Sergio ‘Checo’ Pérez sufrió su primer contratiempo tras regresar a la Fórmula 1 con Cadillac durante la pretemporada en Baréin. A pesar de la naturaleza cautelosa de los tests, el mexicano se encontró con más preguntas que respuestas tras una falla mecánica que detuvo su monoplaza en plena recta posterior del circuito de Sakhir.
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Las cargas de combustible, los mapas motor y los programas de trabajo afectan los resultados, y perder una hora en pista implica no probar configuraciones aerodinámicas, simulaciones de degradación ni datos para el túnel de viento.
“Esta Fórmula 1 se siente extremadamente distinta a lo que estaba acostumbrado. Diría que es el cambio más grande en términos de reglamento”, declaró Pérez, refiriéndose a los nuevos monoplazas 2026.
Sus comentarios coincidieron con críticas de Max Verstappen, quien comparó la experiencia con la Fórmula E. Para Pérez, el mayor desafío es descifrar el comportamiento energético del coche: “Es muy difícil descifrar qué está pasando con la energía y los despliegues, mucho más que en el pasado”.
El jalisciense anticipó que las carreras podrían ser más complicadas para adelantar, y terminó la sesión matutina con 42 vueltas y un mejor tiempo de 1:38.653, en la octava posición, a 4.3 segundos de Charles Leclerc. Su compañero Valtteri Bottas completó 67 vueltas con 1:36.824.
La escudería Cadillac acumula 109 vueltas en total, por debajo de McLaren y Ferrari, pero superior a Red Bull y Mercedes. Para el equipo, el desafío principal no es el rendimiento, sino mantenerse en pista y acumular kilómetros limpios, vitales para un proyecto que se construye desde cero.
Pérez concluyó que gestionar las unidades de potencia, el botón de adelantamiento y la energía será “muy, muy complicado” en las primeras carreras. Su mensaje combina realismo, cautela y una advertencia: la falla mecánica forma parte de los ajustes de invierno que se resolverán antes de Melbourne.

Foto: @mexicogp



