Pese a la inversión “histórica” de 3 mil 360 millones de pesos anunciada por el Gobierno de la Ciudad de México para enfrentar inundaciones, las autoridades capitalinas reconocieron que la ciudad enfrenta graves problemas estructurales en su infraestructura hidráulica, hundimientos diferenciales de hasta 40 centímetros por año, drenajes que dejaron de operar correctamente, zonas sin salida natural de agua y lluvias cada vez más intensas derivadas del cambio climático.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, admitió que gran parte de la infraestructura de drenaje fue diseñada para condiciones climáticas distintas a las actuales y que hoy muchas tuberías han perdido funcionalidad debido al hundimiento permanente del suelo.
“Este reto hídrico no es nuevo, no nació ayer ni el año pasado, y no va a resolverse de un día para otro“, afirmó. “Tenemos problemas estructurales gravísimos“, señaló al indicar que incluso avenidas recién rehabilitadas vuelven a deteriorarse rápidamente por la intensidad de las lluvias.
Explicó que en distintas zonas el problema ya no es únicamente que las tuberías sean antiguas, sino que los hundimientos provocaron que el drenaje perdiera pendiente y dejara de desalojar agua de manera natural, especialmente en alcaldías del oriente como Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco y Venustiano Carranza, donde el agua ya no puede salir por gravedad y es necesario utilizar sistemas de bombeo para enviarla a vasos reguladores.
El secretario de Gestión Integral del Agua, José Mario Esparza Hernández, explicó que durante 2025 la capital registró la temporada de lluvias “más intensa y abundante de la historia“, con acumulados cercanos a mil 100 milímetros de precipitación y más de mil 600 millones de metros cúbicos de agua.
Las proyecciones anticipan nuevamente lluvias intensas durante mayo y junio por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño. En el primer tercio de mayo ya se superó la lluvia acumulada histórica de todo el mes.
La inversión se destinará a la construcción y rehabilitación de colectores, redes de drenaje, plantas de bombeo, desazolve de presas y lagunas, tanques de regulación y obras de infiltración. Entre las obras prioritarias destacan más de 20 kilómetros de colectores, el desazolve de más de 421 mil metros cúbicos en cuerpos de agua y la ampliación del vaso regulador El Salado, cuya capacidad pasará de 236 mil a 400 mil metros cúbicos.
También se informó sobre la construcción de tanques tormenta y jardines de lluvia bajo el modelo de “ciudad esponja”, cuyo objetivo es infiltrar agua al subsuelo y disminuir inundaciones.









