Cempasúchil, flor que guía a los difuntos

Se cultiva en las chinampas de San Luis y San Temalco, en Xochimilco. La flor es valorada por su calidad ornamental



En las chinampas de San Luis, Xochimilco, productores locales comienzan la temporada de cultivo y venta de cempasúchil, la tradicional flor mexicana que adorna las ofrendas del Día de Muertos. José Aurelio Cuachospa Quintero y Noel Pérez Romero, productores del pueblo de San Luis de Temalco, explican que el ensemillado inicia en julio, y el proceso incluye técnicas como el “pinchado”, que consiste en cortar la punta de la planta para que ramifique y produzca flores de mayor tamaño.

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“Esta planta le dura más de ocho días y mantiene su calidad, mientras que otras ya floreadas son para consumo inmediato“, indica Pérez Romero. Su labor requiere cuidado diario: riego, fertilización y protección contra plagas como mildiu, minador o abejorros, que pueden afectar la flor. La dedicación garantiza que la planta mantenga su frondosidad y su valor ornamental.

Tradición y ofrendas

El cempasúchil no solo es apreciado por su belleza: es fundamental para las ofrendas de Día de Muertos. En los pueblos de Xochimilco, se colocan panes de muerto, frutas y flores de cempasúchil, marcando el camino hacia el altar donde se recuerda a los difuntos. “El día primero se honra a los niños y el día dos de noviembre a los adultos mayores“, explica Cuachospa Quintero. Las familias visitan los panteones para alumbrar a sus seres queridos, llevando flores y veladoras, y regresan a casa para convivir y mantener viva la tradición.

La flor de cempasúchil, nombre náhuatl que significa “planta de 20 flores”, es cultivada por productores locales hasta llegar en un aproximado de un millón de plantas, distribuidas a mercados de la Ciudad de México y estados como Hidalgo, Puebla y Yucatán. Los precios oscilan entre 15 y 100 pesos por maceta, dependiendo de la calidad y tamaño de la planta.

Pulque de cempasúchil

La flor de cempasúchil ha inspirado nuevas tradiciones en Xochimilco. Federico Olvera, conocido como ‘El Cachín’, productor de pulque desde hace más de 100 años, creó el pulque de cempasúchil, una bebida que combina la tradición con innovación para mantener viva la cultura pulquera. “El boom del pulque de cempasúchil fue sorprendente; gente de diferentes niveles sociales hizo filas de hasta 30 personas para degustarlo”, relata Olvera.

El pulque se ofrece durante la temporada de Día de Muertos, integrándose a las ofrendas como símbolo de respeto a los difuntos. Esta bebida, junto con la flor de cempasúchil, refuerza la identidad cultural de Xochimilco, donde se conjugan tradición, agricultura local y gastronomía ancestral.

Un cultivo que conserva la identidad

Los productores de San Luis y San Temalco destacan que toda la flor cultivada es 100% mexicana y que la semilla, aunque industrializada en laboratorios extranjeros, se adapta al clima y al suelo local. “Aquí no entra ningún productor extranjero; todo es trabajo familiar y comunitario“, asegura Pérez Romero.

Con la llegada del Día de Muertos, miles de visitantes acuden a las chinampas para comprar cempasúchil y participar en la tradición. Entre riego, poda y fertilización, los productores mantienen viva una práctica que une a los vivos con sus antepasados, mientras preservan la riqueza cultural y natural de Xochimilco.