Siete años de las autodefensas, y narco y ejecuciones están peor

El 24 de febrero de 2012 en La Ruana, Michoacán, nacieron las autodefensas.

Los habitantes de Buenavista Tomatlán, cabecera, eran extorsionados y despojados de sus ranchos por Los Caballeros Templarios.

Limoneros ciento por ciento.

Seis municipios de Tierra Caliente y dedicados a lo mismo: Apatzingán, Aguililla, Múgica Buenavista, Tepalcatepec y Parácuaro.

A Buenavista siguió Tepalcatepec, con Manuel Mireles Valverde, -el que, ya perdido por la fama, se entregó a Morena como subdelegado del ISSSTE en Michoacán y ha hecho declaraciones misóginas como la de de las nalguitas -, fundador junto a Hipólito  Mora Chávez de esos grupos armados de defensa.

Entonces, Nazario Moreno El Chayo era capo de Los Templarios. Murió en 2014, abatió por la Marina y el Ejército.

Ayer, Mora Chávez publicó un video en facebook en el que denuncia que la situación es crítica de nuevo y pide a las autoridades de los tres niveles de gobierno aplicarse.

-Hoy 24 de febrero, hace siete años que iniciamos un movimiento de autodefensas en La Ruana, Michoacán, para combatir al crimen organizado.

Ahora, las cosas están igual o peor que antes. Ojalá y los tres niveles de gobierno ya hagan su trabajo y nos regresen la paz y la tranquilidad a los michoacanos y a todos los mexicanos, dice en el mensaje que dura apenas 23 segundos.

Y nunca más oportuno, cuando México vive el peor momento de violencia en su historia, con 34 mil 582 ejecutados en 2019, el año más sangriento desde que se contabiliza la sangre y cuando el iniciador de esto, el farsante Felipe Calderón Hinojosa, quiere volver con su nuevo partido México Libre y se burla de los mexicanos al criticar los altos niveles de inseguridad.

Esto no es de ahora. Se arrastra históricamente desde los 78 años del PRI y los 12 del PAN, pero se agravó desde que al obsesionado con la milicia -de ahí el apodo de Borolas que Andrés Manuel López Obrador le puso, por aquella camisola militar que como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas vistió, pero le quedaba grande- sacó al Ejército a las calles.

En 2013, el sexenio perdido de Enrique Peña Nieto apenas comenzaba. Había asumido en diciembre de 2012.

Y el PRI, su partido, presumía que “sabía cómo hacerlo”.

Pero no sabía y, si sabía, no quiso hacerlo.

Los mexicanos votaron por el PRI y por Peña Nieto, hartos de la inseguridad y la violencia que el lúgubre gobierno de Calderón Hinojosa desató cuando el 11 de diciembre de 2006, apenas 10 días después de asumir, declaró la guerra al crimen.

Una estúpida guerra, sin estrategia, sin planeación y sólo para legitimarse, luego de robar la Presidencia con aquel 0.56 por ciento a Andrés Manuel López Obrador.

Y terminó con cien mil muertos y treinta mil desaparecidos.

Peña Nieto acabó por decreto con la violencia.

Eliminó del discurso las palabras levantón, narco, sicario, daños colaterales, cárteles y más.

Fijó como prioridad 120 objetivos y contrató al colombiano Oscar Naranjo, El Mejor Policía del Mundo, que participó en el abatimiento de Pablo Escobar, capo del cártel de Medellín.

Falló.

En enero de 2014 tuvo que voltear a Michoacán. La situación ya era insostenible y los choques entre las autodefensas y Los Templarios cada vez eran más sangrientos.

El gobernador Fausto Vallejo Figueroa no combatía al crimen. Su hijo, se sabría después, Rodrigo Vallejo Mora, El Gerber, era amigo de Servando Gómez Martínez La Tuta, sustituto de El Chayo en el mando templario.

La matanza y desaparición de 46 estudiantes de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014 acabó con el sueño mexicano y devolvió a la realidad a Peña Nieto.

Ahí terminó su sexenio.

Cerró con 120 mil ejecutados y otros 20 mil desaparecidos.

Su último año, 2018, cerró con 33 mil 743 homicidios dolosos. Asesinatos.

Calderón Hinojosa, cínicamente, ha fundado un nuevo partido, México Libre -proyecto por el que su esposa, la fracasada candidata presidencial en 2018, Margarita Zavala, fue acusada de plagio de nombre y logo por la fundación argentina Libre- y quiere volver.

El domingo criticó los altos índices de violencia que se viven en el sexenio de Andrés Manuel -absolutamente cierto, por la estrategia de abrazos no balazos y de atacar las causas no las consecuencias-, cuando fue él quien la detonó.

Aunque han descendido ligeramente, al último corte, los homicidios continúan en niveles alarmantes. El sexenio podría cerrr con 180 mil ejecuciones.

 

Aplauso

El portero del León, Rodolfo Cota, puso el ejemplo.

Se levantó el suéter tras el juego contra Necaxa y mostró una imagen de Camila de la Fuente, en el marco de las protestas contra los feminicidios, que muestra a una mujer desnuda y ensangrentada que cubre todo el mapa de México.

Circuló que la Federación lo sancionaría y hasta los montos se dieron: tres juegos de suspensión y de 50 a 300 mil pesos de multa.

Hubiese sido un escándalo. Alguien inteligente en la Federación decidió no hacerlo, porque habría desatado la furia de las mujeres.

El reglamento lo señala, acaso, pero se impuso el criterio.

 

Vámonos:

Senasica asegura que no acudió a la reunión con la comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados en la que se abordaría el robo de ganado que sufren los importadores por un error de agenda.

El organismo de la Secretaría de Agricultura dice que está puesto para lo que digan los diputados.

 

albermontmex@yahoo.es             @albermontmex