Los Memphis Grizzlies convirtieron a Karim López en el primer mexicano seleccionado en primera ronda del NBA Draft
Karim López, el niño que soñó ser como su padre y llegó por la puerta grande a la NBA: "Es algo muy especial"

Por: Martín Avilés
Karim López era un pequeñito de tan solo 4 años de edad cuando el 30 de octubre de 2011, la Selección Mexicana de Baloncesto hizo historia en los Juegos Panamericanos de Guadalajara al colgarse la medalla de plata.
Su padre, Jesús Chino López, era parte de esos 12 Guerreros, y por eso es que ha pasado toda su vida en las duelas. Pero a partir de ahora, el hermosillense tendrá como nueva casa, la pista del FedExForum, donde espera echar raíces tras ser seleccionado por los Memphis Grizzlies en el NBA Draft 2026.
Con el peso de una historia que nadie más había podido escribir, con el eco de una frontera que él mismo había cruzado a los 14 años, Karim contenía la respiración frente a una pantalla, rodeado por su familia.
Ese pilar que lo ha sostenido para poder convertirse en el primer mexicano de todos los tiempos en ser elegido en primera ronda del Draft de la máxima liga de baloncesto mundial.
Cuando el comisionado pronunció su nombre desde el escenario del Barclays Center, Hermosillo, Sonora, se detuvo. Y todo México lo hizo por un instante.Su padre, Jesús Hiram López, lo sabía desde antes de que por las bocinas se escuchara el veredicto. Lo supo porque los padres siempre saben, aunque el mundo tarde en entender.
"Es algo muy especial", dijo López, de 19 años, entre las lágrimas. "Me siento muy afortunado. No tengo palabras".
Y las palabras, justo en ese instante, sobraban. Porque la selección número 21 del Draft de la NBA no era solo un número. Era la primera vez que un mexicano escuchaba su nombre en la primera ronda.
La primera ocasión que una bandera tricolor se colaba entre las luces de neón y los reflectores de la liga más exigente del planeta.
Ahora la leyenda de Eduardo Nájera quedará en los libros de historia. Era el de Meoqui, Chihuahua, el único antecedente, solo que él llegó en segunda ronda en el año 2000 con el pick 38 cuando los Houston Rockets lo eligieron e intercambiaron de inmediato a los Dallas Mavericks. Un caso similar al de Karim, escogido por Detroit Pistons, pero enviado a Memphis al instante.
"Son tantas emociones, tantos pensamientos, tantas cosas que son tan locas que no te lo podría describir como tal, pero simplemente te diría que es una cosa irreal e increíble", confesó después, cuando las cámaras ya no buscaban esas lágrimas purificadoras, sino la anécdota.
Detalles de la selección y estrategia de los Memphis Grizzlies
López no llegó a ese momento por casualidad. A los 14 años, cuando la mayoría de los adolescentes apenas empieza a medir su propio reflejo, él ya estaba midiendo distancias.
Dejó México para unirse a la academia juvenil del Joventut Badalona en España. Allí aprendió que el baloncesto no se juega con la altura, sino con la memoria de los que se quedan.
Luego, los New Zealand Breakers lo acogieron en la Liga Nacional de Baloncesto de Australia, donde compitió contra hombres hechos, contra cuerpos que habían dejado atrás la adolescencia, contra el rigor de una liga que no perdona.
En la temporada 2025-26, el alero de 2.03 metros promedió 11.9 puntos y 6.1 rebotes. Números que parecen fríos, pero que encierran madrugadas de entrenamiento, almuerzos solos en ciudades extrañas y el eco de una madre al otro lado del teléfono. Números que, para su padre, nunca fueron una sorpresa.
"Siempre lo supimos", dijo Jesús Hiram López. "Sé lo mucho que trabaja y supe que era especial desde el primer día".
Pero lo que hizo única aquella noche no fue solo su historia. Fue la chaqueta. Porque el traje que vistió durante la entrevista posterior no era un simple atuendo de diseñador.
En su interior, bordado con la paciencia de quien sabe que las telas también pueden ser banderas, aparecía el tricolor de México. Y junto a él, imágenes que hablaban de raíces, de fe, de un origen que no se negocia.
"Sí, simplemente quería representar mi cultura, representar de dónde vengo, representar mi fe y, básicamente, representarme a mí misma", explicó Karim. "Mostrar quién soy".
Esa chaqueta era más que una prenda. Era un manifiesto. Era la prueba de que el baloncesto no borra el acento, no disuelve el origen, no exige olvidar para triunfar. Era la respuesta a quienes piensan que el deporte es solo músculo y estadística.
Mientras tanto, en las oficinas de los Memphis Grizzlies, el gerente general Zach Kleiman había tejido una estrategia que pocos entendieron al principio. Memphis realizó dos traspasos para adquirir a López.
Primero retrocedió del puesto 16 al 17 con Oklahoma City Thunder, recibiendo dos selecciones de segunda ronda. Luego, con Detroit Pistons, bajó del 17 al 21, sumando tres selecciones más.
En total, cinco rondas secundarias por bajar cinco posiciones. Y al final, el premio de quedarse con Karim Hiram López Moncada. Un nombre que resonará cada vez con más fuerza en la liga.
Porque si algo tiene el de la H es un hambre insaciable de gloria y una efervescente convicción por demostrar que ese lugar 21 en el Draft, le queda muy chico para sus medidas de gigante.
Los Thunder recibieron al base de Iowa, Bennett Stirtz. Los Pistons se quedaron con el base de Stanford, Ebuka Okorie. Pero Memphis se quedó con la historia de todo un país.
El prestigioso The Athletic no dudó en calificar la selección con una A, al explicar que Karim López estaba clasificado mucho más alto y sorprendió verlo caer tan bajo.
Los Grizzlies sumaron cinco selecciones de segunda ronda y, además, consiguieron un joven alero versátil que puede ser parte de su necesaria reconstrucción. Pero más allá de los análisis, más allá de los porcentajes de tiro en 50/33/72 durante la temporada, lo que realmente importa es lo que López representa.
No es el atleta más explosivo. No es el que desborda por velocidad. Pero tiene fuerza. Tiene oficio. Sabe que en la NBA no siempre se es el protagonista, y que su rol, como en la NBL, puede ser el de pieza de apoyo, el de engranaje que mantiene el sistema en movimiento.
Su tiro exterior, con un 33% en triples, es una promesa. Una promesa que, a sus 19 años, tiene tiempo para pulir. Porque en plena adolescencia, López no es un producto terminado.
Es un jovencito que aún está por escribir las páginas más importantes de su carrera, y que, como dijo después de la selección, sigue procesando lo que le está pasando.
"Es una sensación increíble, es una sensación irreal. Siempre lo pensé en mi cabeza que iba a pasar, pero realmente verlo y vivirlo es una sensación increíble", afirmó Karim. "Les diría (a las juventudes) que valió la pena, que todos los sacrificios y todas las cosas que hizo tienen sus frutos".
Y mientras los Grizzlies se preparan para integrar a López junto a Cameron Boozer, el delantero de Duke elegido en la tercera posición. Y mientras los rumores sobre el futuro de Ja Morant se desvanecen entre los pasillos de la liga, lo cierto es que una noche de junio, en Brooklyn, un chico de Hermosillo le dijo al mundo que los sueños también se bordan en letras de oro sobre la tela de una chaqueta que lo acompañará tan lejos como su naciente leyenda alcance.