Como cada inicio de año, las empresas están haciendo ajustes a los precios de diversos productos y servicios, y como pasa, dichos ajustes no han sido graduales, por lo que el extraordinario aumento del IEPS (impuesto especial sobre productos y servicios) ya ocasionó un alza significativa que está provocando que el alza al salario mínimo de 13% se esté pulverizando.
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Y es que el incremento de este impuesto ha golpeado directamente a productos como bebidas saborizadas que subieron entre 1.00 y 8.00 pesos, y a cigarros que aumentaron entre 15.00 y 22.00 pesos.
De ahí, afirmó la Alianza Nacional de Pequeños Comercios (ANPEC), además está detonando una cascada de incrementos de precios en otros segmentos del mercado esencial, como tortilla, panificación, lácteos, embutidos, abarrotes, limpieza y aseo personal, por lo que prácticamente todos los segmentos de consumo se han visto encarecidos.
“Este proceso absorbe por completo el aumento al salario mínimo del 13%, que lejos de mejorar el poder adquisitivo termina convirtiéndose en un factor inflacionario adicional. Financiar el gasto público elevando la carga fiscal sobre productos de alta demanda no resultó la ruta correcta. Las consecuencias ya se reflejan en una precarización de consumo, menos compras, márgenes de utilidad cada vez más reducidos y cierres de negocios”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC.
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La Alianza advirtió que la cuesta de enero de este año, que tiene dos ingredientes centrales, la inflación subyacente persistente y el aumento del IEPS, terminará por golpear directamente a las familias y al pequeño comercio, pues sus efectos ya son evidentes.
Otras presiones que se acumulan y agravan la situación económica del país son la extorsión, que se ha convertido en una carga permanente para proveedores y hasta los puntos de venta con el cobro de piso.
Así como el aumento en los costos de gas natural (alza acumulada de 19% durante 2025, y se espera que el precio podría casi duplicarse en 2026), lo que influye directamente en el costo de la generación de energía eléctrica y el alza en gasolina y diésel (entre 25 y 32 centavos más por litro a partir del 1 de enero), representa un golpe directo a la operación cotidiana de los negocios, elevando gastos logísticos, de transporte y abasto.
Estos incrementos se trasladan inevitablemente a los precios finales, reduciendo el margen de maniobra del pequeño comercio y presionando aún más el poder adquisitivo de las familias.
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La ANPEC reitera que la cuesta de enero 2026 no es producto del azar, sino de decisiones económicas que han profundizado la presión sobre el consumo y el comercio formal, por lo que urge replantear el rumbo para evitar que esta pendiente se prolongue durante todo el año y siga debilitando la economía familiar y al pequeño comercio, verdadero motor del mercado interno.

Foto: Cuartoscuro.com 


