Las Terminales de Almacenamiento y Reparto de Combustibles (TAR) conectan el transporte masivo por ductos, barcos o ferrocarril con la distribución final hacia estaciones de servicio, aeropuertos e industrias.
Cada día, miles de autotanques —las conocidas “pipas”— salen de terminales de almacenamiento en distintos puntos del país para abastecer estaciones de servicio, aeropuertos e industrias. Detrás de ese movimiento cotidiano existe una infraestructura logística esencial pero poco visible: las TAR, instalaciones donde los combustibles se reciben, almacenan y preparan para su distribución final.
En términos logísticos, las TAR constituyen el nodo que conecta el sistema de transporte de combustibles —ductos, buques o ferrocarril— con la llamada “última milla”, que normalmente se realiza mediante autotanques, conocidos popularmente como pipas.
La red histórica de almacenamiento y distribución de combustibles de Pemex está integrada por 77 Terminales de Almacenamiento y Reparto distribuidas estratégicamente en todo el territorio nacional. En conjunto, estas instalaciones cuentan con más de mil tanques de almacenamiento y una capacidad total del orden de 15 a 16 millones de barriles de petrolíferos, que permiten recibir producto proveniente de refinerías o de terminales marítimas de importación y prepararlo para su distribución regional.
Conviene señalar, sin embargo, que la capacidad teórica de almacenamiento no se traduce necesariamente en inventarios disponibles equivalentes. Las terminales manejan distintos productos, los tanques no se operan a su capacidad geométrica total y los combustibles mantienen una rotación logística constante. Diversas estimaciones del sector han señalado que los inventarios efectivos de gasolinas en el país han llegado a representar históricamente apenas entre tres y cinco días de consumo nacional.
Con el propósito de fortalecer la seguridad del suministro, en 2017 la Secretaría de Energía emitió la Política Pública de Almacenamiento Mínimo de Petrolíferos, que estableció metas graduales de inventarios para gasolinas y diésel. La política contemplaba pasar de cinco días de inventarios en 2019 a 11 días hacia 2025, con el objetivo de incrementar la capacidad de almacenamiento disponible en el país. Sin embargo, en la práctica los niveles de inventarios de combustibles han continuado operando durante años en niveles cercanos a los cinco días de consumo, lo que diversos análisis del sector han señalado como un margen logístico reducido.
En este contexto, la apertura del mercado de petrolíferos impulsó el desarrollo de nueva infraestructura logística. Además de la red de TAR operadas por Pemex, comenzaron a desarrollarse terminales privadas de almacenamiento, muchas de ellas asociadas a instalaciones portuarias o nodos ferroviarios para la importación y distribución de combustibles. La entonces Comisión Reguladora de Energía llegó a otorgar 169 permisos de almacenamiento de petrolíferos, de los cuales 34 terminales privadas han entrado en operación en distintas regiones del país.
En el complejo sistema logístico que asegura el abasto de combustibles, las terminales de almacenamiento constituyen un eslabón silencioso pero indispensable. De su capacidad, ubicación y operación eficiente depende, en buena medida, que el suministro llegue con oportunidad a los centros de consumo del país.

RANCÉ 

