El gobierno federal acaba de declarar una emergencia nacional por la reaparición del gusano barrenador. Para muchos la noticia parece lejana, pero no lo es.
Y es que si regresó una plaga que habíamos erradicado, es que algo falló antes. Y en este caso, falló lo básico: vigilancia, prevención y capacidad técnica. ¿Cuántas vidas han puesto en riesgo?
UNA PLAGA DEL PASADO
El gusano barrenador se erradicó en México en 2003. Es la larva de una mosca que invade heridas en animales de sangre caliente y come tejido vivo. Afecta reses, cabras, caballos y también puede infectar a personas.
México estuvo libre de esta plaga por más de veinte años. Pero desde 2020 especialistas advertían que venía subiendo desde Centroamérica. En 2023 la alerta ya era clara. En 2024 era urgente. No hubo respuesta.
El gobierno redujo controles, ignoró avisos del sector ganadero y debilitó al Senasica, la institución encargada de la sanidad agropecuaria.
En 2025 la plaga entró. Los datos son públicos. Para mayo había más de mil 400 casos confirmados en siete estados del sur. Incluso Estados Unidos cerró la frontera a ganado mexicano durante dos semanas. Eso significó 11 millones de dólares diarios en pérdidas.
Y hoy, el brote ya llegó a estados norteños como Nuevo León. México tuvo que activar el dispositivo de emergencia nacional en sanidad animal. Todo esto por una plaga que ya estaba erradicada.
LA FALLA EN SALUD HUMANA
El gusano barrenador no es el único caso. Este año México registró el peor brote de sarampión en casi tres décadas, una enfermedad prácticamente desaparecida y declarada eliminada en América desde 2016.
Las evidencias ahí están. En febrero de este año se detectaron los primeros casos importados. En condiciones normales, el virus no habría avanzado. Pero encontró un país con baja vacunación. La cobertura cayó durante el sexenio de López Obrador y no se recuperó con Sheinbaum.
El pico llegó con 300 contagios en una semana. Para octubre México acumulaba más de 5 mil casos y al menos 23 muertes, casi todas en personas sin vacuna. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que México puede perder su certificación de país libre de sarampión si la transmisión no se detiene antes de febrero de 2026.
¿Por qué pasó esto? La verdad es que faltaron vacunas, faltó prevención. Por ello, el virus avanzó. Y si el presupuesto de salud se recorta, el sistema no actúa. Si las campañas se debilitan, los niños quedan expuestos. El motor del brote fue la negligencia.
AUSTERIDAD QUE SALE CARA
En los dos casos hubo alertas. Hubo técnicos que señalaron riesgos. Hubo datos suficientes para actuar. Lo que no hubo fue voluntad política.
Si dejamos de invertir en prevención, el costo llega después. Y siempre es más alto.
La gente debería preocuparse porque estas fallas no son por fuerzas externas, sino por decisiones internas. Por omisión y negligencia. Ahora tenemos plagas que afectan al sector primario, amenazando la salud y encareciendo los alimentos.
Y no sólo eso. También enfrentamos enfermedades que creíamos superadas y que hoy mandan niños y adultos mayores al hospital.
¿Cuándo vamos a entender que si abandonamos la sanidad y la salud, los riesgos del pasado volverán y peor.
EL DATO INCÓMODO
Mientras la deuda pública apunta a 20 billones de pesos en 2026, analistas recortaron el crecimiento esperado de nuestra economía: 0.4% para 2025 y apenas 1.37% para 2026. Más deuda, menos crecimiento. Inseguridad, gobernabilidad y Trump ponen frenos a nuestro país.




