Balde de agua helada

El texto destaca tensiones políticas, fiscales y sociales en México, desde aranceles de Trump hasta pagos de Salinas y protestas por el Metro.



Mientras la jefa de Gobierno, Clara Brugada, hablaba con empresarios sobre las bondades de invertir en la CDMX, el secretario de Economía ofrecía otra escena, muda pero reveladora. Marcelo Ebrard no intervenía: su rostro expresaba extrañeza. Revisaba el teléfono, leía y respondía mensajes, guardaba tarjetas y acomodaba papeles, como si la atención estuviera puesta en otro frente. El gesto no era gratuito. Desde Washington se asomaba un nuevo decreto de Donald Trump: aranceles para cualquier país, incluido México, que envíe petróleo a Cuba. Después, desde la dependencia se diría que no es un tema de su competencia. Curioso, tratándose del funcionario que viaja a negociar los aranceles.

Pagos chiquitos

Ricardo Salinas Pliego ya hizo su primer pago al SAT, como quien deja el primer abono de una lavadora en Elektra. Diez mil millones de pesos, así nomás, y todavía le quedan 18 pagos para completar la cuenta del infierno fiscal que arrastró por más de dos décadas. El tema es que por fin Hacienda logró que alguien tan acostumbrado a cobrar por todo… pagara algo. Eso sí, con tanto drama detrás, esto ya no es un pago: es una telenovela con factura incluida. Y si Salinas se atrasa… bueno, el SAT ya avisó que tiene su estrategia legal lista. Todo esto es fiscalmente fascinante, si se tiene alma de contador con gusto por el suspenso.

‘Regalazo’

El vocero de la bancada de Morena, Arturo Ávila, se puso espléndido y sacó la cartera para regalar a cada uno de los 253 diputados de su bancada un ejemplar del más reciente libro del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Grandeza, en los que dijo haber gastado 30 mil pesos, pues logró establecer un convenio con la editorial para conseguir un precio de alrededor de 100 pesos por ejemplar. Incluso, presumió, alcanzó para algunos legisladores del PT, PVEM y hasta de la oposición.

Puro show

La escenificación de una obra de cabaret político en el salón de sesiones del Congreso de la Ciudad de México confrontó a diputados de oposición y de Morena. Mientras el PRI acusó que se “profanó” el recinto legislativo, los morenistas minimizaron el evento de las llamadas Reinas Chulas y aseguraron que fue parte de las actividades de la Noche de Museos, a las que se sumó el palacio de Donceles. Lo que es un hecho es que éste no es el peor show que se ha visto en el salón de sesiones, pues diputadas jalándose el cabello o diputados empujándose es definitivamente más vergonzoso… poquito, pero sí.

El usuario, el perdedor

El Gobierno capitalino fue advertido al menos desde noviembre de la falta de presupuesto, materiales y refacciones necesarias para el Metro. Durante meses, las alertas técnicas y laborales fueron minimizadas. Ahora, el escenario cambia de tono. El Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo convocó a una marcha el miércoles 4 de febrero a las 15:30 horas, de la estación Balderas al Zócalo capitalino. Más que una sorpresa, la movilización parece el inicio de un juego de fuerzas: avisos ignorados de un lado, presión pública del otro, y una negociación que se mide por quién cede primero.