Sergio Pérez ha abierto su corazón sobre los años intensos y complejos que vivió como compañero de Max Verstappen en Red Bull. Para el piloto mexicano, su paso por Milton Keynes ha sido un periodo que irónicamente cataloga como el mejor y peor trabajo que ha tenido en el deporte motor. Esto, debido a la tensión subyacente que existía dentro del equipo de las bebidas energéticas, independientemente del rendimiento que tenían ambos conductores en la pista.
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Checo llegó a Red Bull en 2021, tras perder su asiento en Racing Point ante la inminente llegada de Sebastian Vettel, y se encontró frente a un desafío monumental. En la escudería de origen austriaco debía enfrentarse ante el bestial Verstappen, ya establecido como el líder indiscutible de esa institución. Pero a pesar de un inicio titubeante, su victoria en Azerbaiyán y su crucial apoyo para el primer título mundial de Verstappen ese año, marcaron un buen comienzo.
Continuó con victorias históricas en Mónaco y Singapur en 2022, y arrancó 2023 con fuerza, al ganar en Arabia Saudita y Bakú, lo que incluso avivó brevemente sueños de campeonato. Sin embargo, detrás de los éxitos públicos, la realidad dentro del equipo era muy diferente, dentro de un ambiente donde cualquier resultado generaba fricción.
“Todo, prácticamente todo”, dijo Checo en el podcast Cracks. “En Red Bull, todo era un problema. Si iba muy rápido, era un problema. Porque, claro, eso creaba un ambiente muy tenso en Red Bull. Si era más rápido que Max, era un problema. Si era más lento que Max, era un problema. Así que todo era un problema”.
Pero el jalisciense de 35 años, en lugar de quejarse, aprendió a aprovechar al máximo aquellas circunstancias extremadamente desafiantes, sabedor de que entre todas esas vicisitudes, encontraría su mejor versión.
Checo Pérez dijo una obviedad que muchos tienen la cara de negar: Red Bull gira en torno a Verstappen y la superioridad que imparte sobre sus compañeros es artificial.pic.twitter.com/rYzwMic9xT
— FABIAN_MASTER ⁴⁴🔱 (@FABIANMASTER44) January 5, 2026
“Así que también aprendí mucho. Que en las circunstancias en las que me encuentro, en lugar de quejarme, tengo que aprovecharlas al máximo. Siente que los críticos olvidaron lo difícil que es ser compañero de equipo de Verstappen“, abundó.
Su perspectiva adquiere mayor relevancia al considerar el rendimiento de sus sucesores —Liam Lawson y Yuki Tsunoda—, quienes no lograron subir al podio en 2025. Esto reivindica en parte el mérito de Pérez Mendoza, quien, aparte de Daniel Ricciardo, fue uno de los pocos volantes capaces de seguir, e incluso superar ocasionalmente a Verstappen, como en su dominante victoria desde la pole en Azerbaiyán 2023.
Pero el sueño en Red Bull no duró. Tras casi lograr una temporada perfecta en 2023, el equipo comenzó a desintegrarse al año siguiente. Figuras clave como Adrian Newey, Jonathan Wheatley, el propio Pérez, Christian Horner y Helmut Marko abandonaron la escudería en un corto lapso, culminando con la salida del jefe de estrategia Will Courtenay a inicios de esta semana.
“Teníamos el mejor equipo“, dijo. “Desafortunadamente, todo se vino abajo. Creo que teníamos el equipo para dominar el deporte durante los siguientes 10 años. Y, por desgracia, todo terminó, pero yo estaba en el mejor equipo, en un equipo complicado, porque ser compañero de Max en Red Bull ya es muy difícil, pero ser compañero de Max en Red Bull es el mejor y el peor trabajo en la F1, con diferencia”.
Con la vista puesta en el futuro, Sergio Michel prepara su regreso a la parrilla en 2026 con el nuevo proyecto de Cadillac, junto a Valtteri Bottas. Buscará redención y nuevos éxitos, llevando consigo la dura pero invaluable experiencia de haber sobrevivido y triunfado en el puesto más exigente del Gran Circo.

Foto: IG Checo Pérez 


