¡Y se levantó….!

Armando Hernández se dice noqueado después de interpretar al campeón JC Chávez, aunque sigue sin asimilar al mejor personaje de su carrera; esta noche se estrena en Azteca Uno: ‘Su legado, la superación’, asegura

Cuando era niño Armando Hernández no era fanático del Boxeo, pero al caer enfermo de rubiola y sarampión tuvo que vivir encerrado en su cuarto por varios días y la tele, una videocasetera Betacam y cintas que le dejó su padre fueron su compañía.

Las películas estaban en una caja, de entre ellas encontró Rocky IV, la puso y se le quedó grabado la forma en que este personaje entrenaba, pero sobre todo de cómo logró vencer a la adversidad, levantarse y superar a Iván Drago. Ese fue su primer contacto con el box.

 

ROUND 1…

Años después, lo que vio en la pantalla lo puso en práctica, pues tras pasar varios filtros, ganaría por decisión la oportunidad de que le levantaran la mano y le colocaran el cinturón de campeón, ya que tenía que recrear  a un joven que empezó en las arenas más pequeñas del norte del país, y que cuando le llegó el varo y la fama, se subió al ladrillo, “doña Blanca” lo cautivó y “don Johnny” lo mantenía casi noqueado, sin importar familia, y gente que en verdad lo apreciaba, sería JC Chávez.

“Muchos tienen la idea de que gané el papel gracias a que hace unos años interpretó al Cucú Sánchez en la cinta Fuera del cielo y me favoreció el casting , pero no fue así”, afirmó en entrevista con REFLECTOR.

Recordó que cuando lo llamaron para el casting, el director de El César, el argentino Alfonso Pineda, le comentó que lo había visto en el corto del CUEC, 24° 51² Latitud Norte donde tenía a su cargo un personaje, a un boxeador inspirado en Julio César Chávez, “pero ni en mi mejor sueño pensé que eso me llevaría al papel de mi vida, el que sólo llega una vez en toda tu Carrera”.

 

ROUND DE SOMBRA

Con 17 años de Carrera, el actor advertiría que la preparación para encarnar al hombre que conoció la fama y el fracaso, pero se levantó para ser un ídolo del boxeo mundial, fue dura, pero valió la pena, porque aunque la serie ya se transmitió por un canal de paga, e incluso está en la web, el público verá a partir de este lunes por Azteca Uno, a las 20:30 horas, un producto de calidad.

“Tuve que someterme a un régimen de dieta y condición física lo más cercana posible a la que llevaba el ‘Campeón’, sacrificando tacos, tortas y demás antojitos. Es padre que ahora que voy a un gimnasio, lo primero es ver el costal para dar de golpes”.

Ante el estreno, refirió estar nervioso, pero confió que la gente que quiere, ama y hasta odia a Julio César Chávez, verá que su historia es muy común, pero él supo ser ídolo.

“Es un producto diferente, muy cuidado, donde la nostalgia los invadirá porque verán a ese México de los ochenta y noventa. Verán el cómo y porqué un cuate se convierte en un gran deportista, pero el paso del tiempo la fama y la soledad, lo orilla al exceso a conocer un mundo del cual pocos salen como lo es la drogadicción y el alcoholismo pero así se levantó. Es algo muy fuerte pero que es necesario. Escucharlo en carne propia por parte del campeón y después reinterpretarlo fue y es para mí una experiencia que me deja marcado para toda la vida”, dijo.

 

CONTRA LAS CUERDAS

Al hacer un recuento de daños, Armando toma aire, hace una pausa y decidido, confiesa:

“Me clave tanto en ser lo mejor possible. Me transformaba el personaje al grado de que cuando tuve que hacer escenas donde se quiere quitar la vida o cuando estuvimos recreando las peleas, se me enchinaba la piel. De hecho, aún tengo esa sensación pero también con esos malos momentos llegue a no controlarme y salía llorando”.

 

KO POR DECISIÓN

Hoy, comentó, tiene una gran relación con Julio César Chávez. “Pese a los años que nos llevamos, casi 30 años, encontramos una conexión grande y muchas cosas en común, la principal es que ambos luchamos por nuestros sueños y somos perseverantes hasta lograr el éxito”.

A partir de este lunes, él buscará mostrar que su actuación merece ser reconocida y el boxeador, dejar en claro que se pueden superar barreras, si se aceptan los errores, solo así se explica que hoy sea un gran analista en La casa de Boxeo.

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