La segunda corrida del serial taurino de la Feria Nacional de San Marcos dejó una lectura más profunda que un simple resultado: cuando el toro no aparece, el peso de la tarde recae, inevitablemente, en los toreros. Y en la Plaza Monumental de Aguascalientes, esa responsabilidad fue asumida con seriedad, con compromiso y con una entrega que, aunque no siempre encontró recompensa, sí sostuvo el sentido del festejo.
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El encierro de Marco Garfias, Pepe Garfias y Julio Delgado fue, en términos generales, deslucido. Toros sin transmisión, de embestidas a media altura, cortos de recorrido y faltos de casta. Animales que no permitieron el vuelo del toreo ni la emoción que da el riesgo verdadero. En ese contexto, la terna —Leo Valadez, Jesús Enrique Colombo y Alejandro Adame— no tuvo más opción que construir desde la adversidad taurina. Y lo hizo.
No fue una tarde de triunfos amplios ni de faenas rotundas. Fue, más bien, una tarde de resistencia, de oficio taurino y de insistencia, donde el verdadero valor estuvo en el oficio taurino y en la capacidad de sostener el espectáculo.
Leo Valadez abrió plaza con “Fundador”, un primero bis que exigía inteligencia más que inspiración. Lo recibió a porta gayola, marcando desde el inicio una actitud decidida, dentro de la lidia taurina, y luego planteó una faena de corte técnico. En su segundo, dejó una labor templada, sin premio, pero con lectura clara del momento.
Jesús Enrique Colombo sostuvo la tarde con intensidad y firmeza. Su actuación destacó dentro del contexto de la Feria Nacional de San Marcos, logrando la única oreja del festejo gracias a su determinación en la faena taurina, imponiéndose a toros sin transmisión.
Alejandro Adame confirmó su crecimiento con una actuación basada en el valor, destacando en la lidia taurina al insistir incluso ante un lote sin opciones claras.
Colombo se llevó el resultado numérico, pero el fondo de la tarde pertenece a los tres. Porque los tres entendieron que no había espacio para la comodidad. Porque los tres asumieron el desgaste de enfrentarse a un encierro sin contenido. Y porque los tres, cada uno con su estilo, dejaron claro que el toreo también se construye desde la adversidad. No fue una tarde de grandes titulares. Fue, quizá, algo más importante: una tarde de Feria Nacional de San Marcos y de toreros.

Foto: Manolo Briones 











