Los resultados que dio a conocer el INEGI de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) a diciembre de 2025, nuevamente generaron en la iniciativa privada preocupación sobre la situación laboral en el país, pues se observa la precarización de los empleos, con salarios bajos, sin prestaciones económicas y sin acceso a instituciones de salud, por más que se aumente el salario mínimo, eso es señal de precariedad.
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Ello, toda vez que el ingreso promedio por hora trabajada de los trabajadores por cuenta propia, que en buena medida se relaciona con la informalidad, fue de 71.10 pesos, y el ingreso de los trabajadores subordinados y remunerados asalariados fue de 61.81 pesos.
De ahí que el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) aseveró que en este contexto es fundamental un ambiente de negocios que estimule la inversión productiva, que facilite la creación de nuevas empresas y consolide la operación de las existentes en la formalidad; “es la mejor manera de crear empleos formales de calidad. Un entorno laboral de salarios bajos, sin prestaciones económicas y sin acceso a instituciones de salud, es señal de precariedad”.
En su análisis semanal, observa que por nivel salarial se aprecia que la mayor parte de la población ocupada se concentra en los rangos más bajos, “lo que independientemente del significativo aumento de los salarios mínimos, es una señal de precarización”.
De ahí, explica que las cifras indican que, del total de la población ocupada, 39.2% se concentró en el rango de los trabajadores que reciben hasta un salario mínimo y el 35.5% en el de aquellos que reciben hasta dos salarios mínimos. Estos porcentajes contrastan con los que se observaron al cierre de 2018 de 15.8% y 27.5%, respectivamente.
“Los ocupados que perciben más de dos salarios mínimos representaron el 10.7% de la población ocupada, porcentaje que es notoriamente menor al 35.6% observado al cierre del 2018. El resto de ocupados se registró en los segmentos de quienes no reciben ingresos y no especificados”.
Los datos del INEGI indican que si bien en el último mes de 2025, la población ocupada aumentó en 1.058 millones de personas respecto al mismo mes de 2024, “esto no fue suficiente para satisfacer las necesidades de la población que se integró al mercado laboral (población de 15 años y más) que tuvo un aumento de 2.176 millones de personas”.
Lo anterior refleja la dificultad que tienen las empresas para generar nuevos empleos, pero no solo en cantidad, sino también en calidad, “lo que redunda en mayores niveles de precarización del empleo”.
Asimismo, el total del aumento en la población ocupada se concentró en la informalidad, segmento de la situación laboral que aumentó en 1.162 millones de personas, con lo que representó el 54.6% del total de la ocupación, superando el 53.7% reportado en 2024.
“Lo preocupante es que la ocupación formal se redujo en 104 mil personas, con lo que acumuló seis meses con reducciones anuales consecutivas”, señaló el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en su análisis semanal.
Se aprecia que, del total del aumento de la población ocupada en el año, 1.502 millones de personas se ocuparon sin acceso a instituciones de salud, mientras que el número de ocupados que cuentan con esa prestación se redujo en 347 mil.
“Preocupa también que, en su clasificación por posición en el trabajo, del total del aumento de la población ocupada, el número de trabajadores subordinados y remunerados, que se puede relacionar más con la formalidad, aumentó en solo 338 mil, cifra que reflejó un aumento de 1.082 millones de trabajadores sin prestaciones.
“En tanto que el universo de ocupados con prestaciones se redujo en 507 mil, comportamiento que refleja el importante aumento de la informalidad. Los clasificados como no especificados disminuyeron otros 236 mil”, destacó el CEESP.

Foto: Cuartoscuro.com 


