Almendra, el corazón del mazapán español

El proceso incluye selección, remojo, pelado, molido, moldeado y horneado de la semilla


Mazapán Toledo
Mazapán Toledo. | Foto: Aracely Martínez

Fundada en 1939 por exiliados españoles que huyeron de la Guerra Mundial, la empresa Mazapán Toledo se ha consolidado como un referente de la repostería artesanal en México. Con una receta originaria de Toledo, España, la marca ha mantenido intacta su esencia a lo largo de más de ocho décadas, apostando por ingredientes de primera calidad y procesos tradicionales.

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Myrna García, trabajadora con 23 años de trayectoria en la empresa, relata que los fundadores —los hermanos Enrique y Luis García, junto con el señor Gamero— llegaron al país con apenas un costal de almendras y el sueño de construir un negocio desde cero. Sin ser conocidos, comenzaron vendiendo de tienda en tienda, hasta que comercios emblemáticos como Ultramarinos y La Europea confiaron en su producto y les brindaron apoyo con materia prima y maquinaria.

La primera casa matriz se ubicó en la calle Uruguay 17, donde permaneció más de seis décadas antes de venderse a inicio de la década de los 2000. Posteriormente, la empresa abrió su actual sede en Uruguay 29, donde suma cerca de 24 años atendiendo a clientes nacionales e internacionales.

El éxito, explica García, radica en la calidad de sus ingredientes: almendra importada de California, mantequilla, azúcar y chocolate de alto estándar. “Es un producto natural y con una receta que tiene muchísimos años; de ahí también el precio”, señala.

Auténtico mazapán español

A diferencia del popular dulce mexicano elaborado con cacahuate, el mazapán original se prepara con almendra. “El verdadero mazapán es el español; lo demás es un polvorón”, afirma la trabajadora.

El proceso, aunque parece sencillo, requiere precisión. La almendra se selecciona por tamaño, se remoja, se pela y se muele hasta obtener una pasta que después se moldea en figuras. Finalmente, se barniza con clara de huevo y se hornea. La elaboración completa puede tomar alrededor de tres horas.

Actualmente, el kilo de mazapán ronda los mil 480 pesos, aunque el costo aumenta si incluye chocolate o mermelada.

Innovación sin perder la esencia

Aunque la figurita de mazapán continúa como producto estrella —junto con el turrón— la empresa ha ampliado su oferta con polvorones, galletas, almendras tostadas y la tradicional tarta de Santiago, un pan simbólico cubierto con azúcar glas y la cruz del apóstol.

Entre las novedades destaca el tamal gourmet relleno de mazapán o chocolate, que este año debutó en la tienda con buena aceptación y un precio aproximado de 39 pesos.

Clientes de generación en generación

Mazapán Toledo ha sobrevivido gracias a una clientela fiel que se hereda entre familias. “Los abuelos traen a los hijos, los hijos a los nietos, y así se va formando una cadena”, comenta García. La tienda recibe visitantes de distintos estados del país e incluso de Estados Unidos, Brasil, Perú y Colombia.

El ambiente laboral también ha sido clave: muchos empleados superan los 25 o 30 años en la empresa, lo que refleja estabilidad y sentido de pertenencia.

Tras 86 años de historia, la invitación sigue abierta para quienes aún no conocen el producto. “Que se animen a entrar, a probar algo diferente. Es un sabor que se ha conservado con el paso del tiempo“, concluye Myrna García, guardiana de una tradición que continúa endulzando paladares.