La próxima vez que Checo Pérez esté al volante de su monoplaza, será en Melbourne Park durante el anhelado debut de Cadillac en la temporada 2026 de Fórmula 1. Por lo pronto, el piloto mexicano finalizó décimo en la última práctica que realizó en el Circuito Internacional de Baréin, antes de hacer maleta y tomar rumbo a Australia para su cita con el destino, luego de un año sabático lejos de las pistas de la máxima categoría del deporte motor.
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El sol ardió sobre el desierto de Sakhir y con ello ha concluido la pretemporada para Cadillac. Los números en la tabla de tiempos podrían generar alarma, pero dentro del naciente equipo estadounidense la lectura es muy diferente. El jalisciense finalizó con una diferencia de tiempo de siete segundos respecto al registro que obtuvo Charles Leclerc por la mañana; sin embargo, este no es un tema que preocupe demasiado en el seno de la escudería, al ser un punto donde esperaban estar en esta fase inicial del proyecto.
“Se trata de encontrar los puntos débiles. Por el momento, el equilibrio del coche se siente bien. Creo que tenemos un coche equilibrado“, expresó el piloto de 36 años de edad en rueda de prensa. Luego de concluir su pretemporada con la sesión matutina antes de entregarle los controles a Valtteri Bottas para que cierre el programa de Cadillac, señaló que, a pesar de los registros, hay situaciones que lo hacen tener tranquilidad. Su experiencia le permite ver más allá de los números crudos.
“En cada prueba hemos mejorado bastante. Estamos haciendo muchos kilómetros, que ha sido la parte más importante para nosotros. Sabíamos que iba a ser un comienzo muy duro, pero se trata de qué tan rápido podemos desarrollarnos a partir de aquí”, abundó el mexicano, quien ha puesto el acento en la progresión, no en la posición absoluta.
El piloto tapatío realizó 61 vueltas con su auto en la sesión matutina del tercer test en Baréin, el último día de la pretemporada de F1. Fue una jornada de trabajo intenso, lejos de los reflectores que se concentran en la cabeza de la parrilla, pero igualmente valiosa para un equipo que construye sus cimientos desde cero. Pérez Mendoza se enfocó en realizar una simulación de carrera para revisar la fiabilidad del auto, previo al GP de Australia del 7 de marzo, que es el debut de la temporada 2026.
Y es que la prioridad no era el tiempo por vuelta, sino acumular kilómetros, entender el comportamiento del monoplaza en diferentes condiciones y, sobre todo, asegurar que todo funcione cuando las luces se apaguen en Melbourne. El mejor tiempo que Checo marcó en la sesión fue 1:40.842, a 7.153 segundos del tiempo del líder Leclerc, de Ferrari. Una diferencia abismal en términos de Fórmula 1, pero que debe leerse en el contexto adecuado, pues Cadillac no compite con Ferrari en esta fase, sino contra sí mismo, contra su curva de aprendizaje.
“Solo tenemos que salir ahí fuera y encontrar mucha carga. Como equipo, al ser nuevos y poner todos los departamentos en marcha, va a llevar algo de tiempo“, afirmó. La paciencia es una virtud necesaria en un proyecto que no se construye en días ni semanas, sino en meses y años de trabajo coordinado.
A pesar de que él mismo había pronosticado que sería una carrera cuesta arriba, para Sergio Pérez el punto de inflexión estará en poder comenzar a tener un desarrollo más rápido que el resto y considera que las primeras carreras serán críticas para dicho objetivo.
“El desafío aquí será desarrollar más que los equipos que tenemos delante. Ese es un desafío masivo que enfrentaremos durante el año. Se trata de sentar las bases en la primera mitad del año, para poder poner todo en el lugar correcto en el equipo y poder desarrollar el coche lo más rápido posible. Con suerte, podremos alcanzarlos pronto“, finalizó el mexicano.

Checo Pérez listo para su debut con Cadillac en F1 2026. | Foto: Reuters 


