¿Y las recompensas del caso Rébsamen y Fátima?, si se sabía lo de Orta, ¿por qué Sheinbaum no lo dijo?

El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo no ha sido claro en tres casos claves.

En el primero está implicada desde que fue delegada en Tlalpan: el derrumbe del colegio Rébsamen en el sismo del 19 de septiembre de 2017, donde murieron 19 niños y 7 adultos.

La fiscalía que dirige la fiscal carnala, Ernestina Godoy Rangel, jamás informó si la recompensa de cinco millones de pesos ofrecida a quien diera información para dar con Mónica García Villegas, Miss Moni, dueña de la escuela, fue pagada.

¿La entregaron al hermano de la Miss?

Javier Coello Trejo, exabogado de García Villegas, siempre dijo que ésta no fue atorada como aseguraba la procuradora, sino que se entregó.

Narró cómo recibió una llamada el sábado de quien fuera profesora de uno de sus hijos y que intercambió mensajes de whatsApp con su cuñada, Talía Nieto, desde el viernes por la noche previo a la entrega.

Y que su medio hermano, Enrique García, lo fue a ver el jueves para informarle que se entregaría y que él le sugirió:

-Al menos, si se va a entregar, que los cinco millones de pesos sean para las víctimas.

Entonces, ¿dónde quedó el billete?

Se dijo que sería para Enrique, pero nunca se dio a conocer si se pagó.

El plan era perfecto: utilizar el dinero para indemnizar a los familiares de las víctimas.

Ayer comenzó  el juicio oral, por lo que Mónica “G” -con eso del debido proceso, así como a Emilio Lozoya lo llaman Emilio “L”- fue sacada del penal de Santa Martha para llevarla al juzgado.

Si se pagó, como se dijo entonces, al hermano la triquiñuela legaloide de Coello Trejo habría funcionado, pero burlándose de los mexicanos.

La fiscalía está obligada a informar.

Sheinbaum Pardo argumentó siempre que los permisos -el último piso, con acabados presuntamente lujosos (habría que ver cuál es el concepto) y hasta jacuzzi-  se entregaron en otros gobiernos.

El peso excesivo de ese último nivel, donde vivía la directora de la escuela, habría provocado la caída de ese edificio.

 

Caso Fátima

A Irma Reyes le jugaron chueco también.

La tía de Mario Alberto Reyes Nájera y su esposa Gladis Giovana Cruz Hernández, quienes robaron a la niña Fátima en febrero pasado -antes de toda esta pesadilla por el coronavirus- y la mataron, fue clave, fundamental, para detenerlos.

Llegaron a su casa en el ejido Tlazala, municipio Isidro Fabela, en el Estado de México, y ahí fueron atorados.

La fiscalía, oootra vez Godoy, ofreció dos millones de pesos y, al menos hasta el mes pasado, no habían sido entregados a la señora Reyes.

Cierto que primero los rechazó -dijo haber entregado a la pareja por el dolor que, suponía, debía sentir la madre de la niña-, pero, la neta, ese billete le corresponde.

Hasta Andrés Manuel López Obrador dijo que debería pagarse.

¿Y entonces?

 

Y Orta

Por último, la salida de Jesús Orta Martínez de la secretaría de Seguridad en la CDMX en octubre de 2019.

El protegido de Marcelo Ebrard Casaubon -trabajó con él como Oficial Mayor, subsecretario de Planeación Financiera y subsecretario de Egresos en el entonces Distrito Federal- es investigado y buscado por el actual gobierno federal por irregularidades durante su paso por la Policía Federal, donde fue secretario general y director General de Administración del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Orta Martínez prometió irse en un año si no daba resultados.

Los asesinatos de Aidé Mendoza en el CCH Oriente y el secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo, estudiante de la Universidad del Pedregal, así como el homicidio de dos israelíes en Plaza Artz fueron los argumentos para su salida.

De hecho, Sheinbaum dijo que eran motivos personales.

Hoy ha cambiado la versión.

Afirma que como se conocía que lo investigaban, él pidió irse y se fue.

¿Por qué, si asegura que estaba enterada de la indagatoria, no lo dijo?

Habrá que esperar su respuesta.

 

Vámonos: El farsante Gerardo Fernández Noroña presume que ya tienen más diputados que el PRI y que, entonces, el Partido del Trabajo -rémora de toda la vida del PRD y hoy de Morena- debe ocupar la presidencia de San Lázaro.

Ah, por supuesto, que él debe ser el presidente.

Encuentro Social acusa al PT de comprar diputados de a cinco millones.

El diputado de izquierda que gusta de los bienes de consumo del capitalismo, suele bloquear a quienes le dicen la verdad en twitter.

 

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