Y todo por una conferencia de prensa…

En el toreo, como en la vida, el fondo o la esencia de los hechos no aparece a simple vista.

Presenciar al más estético de los muletazos es observar parcialmente la dimensión de este, si no es complementada su percepción con otros elementos, como las condiciones de la lidia y la emoción del torero. Algo parecido sucede cuando el ser humano se concreta únicamente a disfrutar vida fresca al arrancar el más suave beso, si no aborda este acto como explicación de vida o reto de entrega.

Limitar el análisis de la experiencia o del hecho únicamente a la forma observada, es reducir su estudio al de un momento ido para siempre. Buscar, en cambio, el fondo de lo sucedido, es aspirar al encuentro de lo que trasciende el tiempo, de aquello que por la enseñanza que deja o la posibilidad de extender o llevar lo vivido a otras experiencias, queda para el resto de la existencia.

Véme aquí en la penumbra de la habitación y de la vida, donde sin corazones el cuadro de soledad parece estar completo. Sin embargo, antes de morir un rato vi por enésima vez la faena de El Pana a Rey Mago y hace unos minutos, al resucitar esta madrugada, sentí cerca tus suavidades y las expresiones de confianza de nuestro compañero canino convertidas en profundos ronquidos. Sí, me sé tan acompañado como viviendo un cuadro que durará hasta la extinción de este suspiro que quisiera fuera eterno.

Antes de que lo pidas, te explico a que vienen tan “sesudas” letras. Como podrás saber, alma mía, un grupo de toreros zacatecanos dio en la semana una conferencia de prensa, sobre la que un intento de objetividad podría resumir como una buena intención de mal planeada expresión.

La primera publicación con relación a ese evento ubicó la noticia en malestares personales por la ausencia de contratos para torear, lo que provocó, lógicamente, comentarios de prensa coincidentes en la no obligatoriedad de las empresas para contratar a quienes creen no llevan gente a la plaza y en la carencia de triunfos fuertes en las escasas, sí, pero existentes oportunidades dadas a quienes dieron la nota.

La segunda, presentó una aclaración de los conferenciantes, con tal franqueza que hizo abrigar esperanzas de que son mejores toreros que políticos, al señalar que la prensa “tergiversó” sus dichos, que tenían más el sentido de contribuir al rescate de la fiesta brava y de lo regional, que el de defender sus intereses particulares.

Al puntualizar sus objetivos, citaron:

“Anteponer la dignificación de la fiesta de los toros en el estado de Zacatecas a nuestros intereses profesionales y personales, con la única finalidad que el pueblo recupere su fiesta y ésta a su pueblo. Buscamos que los costos de las entradas disminuyan, se reabra la escuela taurina, se presenten encierros zacatecanos como se hacía anteriormente, se contraten prestadores de servicios del estado, por mencionar algo, pero también queremos dejar claro, que aun siendo nuestra legítima aspiración, no es prioridad actuar en la próxima Feria de Zacatecas.

“Estamos ciertos que el gobernador no es la persona indicada para conseguirnos los contratos, pero sí le reclamamos que siendo un hombre de palabra la cumpla, palabra que empeño en reunión celebrada con toda la familia taurina en el año 2016, cuando fue candidato a la gubernatura, donde prometió y firmó un contrato para continuar con el apoyo a la fiesta brava”.

De estos hechos objetivos, alma mía, pongo a tu consideración dos grandes lecturas bajo la pretendida óptica de lo trascendente. Una trata sobre la excepcionalidad de ser figura del toreo y mandar. Otra aborda el valor de la palabra, cualidad esencial de los verdaderos líderes, no de los herederos de favores.

La actividad “empresarial” taurina de la actualidad, regida en algunos casos por intereses más importantes para ella que llenar las plazas, no puede ser la única responsable de la falta de público en los tendidos cuando se carece en el medio nacional de figuras capaces de convocar la asistencia masiva a los cosos.

Alma mía: en la brega de los toros y de la vida, la entrega manda para estar frente a la esperanza de conocer en vida el Paraíso. Si no se está en la disposición de abandonar el cuerpo en un lance o en un abrazo, será irremediable la condena al olvido o lo terreno.

El requisito fundamental para ser figura del toreo y así mandar, está, lo admito, fuera de lo natural, pues exige tener absoluta decisión para gritarle al mundo “¡aquí estoy!”, preferir impávido la muerte antes que la vida sin pasión y trabajar en la construcción de circunstancias propias antes que descansar observándose como juego de las impuestas.

En un segundo pretendido análisis del hecho en cuestión, sobresale el mensaje acerca del valor de la palabra, propio de los seres humanos íntegros en cualquier ruedo.

Ni en los toros ni en la política el engaño, aun en el caso de ser habitual, debe admitirse, si es que se aspira a manter viva una fiesta y una sociedad.

La manipulación con fines de corto plazo, el incumplimiento de promesas, el temor a ser líder o figura, la comodidad de excusarse en circunstancias heredadas y la deslealtad demostrada a quienes se debe el poder son conductas incompatibles con la dignidad de un hombre, sea o no gobernante.

La denuncia de los matadores de toros zacatecanos atrae la atención acerca del valor de la palabra como elemento esencial de quienes tienen vergüenza, aspiran a trascender y merecen respeto en cualquier plano.

Si más gobernadores respetaran su palabra, como lo hacen los toreros que al ser congruentes con ella aguantan firmes las embestidas de la reses, habría más estados hacia el camino del triunfo y capaces de mandar en el concierto nacional.

¿Vemos lo mismo, alma mía?

 

riverayasociados@hotmail.com

 

One Comments

  1. Verdadera filosofía taurina.

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