La tarde se fue tejiendo entre el frío y una lluvia terca que no quiso conceder tregua. Aun así, el Lienzo Charro de Rincón de Romos, en Rincón de Romos, abrió sus puertas para celebrar el primer festejo de la segunda edición de la Copa Aguascalientes, y lo hizo con ese aire de prueba y afirmación que sólo tienen las tardes donde los jóvenes se juegan todo.
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El serial reunió a Roberto Brand, Juan Miguel Sánchez, Fernando Zertuche y José Antonio Brand, frente a un encierro de la ganadería de La Asunción, que puso condiciones, pero también ofreció opciones para el lucimiento.
Abrió plaza Fernando Zertuche. Desde que tomó el capote dejó ver disposición y sitio, con un quite de Roberto Brand que sumó a la conversación taurina. El brindis, cargado de simbolismo, fue para los ganaderos de San Isidro, Puerto del Cielo y La Asunción. Con la muleta, Zertuche inició por la derecha, metiendo en calor a un tendido que agradecía cualquier destello ante el clima adverso. La segunda tanda encendió al público y el pasodoble acompañó una faena que tuvo su mayor dificultad por el izquierdo, antes de volver al derecho, donde el novillo, codicioso, embestía con transmisión. Una voltereta sacudió la escena, pero el torero regresó sin dudarlo. La simulación de la suerte suprema, resuelta con una banderilla, fue eficaz. Oreja al esfuerzo y la entrega.
El segundo de la tarde correspondió a Roberto Brand, con el novillo número 2, “Constante”, de 270 kilos. Desde el saludo capotero dejó grata impresión, premiada con una Diana que rompió el silencio lluvioso. José Antonio Brandfirmó el quite, y Roberto brindó con emoción a su abuelo. Con la muleta se fue adueñando de las embestidas, sometiendo al novillo y disfrutándolo por el derecho; por naturales logró calar en el tendido, con un “Constante” que se entregó al trapo. Hubo destellos de arte, momentos de temple, y un cierre por manoletinas que levantó al público. En la simulación de la suerte suprema, la banderilla quedó en lo alto. Oreja que supo a consolidación.

El tercero fue para José Antonio Brand, con el novillo número 12, “Valiente”, de 300 kilos. Decoroso con el capote, brindó primero al respetable y luego al maestro Fermín Espinosa “Armillita” y al ganadero Claudio Huerta. La faena tomó vuelo pese al ambiente gélido; el pasodoble volvió a escucharse y el tendido, agradecido, se calentó. Por el derecho, José Antonio mostró un notable avance, con derechazos de gran valía ante un novillo colaborador por ambos pitones. Una voltereta al final añadió dramatismo, pero no mermó la contundencia de la simulación de la suerte suprema, ejecutada con precisión y colocación en todo lo alto. Oreja de peso.
Cerró plaza Juan Miguel Sánchez, con el novillo número 14, “Exitoso”, de 258 kilos. Esmerado con el capote, recibió un quite por chicuelinas de Fernando Zertuche antes de brindar su actuación al ganadero Daniel Cortina. Juan Miguel inició su faena de rodillas, defendiendo con hechos su condición de triunfador de la Copa Aguascalientes 2025. Las tandas por el derecho tuvieron clase y empaque torero; el tendido, ya rendido, vitoreó con fuerza. La simulación de la suerte suprema fue impecable, rubricando una actuación redonda. Dos orejas que sellaron la tarde.
Así transcurrió el primer capítulo de esta segunda edición de la Copa Aguascalientes: entre lluvia, frío y juventud, con el toreo como refugio y la ilusión intacta. Una tarde donde el futuro se asomó con nombre propio y el lienzo charro fue testigo de que, aun en las condiciones más adversas, la pasión taurina sabe imponerse.





