Sobreviviente de trata de blanca busca recuperar a sus hijos

(EFE).- Estrella tiene 23 años y vivió tres de su corta vida siendo víctima de la trata de personas en México. Fue prostituida por el padre de sus gemelos y aunque él está ahora en la cárcel, denuncia que la familia de su pareja se llevó a sus hijos, que están desaparecidos.

Los niños José Alexander y José Leonardo Berrueco Castillo están en busca desde hace ocho meses. Fueron vistos por última vez por su madre en agosto de 2021 en Tlaxcala, en el centro del país.

“Son casi ocho meses que no sé nada de mis hijos y es muy frustrante. Una mamá hace lo que sea por sus hijos, es súper difícil”, relata Estrella (nombre ficticio por seguridad) en entrevista con Efe.

Estrella era una joven de 18 años que vivía con su familia en el céntrico estado de Hidalgo cuando fue de viaje al estado vecino de Puebla y se enamoró de Francisco.

Muy pronto se fue a vivir con él y aunque los padres de Estrella no estaban convencidos, la familia de él logró convencerlos de que la joven pareja estaría muy bien en el municipio de Tenancingo, en el estado contiguo de Tlaxcala.

Lo que no pudieron advertir en ese momento es que toda la familia, comandada por la señora Reyna y el señor José Luis, funcionaba como una pequeña organización que, siendo un secreto a voces en el municipio, buscaba a mujeres jóvenes -incluso menores de edad, aseguró Estrella- para prostituirlas.

Esta familia, señalada de tener entre sus miembros a presuntos tratantes y vendedores de droga, se llevó a los hijos de Estrella cuando Francisco fue detenido y encarcelado en la capital mexicana.

Prostituida 15 días después de parir

“A lo mucho 15 días después de mi cesárea, (Francisco) me manda a trabajar a la Ciudad de México”, relata la joven, quien ahora tiene 23 años y sus gemelos tres años.

Aunque al principio desconocía cuál sería su trabajo, pronto supo que estaría obligada a ser trabajadora sexual en las calles de la capital. Al principio se negó pero Francisco la amenazó y le dijo que sin dinero sus hijos no iban a estar bien.

Ese era el “modus operandi” de la familia, según cuenta Estrella: la señora Reyna -quien trabaja en una escuela, lo que representa un peligro para muchas jóvenes- seleccionaba a las jóvenes a las que le “veía potencial”, alguno de sus cinco hijos -Francisco, Israel, Santiago, José María y Ángel- las conquistaba y las embarazaba.

“Tienen hijos regados por todas partes, las embarazaban para que ese fuera un gancho”, relata la joven. Con la familia conviven al menos otros tres menores, según Estrella, y tampoco nadie los ha rescatado.

La joven vivió tres años de su vida siendo víctima de trata y casi a diario debía dar dinero a Francisco.

Por si fuera poco, cuando llegaba a Tlaxcala (trabajaba en la ciudad un mes y una semana estaba con sus hijos), Reyna le cobraba una “especie de cuota” por cuidar a sus hijos, quienes, según atestiguó Irma, madre de la joven, ni siquiera estaban en buenas condiciones.

Cada vez Estrella sentía más miedo por sus hijos, pero también por su integridad física, porque en la zona donde trabajaba llegaron a asesinar a dos compañeras.

Miedo y huida

Cuando en una ocasión le comentó al padre de sus hijos que ya no quería seguir prostituyéndose, Francisco le dijo que buscarían a otra chica, pero posteriormente le aseguró que esto tendría consecuencias negativas para sus hijos.

Mientras todo esto pasaba, Irma y su esposo apenas se comunicaban con su hija. Ella les decía que con dos bebés tan pequeños tenía mucho trabajo.

Hasta que un día Estrella llamó por teléfono a su madre y le dijo que ya no quería estar con Francisco, por lo que se iba a escapar y necesitaba ayuda. Cuando estuvieron juntas, le relató todas las penurias que había pasado.

Así fue como, por primera vez, pudo alejarse de la familia política y del pueblo, donde, asegura, la trata de personas está tan normalizada que llegó a escuchar a niños de 8 años decir que de mayores querían ser “padrotes” (explotadores sexuales).

Sin embargo, pocas semanas después, Irma llegó a casa y Estrella ya no estaba. Supo por ella y por Francisco que lo iban a intentar de nuevo. Pero “esta vez no lo creí. Lo creí anteriormente porque no sabía lo que estaba pasando”, dijo Irma en entrevista con Efe.

Rescatada pero sin sus hijos

Después de esto Estrella llegó a trabajar a la Ciudad de México y mantuvo el mínimo de contacto con su madre, quien aprovechó la ocasión para buscar ayuda.

A través de una abogada conocida, logró contactar con personal de la Guardia Nacional, que rápidamente, mientras Irma denunciaba, acudió a la calle donde trabajaba Estrella y la rescató.

“Cuando la veo se me reinicia la vida, pero el detalle es que mis nietos no estaban”, comparte Irma.

Y fue entonces, hace unos ochos meses, cuando inició la batalla infructuosa por recuperar a los gemelos.

Irma, su esposo y sus hijos recurrieron a fiscalías, a la comisión de derechos humanos y hasta a Presidencia de México.

Pero denuncian que han estado solos en la búsqueda. Recientemente consiguieron un oficio para que la Guardia Nacional buscara a los niños, pero la respuesta de esta corporación fue que no disponen de los medios y que no entra dentro de sus atribuciones.

Solos, han buscado en las calles de Tlaxcala pero tienen la sospecha de que se encubren entre ellos, llegando incluso a dar dinero a las autoridades.

Estrella y su familia se sienten completamente desamparados.

“Son unos bebés de tres años que están en peligro. Estas personas no trabajan ni lo van a hacer nunca, siempre van a buscar quién trabaje”, dice Irma, quien teme por la seguridad de sus nietos, quienes cuentan con alerta Amber como menores desaparecidos.

Estrella e Irma, en entrevista con Efe, piden que las autoridades atiendan su caso con urgencia y que, quien pueda, las ayude.

“Yo no quiero que llegue el momento en que tenga que ir a visitar a mis nietos a la cárcel porque nadie quiso hacer nada por ellos”, sentencia Irma.

Por su parte, Estrella envía un mensaje a la familia de su expareja: “Solamente pido que me regrese a mis hijos, y es lo único después de todo lo que pasó, solo pido eso, no pido más”.