En vísperas de su nuevo compromiso en ruedos mexicanos, el matador español Daniel Luque compartió sus sensaciones sobre su regreso al país, el momento que atraviesa en su carrera y el significado que tienen plazas como México y Madrid en su trayectoria.
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Para el diestro sevillano, cruzar el Atlántico representa mucho más que un viaje profesional. “México siempre es una ilusión pisarlo”, afirma con convicción. Los recuerdos acumulados en temporadas anteriores y la respuesta del público han marcado su historia personal en esta tierra. “Para un torero, venir a América es un sueño. En mi caso, he tenido la fortuna de vivir aquí momentos importantes y eso hace que vuelva con una motivación especial”.
Luque reconoce que cada plaza tiene su propia personalidad y que el torero debe saber interpretarla. “Uno tiene su concepto, pero también debe leer al público que tiene delante, igual que se lee al toro. Hay aficiones que esperan una cosa y otras que buscan matices distintos, pero cuando lo que sucede en el ruedo es de verdad, eso le llega a todo el mundo”. Esa capacidad de adaptación, explica, forma parte de la madurez que ha ido adquiriendo con el paso de los años.
No oculta que el camino del toreo está lleno de altibajos. “Hay momentos en que no es que uno se canse, pero sí puede sentirse desilusionado. El toreo muchas veces es injusto. Sin embargo, esas etapas también sirven para no acomodarse, para seguir exigiéndose y salir a darlo todo cada tarde”. En su discurso se percibe la determinación de quien ha aprendido a convivir con la presión sin perder el rumbo.
Hoy, asegura, se siente en una etapa distinta. “Cuando el torero alcanza cierta madurez, ya no se trata solo de sufrir en la plaza, sino de disfrutar y de expresarse. Cuando el toro acompaña y te permite mostrar lo que llevas dentro, el toreo es algo muy bello”. Controlar la presión —añade— es clave para que surjan las grandes faenas: “Mientras más presión tienes, más difícil es ser tú mismo. Cuando consigues dominar eso, es cuando aparecen las cosas buenas”.
Sobre la afición mexicana, Luque habla con respeto y ambición. Su objetivo es claro: “Quiero conquistar el corazón de esta afición. Es muy especial. Cada vez que me subo a un avión rumbo a México lo hago con una ilusión enorme. Luego el resultado puede ser uno u otro, pero por mí no va a quedar. Las ganas y la entrega son fundamentales”.
En su horizonte inmediato también aparece Madrid, una plaza que reconoce determinante en su carrera. “Madrid pesa mucho. Es un año importante para mí porque la tengo muy presente. Es una plaza a la que quiero y a la que siempre estaré agradecido por los triunfos que me ha dado”. Sin embargo, admite que en temporadas recientes no ha terminado de redondear actuaciones como quisiera. “Quiero romper esa barrera y que me vean como yo siento que estoy este año”.
Con la serenidad de quien ha atravesado distintas etapas y la ambición intacta de seguir creciendo, Daniel Luque encara sus próximos compromisos convencido de que el momento actual puede marcar un nuevo capítulo en su trayectoria, tanto en México como en España.

Foto: Cortesía 






