La vida no se transforma por azar ni por suerte, sino a partir de la manera en que pensamos, creemos y actuamos. Así lo sostiene María Teresa Gallardo Amésquita, maestra de aplicación mental y coach de vida, quien desde hace años trabaja con personas que buscan modificar patrones emocionales, energéticos y mentales para lograr bienestar, abundancia y equilibrio.
Desde su experiencia, la mente no solo procesa ideas: es energía. “Nosotros somos energía y la mente también lo es. Lo que pensamos se convierte en la causa de lo que vivimos“, explica. Bajo esta premisa, la aplicación mental se convierte en una herramienta para revisar, cuestionar y transformar el sistema de creencias que rige la vida cotidiana.

Creencias heredadas
De acuerdo con Gallardo, gran parte de los bloqueos personales provienen de creencias adquiridas desde la infancia, e incluso desde la gestación. La familia, la cultura, el país y las tradiciones transmiten ideas que se graban en el inconsciente y que, con el tiempo, limitan el crecimiento personal.
Frases como “pobres pero honrados“, “no alcanza“, o “así nos tocó vivir” se convierten en programas mentales que condicionan la realidad. “No es cierto que para ser honesto tengas que ser pobre. Son ideas heredadas que se quedan grabadas y nos llevan a repetir patrones que ya no funcionan“, señala.
El inconsciente: el “bote de basura” emocional
Gallardo compara el inconsciente con un bote de basura donde se almacenan experiencias dolorosas, miedos y recuerdos no resueltos. El consciente, dice, actúa como una tapa que intenta ocultarlos para evitar el dolor. Sin embargo, aquello que no se sana termina manifestándose en conductas negativas, conflictos o enfermedades.
“Lo que se queda guardado se echa a perder y empieza a oler. Ese olor es lo que se refleja en nuestras decisiones, reacciones y hábitos“, explica. Por ello, el trabajo consiste en destapar ese inconsciente, reconocer lo que duele y transformarlo conscientemente.

Uno de los principios centrales de la aplicación mental es que el pensamiento es causal: lo que se piensa, se crea. Desde esta perspectiva, no existe la buena o mala suerte, sino la responsabilidad personal sobre lo que se atrae a la vida.
Ejemplos cotidianos, como anticipar una caída, un asalto o un fracaso, ilustran cómo el miedo y el pensamiento negativo se convierten en profecías autocumplidas. “Estamos acostumbrados a pensar mal. ¿Qué pasaría si juntáramos todas esas mentes para pensar en positivo?”, plantea.
Rituales, fe y energía
Gallardo no descarta los rituales, amuletos o velas, pero aclara que su efectividad no está en el objeto, sino en la energía y la intención que se les imprime. “La fe es pensamiento. La energía la ponemos nosotros“, afirma.
Rituales sencillos como escribir y quemar recuerdos dolorosos para cerrar ciclos, o encender una vela con miel, azúcar y canela para llamar dulzura y prosperidad, funcionan solo si van acompañados de un cambio real de mentalidad y de una intención clara.

Un nuevo ciclo de conciencia
Desde la numerología, Gallardo explica que el cierre de 2025 marca el final de un ciclo de nueve años, mientras que 2026 abre un nuevo periodo de inicios y construcción. Para aprovecharlo, subraya la importancia de soltar experiencias negativas del pasado y no cargar con ellas hacia el futuro.
“Vienen años buenos, pero no son automáticos. Son años de trabajo interior, de conciencia y preparación“, advierte.
El amor, aclara, no se limita a la pareja. Amar el trabajo, la vida y, sobre todo, a uno mismo es esencial. “No puedes dar lo que no tienes. Si no te amas, no puedes amar“, sostiene. Desde ahí surge lo que denomina “aroma mental“: una energía de paz y bienestar que atrae naturalmente a otras personas.
El mensaje final es claro: no es necesario que los demás cambien. El cambio comienza en uno mismo. “Cuando cambias tú, cambia todo“, repite Gallardo, quien invita a las personas a revisar sus creencias, asumir responsabilidad y elegir pensamientos que construyan una vida más plena.
Porque, insiste, el pensamiento no es solo una idea: es la causa de la realidad.

Foto: Aracely Martínez 


