Así fue el debut de Checo Pérez en los test privados de Barcelona: “Tuvimos muchos problemas”

Cadillac completó su primer día de pruebas en Barcelona con Bottas y Checo Pérez, priorizando fiabilidad y aprendizaje en su debut rumbo a la Fórmula 1



Foto: Cortesía Checo Pérez

Cadillac ha superado su primera prueba de fuego al completar su primer día de rodaje dentro de los tests privados que 10 de los 11 equipos realizan esta semana en Barcelona. El naciente equipo estadounidense, que despejó las dudas sobre su presencia en la F1, puso al volante a sus dos pilotos oficiales, con el finlandés Valtteri Bottas durante la mañana y el mexicano Checo Pérez por la tarde, en pleno cumpleaños número 36 del tapatío.

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Bottas, quien no pudo tomar el coche en el shakedown previo en Silverstone, fue el encargado de estrenar el monoplaza propulsado por un motor Ferrari. El finés completó 33 vueltas en la sesión matutina. Sin embargo, el relevo vespertino estuvo marcado por complicaciones. La tanda de Pérez, más simbólica que extensa, se limitó a apenas 11 giros, reflejo de los problemas de puesta a punto propios de un proyecto construido desde cero.

Este debut encapsuló la esencia de una jornada de pretemporada inusual y herméticamente vigilada. Cadillac, como era previsible para un equipo nuevo, concluyó el día a 6.5 segundos del mejor registro, marcado por Isack Hadjar con el nuevo motor interno de Red Bull.

No obstante, en esta fase inicial, los cronometrajes tienen una relevancia mínima. Para la escudería de General Motors, el hecho de completar 44 vueltas tras su rodaje en Silverstone representa un logro positivo, con el foco puesto en alcanzar fiabilidad y consistencia para cimentar su futuro. El propio Checo Pérez reconoció que la jornada presentó contratiempos, aunque los consideró parte del proceso.

“Diría que hoy tuvimos muchos problemas, lo cual es bueno. Es nuestro primer día, así que en ese sentido ha sido positivo. Uno quiere que los problemas aparezcan ahora y que los próximos días sean más fluidos”, declaró el jalisciense a Motorsport.

El contraste con los equipos establecidos fue evidente. Mientras Cadillac y, en menor medida, Audi, priorizaron el aprendizaje y el kilometraje, estructuras como Red Bull, Mercedes y Haas acumularon vueltas con notable robustez. La gran noticia técnica fue la fiabilidad general, destacando las 154 vueltas de Haas, cifra que refleja una preparación colectiva muy superior al inicio de la era híbrida en 2014.

Sin embargo, el progreso en pista quedó parcialmente opacado por una gestión comunicacional controvertida. El carácter a puerta cerrada de los tests derivó en tensiones entre aficionados y seguridad, con vigilancia en las colinas aledañas para impedir la observación, alimentando una narrativa de secretismo que ensombreció el estreno técnico.

A pesar de las restricciones, la jornada dejó indicios de la nueva era. En lo visual, destacó el parpadeo constante de las luces traseras de reducción de potencia, señal de la compleja gestión energética de los monoplazas de 2026. En el aspecto acústico, los nuevos propulsores mantuvieron una esencia familiar, sin una ruptura radical.

Con este bautismo, Cadillac dio su primer paso tangible en la Fórmula 1, un avance titubeante pero real. Su camino, como el del resto de la parrilla, aún está por definirse, pero ya ha comenzado a rodar en un entorno donde la búsqueda de rendimiento compite, por ahora, con la opacidad de un secreto celosamente guardado.