La ganadería Caparica ha escrito un capítulo decisivo en su historia con la celebración de su primer herradero en tierras españolas. La ganadería consolida así un proyecto que trasciende fronteras y afirma su vocación internacional al establecerse en el campo bravo de Salamanca, manteniendo intactos su hierro y divisa, símbolos de identidad y continuidad.
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El herradero, rito fundacional en la vida de cualquier ganadería, adquiere en este caso un significado mayor. No se trata únicamente de marcar a una nueva camada, sino de sellar el nacimiento de una etapa que representa la búsqueda y construcción de una identidad propia en España, sin renunciar a sus raíces mexicanas. Es el gesto que confirma la seriedad de un proyecto ganadero que aspira a dialogar de tú a tú con la tradición del toro bravo en su cuna histórica.
Con este paso, Caparica refrenda su compromiso con la crianza del toro de lidia y con una visión que entiende al campo como espacio de herencia, trabajo y futuro. La presencia de una ganadería mexicana en Salamanca no solo enriquece el intercambio ganadero entre México y España, sino que simboliza la madurez de un sueño: llevar la esencia del toro bravo mexicano al corazón de la tauromaquia universal.

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