𝖲𝖾𝗏𝗂𝗅𝗅𝖺 𝗏𝗈𝗅𝗏𝗂ó a latir al ritmo del toreo en la tarde grande del Domingo de Resurrección. La Real Maestranza, vestida de lleno absoluto y con el ansiado “No hay billetes”, abrió la temporada.
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Morante de la Puebla firmó su reaparición con sello propio. Tras un primer toro sin opciones que se diluyó en el silencio, el genio sevillano resurgió en su segundo turno para bordar el toreo con inspiración y temple, cortando dos orejas que supieron a arte y a regreso esperado.
Roca Rey, fiel a su concepto arrollador, dejó constancia de su poderío. Saludó una ovación en su primero y, en el segundo, arrancó una oreja tras una faena de entrega total, con una petición clamorosa que el presidente decidió no conceder, encendiendo el debate en los tendidos.
David de Miranda, por su parte, mostró un valor seco y sin concesiones. Aunque su primero no ofreció opciones, se sobrepuso en el sexto para cortar una oreja de peso, ganando pulso en una tarde exigente.

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