Beisbol para ciegos busca abrirse paso en México

Se utiliza una pelota con sonido y bases audibles; el partido se desarrolla en silencio



Foto: Aracely Martínez

Con la premisa de que el deporte debe ser accesible para todas las personas, B-BAT México impulsa el proyecto de blind baseball, una modalidad de béisbol adaptada para personas con discapacidad visual que busca consolidarse en el país y generar una futura representación mexicana en competencias internacionales.

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Aleksei Baez, director general de la organización, explicó que esta iniciativa responde a la filosofía de la empresa, resumida en su eslogan “beisbol para todos“. El proyecto, detalló, es el resultado de más de dos años de gestiones para obtener la autorización de una disciplina que ya se practica en países como Estados Unidos, Canadá, Japón y República Dominicana.

Un deporte que se guía por el sonido

El blind baseball se juega con una pelota que emite un pitido constante y con bases —primera y tercera— que producen sonidos diferenciados para orientar a los jugadores. Durante el partido se guarda silencio absoluto para permitir que los participantes se guíen únicamente por el oído.

La dinámica mantiene la esencia del beisbol: se disputan seis entradas y tres outs por turno. Cuando el bateador conecta la pelota, corre hacia la base sonora; si la defensa recoge la bola y la levanta a unos 20 centímetros del suelo antes de que el corredor llegue, se marca el out. De lo contrario, es carrera.

Baez recordó que la vocación inclusiva surgió casi de manera espontánea, cuando un adulto mayor de más de 80 años —exjugador de la Liga Mexicana— pidió batear tras seis décadas sin practicar el deporte. Ese episodio marcó un giro en la visión del centro, que dejó de enfocarse solo en el alto rendimiento para abrirse a un modelo recreativo y social.

Desde entonces, B-BAT ha desarrollado actividades para personas sordas, con discapacidad motriz e intelectual, además de programas para niñas y niños. El blind baseball representa ahora un nuevo paso en ese camino.

Sensibilizar para incluir

Karina Salazar, presidenta de la Fundación Taiyari —una de las dos organizaciones que actualmente respaldan el proyecto junto con MONSA, A.C.— subrayó que la inclusión comienza con la sensibilización de entrenadores y participantes.

Para ello, se realizan ejercicios con antifaces y bastones que permiten experimentar, aunque sea por unos minutos, cómo se percibe el entorno sin la vista. “No se trata de una inclusión forzada, sino de brindar herramientas para que las personas vivan el deporte plenamente”, afirmó.

Además, destacó que practicar esta disciplina también puede ser enriquecedor para personas sin discapacidad, ya que fomenta la empatía y el uso de otros sentidos.

Primeros jugadores

Aunque el equipo especializado llegó a México hace apenas un mes, ya existen personas interesadas en integrarse. Uno de ellos es Miguel Ángel Salazar, de 24 años, quien vive con baja visión tipo túnel. Tras su primera práctica, destacó el ambiente “amable, accesible e inclusivo” y la oportunidad de aprender a orientarse mediante el sonido.

Su historia refleja el espíritu del proyecto: pese a enfrentar una enfermedad rara que ha afectado su salud neuromuscular, pulmonar y ocular, continúa activo como docente de arte y conferencista.

Difusión, el siguiente paso

Actualmente, el blind baseball se practica en la sucursal de Mixcoac, aunque B-BAT tiene presencia en distintos puntos del país, como Ciudad de México, Torreón y Villahermosa, con planes de expansión a Querétaro.

El principal desafío, coincidieron los organizadores, es dar a conocer la existencia de este deporte entre la comunidad con discapacidad visual, ya que muchos desconocían que el beisbol podía adaptarse a sus necesidades.

“Creemos que cuando decimos ‘para todos‘, es realmente para todos”, enfatizó Baez. Con alianzas, capacitación y mayor visibilidad, la organización apuesta por sentar las bases de una disciplina que, más allá de lo competitivo, busca demostrar que la inclusión también se juega en el diamante.