Tras el rastro del dinero

El lavado de dinero ha sido una actividad creciente en el país desde hace décadas y para muchas actividades delictivas el país ofrecía muchas alternativas para convertir el dinero del crimen organizado en brillantes capitales de inversión.
En esta administración Federal se ha combatido al crimen organizado con acciones tendientes a controlar los flujos de dinero sucio mediante el congelamiento de miles de cuentas de personas físicas y mórales pero ha sido insuficiente.
Por eso es comprensible que se busque una reforma legislativa, actualmente en el Senado de la República para dotar de dientes a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que desde que la encabeza Santiago Nieto, ha dado muestras de que busca efectivamente acabar con los fondos de financiamiento del narcotráfico y otras ilícitas acciones de alto rendimiento como la trata de personas, el contrabando o el robo de combustible, entre otras.
La iniciativa añade a la lista de actividades considerada vulnerables de ser utilizadas por el crimen organizado para blanquear el dinero, a las iglesias, partidos políticos, equipos de fútbol (se incluye la transmisión de los partidos y la transacción de jugadores), sindicatos, constructoras, colegios de profesionales y organizaciones de la sociedad civil.
Todas estas actividades podrán ser seguidas y revisadas con mayor acuciosidad para detectar cualquier movimiento irregular que favorezca a grupos delictivos.
El proyecto de dictamen que se encuentra en el seno de las comisiones unidas de Justicias y Estudios Legislativos Segunda del Senado establece que la SHCP tendrá el carácter de víctima u ofendida en los procedimientos penales y juicios relacionados con los delitos relacionados con operaciones con recursos de procedencia ilícita, este basamento jurídico permitirá a la UIF un más eficiente trabajo contra el crimen organizado, esperemos que pronto se convierta en ley.

SUSURROS
A pesar de que el Gobierno de López Obrador, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ofrecen un nuevo marco regulatorio aplicables a bancos e instituciones financieras para que puedan aminorar la carga del pago de deudas por créditos y proteger el patrimonio de clientes afectados por la contracción económica provocada por el Covid-19, la banca se muestra renuente.
Por voz de Luis Niño de Rivera, el presidente de la Asociación de Bancos de México, las instituciones bancarias dejan claro que lo único que les interesa son sus ganancias, por lo que no aplicarán quitas de capital a los deudores imposibilitados de cumplir sus compromisos d pago, porque ello implicaría reducir sus utilidades. ¡Válgame Dios!

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