¡Vive romance!

La afición mexicana se le entrega sin cortapisas a Enrique Ponce

Corta dos orejas tras intensa actuación.- El Payo, un apéndice.- Joselito, de vacío

Enrique Ponce ratificó que es, por mucho, el diestro europeo más querido del público mexicano y no podía ser de otra forma pues se trata de reciprocidad. El valenciano se entrega sin cortapisas y eso mismo le devuelve la afición.

Cortó dos orejas con fuerte petición de rabo que el juez no otorgó. Más importante que los ‘retazos de toro’ fue la apasionada entrega del torero que ‘exprimió’ a sus tres bureles, pues hubo uno de regalo.

Su primero, de Barralva, saltó al callejón y se lastimó.  Ponce lo consintió y le extrajo todos los muletazos que tenía. Escuchó palmas.

Ante su mansurrón segundo, de Teófilo Gómez, dictó cátedra. Se dio el lujo de concluir con una serie de pases del desprecio y adornos de mucha clase. Pudo haber cortado las orejas pero el astado tardó en caer. Vuelta al ruedo tras un aviso.

Tras la lidia de su segundo había cumplido sobradamente con la papeleta. Además, donó sus honorarios a la fundación de Carlos Slim, a beneficio de los damnificados. Parecía que sería todo. Pero el público, a una sola voz, le pidió que regalara un toro. Ponce volteó a los tendidos y no lo pensó dos veces, lo hizo. Enorme gesto.

A ese astado, de Teófilo Gómez, que llevó por nombre ‘Vivaracho’, le cuajó una faena intensa, perfecta en distancias, impecablemente labrada. El trasteo fue una pieza de arte quintaesenciado que rubricó de estocada caída para cortar las dos orejas, mientras que los restos del burel merecieron los honores del arrastre lento.

El trasteo del español fue una mezcla exacta de arte y ciencia. Es como si hipnotizara a sus toros con los engaños.

 

EL RESTO

El queretano Octavio García ‘El Payo’ escuchó dos avisos en su primero. En el segundo de su lote ‘echó toda la carne al asador’ y realizó una faena emocionante en la que hubo variedad de muletazos que calaron fuerte en los tendidos. Su esfuerzo se vio recompensado con una oreja.

Joselito Adame luce muy presionado. A su primero lo recibió a porta gayola. El burel fue protestado por un sector del público. Los aficionados no le perdonan nada al aguascalentense, que tuvo división de opiniones tras pasaportar al burel con un sombrero de charro en lugar de muleta.

A su segundo le puso banderillas y sufrió un susto al irse en banda. Cayó en la cara del toro que lo cogió de fea manera, sin graves consecuencias. Estuvo firme y escuchó palmas. Hay un distanciamiento entre Joselito y un sector de la afición.

Abrió plaza el rejoneador Jorge Hernández Gárate, quien enfrentó un burel de El Vergel con el que fue ovacionado.

A pie se lidiaron toros de Teófilo Gómez, algunos protestados de salida. Sosos y descastados en general, el mejor, el de regalo. También se lidiaron bureles de Barralva, bien presentados y complicados.

Al término del festejo Enrique Ponce salió a hombros.

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