San Francisco, California.- Una enorme imagen de Bad Bunny con sombrero de paja y un carrito de fruta junto a una mesa con fichas de dominó, da la bienvenida en el Moscone Center que ha sido adecuado para recibir a la prensa de todas partes del mundo para el Super Bowl LX. Por toda la Bahía está su rostro en carteles, anuncios espectaculares, y su música acapara centros nocturnos, porque nunca antes en la historia del Gran Juego, su show de medio tiempo había acaparado tanta atención.
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Actualmente, no hay otro artista del que se hable más en el mundo, en la víspera del Gran Juego de la NFL. La exposición mediática que ha adquirido el artista puertorriqueño desde su nombramiento para dar el primer espectáculo al medio tiempo, ha rozado niveles inimaginables, con múltiples muestras de rechazo hasta del propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Todo eso ha hecho parecer que el juego pasó a segundo plano.
“Siempre el show de medio tiempo tiene un lugar, pertenece al Super Bowl, bueno o malo, con polémica o no. Creo que se merece el respeto el artista y lo que ha representado para la música. A mí me encanta, creo que cuando tienes la oportunidad de presenciar este tipo de eventos en vivo, por la tele es otra cosa, yo siempre aprovecho y tomo ese descanso para ir al baño rápido y no perderme el medio tiempo, en esta ocasión voy a tratar de estar ahí siempre porque sé que va a ser un gran espectáculo y qué bueno que eligieron un artista latino”, dice a OVACIONES Rolando Cantú, exjugador de Arizona Cardinals al respecto.
Como dice el primer mexicano en jugar en la NFL sin ser pateador, es cierto que cada año la elección del encargado del espectáculo de medio tiempo genera controversia debido a la diversidad de géneros y gustos de distintos sectores de la sociedad. No solo estadounidense, sino mundial. Sin embargo, en esta ocasión la decisión ha tambaleado al poder dominante en Estados Unidos.
“Es un gran mensaje, sin duda. No podemos estar ajenos a la realidad que vive este país y mandar a un cantante latino es una decisión muy valiente de la NFL y una gran oportunidad para él que además de ser un gran cantante, es una persona muy inteligente, así que no solo espero un gran show sino un mensaje importante de parte suya”, analiza Enrique Garay, comentarista de TV Azteca y Amazon Prime Video.
Por supuesto que las letras de protesta de Benito Antonio Martínez Ocasio se han convertido en un símbolo de resistencia cultural frente a la homogeneización impuesta por el colonialismo. Es por eso que ante los desplantes por parte de un gobierno —que ha violentado a la comunidad latina en general— hacia el show que pondrá en escena durante la pausa meridional del partido del próximo 8 de febrero, son rechazados incluso por quienes no les agrada su música.
“El Super Bowl es un gran espectáculo y reúne a toda la familia y creo que tiene ese toque para todos los integrantes de la familia. A lo mejor hay alguien a quien no le interesa un bledo el partido, pero verá el juego por Bad Bunny. A mí no me encanta su música pero reconozco que es un fenómeno internacional y voy con los oídos y mente abierta”, reconoce el analista de TUDN, Enrique Burak.
Y con todo un imperio en su contra, un hombre que pasó de trabajar en un supermercado en 2016 a dominar la industria musical una década después, se consolida como símbolo de resistencia contra un sistema que se ha propuesto arrasar con lo que considera diferente. Es así como la música se convierte en la mejor arma para romper con las barreras impuestas por el odio.
“Para mí, controversial, nada. Me encanta que esté Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl, tengo entrada para el concierto en Madrid y encantado, soy un gran fanático de Bad Bunny, sobre todo de las canciones antiguas, pero encantado de que esté en el Halftime Show. Al final acaba de ganar el Grammy al mejor disco y se va a politizar todo lo que es el show, algo que no debería porque debería ser más de cantar, de disfrutar; imagina a todo el estadio cantando y bailando Neverita (2022). Pero al final será más política que show, espero que no, espero que sea más un show que algo político”, sentencia Sergio, un periodista español de Adictos a la NFL.


Foto: Reuters 


