Davos: la amenaza que cruza la frontera

Trump advierte desde Davos sobre posibles operaciones en México contra cárteles, mientras el gobierno de Sheinbaum enfrenta presión y coordina cooperación.



Por momentos, el Foro Económico Mundial de Davos dejó de ser un escaparate de ideas globales para convertirse en una tribuna de advertencias unilaterales. Desde ahí, Donald Trump volvió a decir en voz alta lo que desde hace meses viene insinuando: prepara operaciones terrestres en territorio mexicano para combatir a los cárteles de la droga y destruir laboratorios de fentanilo. No habló de cooperación. Habló de intervención.

El mensaje no fue aislado ni improvisado. Llegó en una semana quirúrgicamente cargada de señales, presiones y gestos que, en conjunto, dibujan un escenario incómodo -y peligroso- para México y para el gobierno de Claudia Sheinbaum.

La coincidencia no es casualidad

El mismo día en que Trump cumplió un año en el poder, el gobierno mexicano entregó a Estados Unidos a 37 líderes del narcotráfico que estaban detenidos en cárceles nacionales. Con ese envío, ya suman 92 perfiles de alto nivel trasladados en el corto lapso de un año. La cifra, por sí sola, es contundente. El mensaje político también lo es: México ha optado por una estrategia de cooperación acelerada, pragmática y silenciosa.

Pero en Washington el conteo no se hace por gestos, sino por resultados que se puedan vender como victoria interna. Para Trump, la entrega de capos o la detención de un alto perfil criminal no es una muestra de corresponsabilidad, sino la confirmación de que México actúa sólo cuando es presionado. En esa lógica, Davos fue el escenario perfecto para elevar el tono y marcar territorio.

El expediente abierto

La semana fue un expediente completo de la relación bilateral en modo tensión. El director del FBI, Kash Patel, visitó México y se reunió con autoridades nacionales, en una señal inequívoca de coordinación operativa directa. Ese mismo día fue detenido el exdeportista canadiense Ryan Wedding, acusado por el gobierno estadounidense de encabezar una red de tráfico de cocaína, quien fue puesto de inmediato a disposición de Washington, con el beneplácito público del embajador Ron Johnson.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, volvió a la carga. Dijo lo que ya se ha vuelto un mantra: la colaboración de México es insuficiente. Exigió resultados cuantificables y verificables en la lucha contra los cárteles que Estados Unidos ya cataloga como organizaciones terroristas.

Soberanía en zona gris

A ese contexto se sumó un episodio que no pasó desapercibido: la llegada inesperada de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que aterrizó en Toluca, en un aeropuerto civil. El hecho abrió una grieta incómoda sobre los límites de la soberanía y el control del espacio nacional.

Sheinbaum, bajo presión

Para Claudia Sheinbaum, la coyuntura no podría ser más compleja. A las presiones de seguridad se suma la víspera de la revisión del T-MEC, un proceso en el que Washington suele mezclar comercio, migración y seguridad como fichas de una misma negociación.

La advertencia detrás del aplauso

La amenaza de operaciones terrestres no es sólo retórica. Es la forma más cruda de recordarle a México quién marca el ritmo cuando la relación se maneja a golpes de presión y no de acuerdos.