Cruz Azul se estrella con un muro llamado Keylor Navas y Pumas rescata empate en la ida de la final del Clausura 2026

Keylor Navas brilló en la ida de la Final del Clausura 2026 y evitó que Cruz Azul tomara ventaja ante unos Pumas que resistieron gracias a su arquero

Foto: Aracely Martínez
Foto: Aracely Martínez

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Keylor Navas sacó la capa y se puso el antifaz para ser el héroe que salvó a Pumas de lo que parecía una inminente derrota en la ida de la final del torneo Clausura 2026 de Liga MX.

El legendario portero costarricense lució imperial bajo los tres palos de la portería auriazul y defendió estoico el empate que tiene con vida al Club Universidad Nacional tras un tiroteo del Cruz Azul, que no pudo sacar ventaja como local y se jugará la vida en Ciudad Universitaria.

La Máquina dominó con el 58% de la posesión del balón, realizó 11 remates, tres de ellos a gol, pero no pudo derribar el muro tico y ha tenido que conformarse con el 0-0 en el Estadio Ciudad de los Deportes.

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Nada está escrito y el campeón se definirá en el Olímpico Universitario, donde Keylor se hará hecho merecedor de un monumento en caso de poner fin al ayuno de títulos que arrastra el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La escuadra cooperativista comenzó el partido con un imperioso intento por controlar la pelota y sorprender con trazos entre líneas desde las certeras piernas de Rodolfo Rotondi, cuyos trazos, sin embargo, carecían de esa milimétrica precisión que se requiere para hacer diferencia ante un esquema tan ordenado como el de los felinos de Efraín Juárez.

Rodrigo López fue quien puso orden ante esos primeros intentos celestes que hacían pasar complicaciones al rato de la zaga felina, aturdida por los ataques sistemáticamente en bloque de los locales, con Charly Rodríguez y Agustín Palavecino como par de aviones caza que merodeaban a su presa.

Una triangulación en el filo del área universitaria, derivó en un mano a mano de Ebere ante Keylor Navas, quien ganó ese primer duelo ante el nigeriano con un estoico achique que le redujo el ángulo al ariete para tapar su disparo recostando a su izquierda.

Casi de inmediato, un misil de largo alcance desde el zapato izquierdo de Paradela, fue detenido por el tico con un vuelo espectacular. Y quedaba claro que para vencer a Navas, era necesaria kriptonita.

Paradela seguía inspirado y era el motor del medio campo cementero. El argentino robó una pelota en la salida de unos adormilados felinos y condujo hasta cerca del manchón penal, adonde abrió para Jeremy Márquez, quien en segunda instancia, disparó para provocar otro salvamento del centroamericano cancerbero de la UNAM.

El partido comenzaba a calentarse y un choque de piernas provocó que ambos bandos salieran de sus trincheras para desatar una peligrosa riña de empujones y provocaciones que el juez central disipó con una advertencia para ambos grupos. Y no pasó a mayores.

Pero los cementeros eran mucho más en la cancha del Ciudad de los Deportes. A los 25 minutos, una peligrosa entrada de Angulo sobre Carlos Rodríguez fue señalada como penal por Ismael López Peñuelas, quien fue llamado al VAR para revisar a detalle la jugada.

No pasaron ni dos minutos cuando el silbante se retractó debido a un offside previo, para respiro de una agobiada afición auriazul.

La Máquina seguía insistiendo sin éxito. Si no era una falla en el último toque en el área, era la providencial figura de Keylor. O ambas.

Al 35, un servicio de Charly como con la mano dejó a Ebere solo, pero no lo suficientemente cómodo para rematar un cabezazo de manera correcta. Y ahí estaba Navas para quedarse con el balón de manera sencilla.

Un intento de fuga de Uriel Antuna, fue cortado por Jeremy Márquez, cuya dura entrada si bien impidió el contragolpe, le hizo merecedor del primer cartón preventivo de la final. Pero mientras más la Máquina insistía, dejaba ciertos huecos por donde empezaban a fluir los auriazules. 

Así ocurrió en el ocaso del primer tiempo, cuando Juninho condujo a toda velocidad y, de no ser porque se atravesó milagrosamente el talón de Rotondi, la pelota habría llegado a Robert Morales, para una inmejorable chance en busca de sorprender a Kevin Mier, quien seguía con una noche tranquila.

Comenzada la segunda parte, el público ni bien tomaba su asiento, otra descolgada de Paradela por la banda, provocó la primera acción de peligro en la portería azul y oro en la parte complementaria.

El exjugador de River Plate llegó a línea de fondo, tiró una diagonal ante la subida de Rotondi, cuyo disparo de primera intención, terminó estrellado en el segundo palo de Navas de manera insólita.

Efra decidió sacar a un consumado Juninho para darle cabida a alguien capaz de romper el ritmo de juego en las salidas a contraataque como Adalberto Carrasquilla, quien tomó rápidamente la mediapunta auriazul en busca de encontrar un balón a modo para generar peligro.

Poco después, Joel Huqui notó que Ebere cada vez lucía más extraviado y distraído por las oportunidades desperdiciadas ante Keylor y lo sacó para mandar al campo a Toro Fernández, recibido entre aplausos y vítores de una afición que valora a su delantero charrúa.

Los pupilos de Efraín evidenciaban cada vez más su frustración ante la absoluta invasión celeste en su área. Y cerca del minuto 70 de acción, Pedro Vite mostró esa desesperación al dar una patada innecesaria en la cintura del campo para ganarse la segunda amonestación para los unamitas.

Sin embargo, la pizarra seguía intacta, pues el dominio cementero seguía sin hacerse notar donde realmente importa.

Por eso fue que Huiqui mandó llamar a Luka Romero y Amaury Morales para intentar derribar la barrera costarricense que los separaba del gol. Paradela y Omar Chagoya fueron los sacrificados.

Juárez contestó al movimiento táctico de su homólogo cruzazulino y envió a Pablo Bennevendo al campo en sustitución del Brujo Antuna, cuyos hechizos habían sido neutralizados esta noche.

Dichas adecuaciones provocaron que al menos en los minutos más próximos, Club Universidad luciera mucho más suelto y cómodo.

La pelota coqueteó por primera vez con la parte auriazul y Robert Morales envió un riflazo con toda la pierna derecha en el ocaso del juego, que hizo retumbar el travesaño y quitó por un momento el aliento de un estadio en su mayoría pintado de celeste.

Todavía un trazo raso para Willer Ditta fue el último chispazo de esperanza para un Cruz Azul que se ha quedado corto en su intento por romper el cero ante un Keylor que esta noche se ha ganado un lugar especial en el corazón de la afición azul y oro.

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