En la antesala del Foro Económico Mundial, Amnistía Internacional alertó que el orden internacional basado en reglas enfrenta un deterioro acelerado, marcado por acciones unilaterales, desdén al derecho internacional y silencios institucionales frente a abusos de poder.
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Amnistía Internacional planteó, previo al inicio del Foro Económico Mundial en Davos, que el llamado “espíritu de diálogo” promovido como tema central del encuentro permanece ausente en la política internacional reciente, en un contexto marcado por el debilitamiento del orden multilateral y el uso discrecional del poder por parte de Estados influyentes.
Advirtió que el diálogo global perdió sustento ante el abandono del multilateralismo, el desprecio al derecho internacional y el predominio de intereses empresariales y militares, con Estados Unidos, Rusia e Israel como ejemplos centrales.
La organización señaló que varios gobiernos poderosos optaron por retirarse de organismos multilaterales, intimidar a otros Estados y minimizar la vigencia del derecho internacional, conductas que, desde su perspectiva, erosionaron los mecanismos colectivos diseñados para garantizar cooperación, justicia y protección de derechos humanos.
Entre los casos mencionados, Amnistía incluyó a Estados Unidos, Rusia e Israel, a quienes atribuyó el desconocimiento de principios fundamentales como los Convenios de Ginebra y la Convención sobre el Genocidio, sin enfrentar procesos efectivos de rendición de cuentas en el sistema internacional.
La advertencia se produce en el marco del primer año del nuevo mandato de Donald Trump, periodo en el que, de acuerdo con la organización, Washington intensificó su retiro de instancias multilaterales y adoptó una política exterior sustentada en acciones unilaterales.
Amnistía alertó que esa lógica privilegió intereses empresariales, decisiones individuales y el uso de la fuerza militar por encima de la cooperación internacional y los valores universales, con consecuencias directas en la estabilidad global y en la vigencia de los derechos humanos.
Como ejemplo, la organización citó la acción militar del gobierno estadounidense en Venezuela, la cual, según declaraciones del propio presidente, respondió parcialmente a intereses de empresas petroleras, situación que, a juicio de Amnistía, evidenció la subordinación de los derechos humanos a objetivos económicos.
La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, afirmó que la destrucción deliberada del orden jurídico internacional sólo condujo al sufrimiento y a la destrucción a gran escala, al debilitar las normas que regulan la convivencia entre Estados.
En su posicionamiento, la organización también señaló que, frente a presiones diplomáticas, económicas y militares, diversos gobiernos y empresas optaron por guardar silencio o ceder, una postura que, advirtió, tuvo efectos concretos al normalizar prácticas contrarias a los principios internacionales.
Amnistía llamó a líderes políticos, empresariales y a la sociedad civil a resistir de manera colectiva esas tendencias, mediante respuestas jurídicas, económicas y diplomáticas firmes, y rechazó que el silencio, la complicidad o la inacción formen parte de una estrategia legítima.
La organización sostuvo que los desafíos globales actuales, como la crisis climática, la desigualdad económica, el uso de tecnologías nocivas y los conflictos armados, exigen cooperación internacional sostenida y decisiones basadas en principios compartidos.

Banderas ondean durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. | Foto: REUTERS 


