En un encuentro en Coapa, el ex DT dijo que irse del club era como oxígeno para él, ya que la exigencia era demasiada

Afición despide a Jardiné
Fotos: Aracely Martínez
En un encuentro en Coapa, el ex DT dijo que irse del club era como oxígeno para él, ya que la exigencia era demasiada

Por: Martín Avilés
Una enorme bandera de Brasil con el rostro de André Jardine en medio, ondeaba con melancolía. "¡No te vas, no te vas... André, no te vas!", retumbaba desde las gradas de uno de los campos de entrenamiento del Club América, donde la afición azulcrema le preparó al entrenador más exitoso de su historia una despedida entre tambores, cánticos y mucha nostalgia.
Y el amazónico, se quebró en llanto derramando un mar de lágrimas por donde ahora navega rumbo a la eternidad.
Con un nudo en la garganta, el hombre que elevó a las Águilas al mejor vuelo de su historia, ha dicho adiós luego de dos años, 11 meses, y 12 días, tiempo que duró el más dulce romance que se haya vivido en Coapa y en el que se cosecharon tres títulos de Liga MX consecutivos, así como el Campeón de Campeones, la Supercopa de Liga MX y la Campeones Cup.
"Me voy con la clara sensación de haber cumplido con los objetivos. Seis títulos estarán para siempre, logramos el Tricampeonato que era algo muy difícil y es un título que será difícil que otro equipo lo logre. Me voy con el gusto amargo de no conseguir un titulo de Concachampions, pero me deja este sabor de regresar a este club para una segunda etapa y concretar los objetivos, me quedo con una sensación de que volveremos a estar juntos para escribir este capítulo que se nos escapó", dijo el brasileño en la conferencia de prensa de su despedida.
Fue el 21 de junio de 2023 cuando Jardine arribó al Nido americanista en medio de escepticismo debido a su corto recorrido en los banquillos de México, donde solo el Atlético de San Luis aparecía en su currículum, aunque, eso sí, una medalla de oro como timonel de Brasil en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, como garantía de éxito.
Y la gloria llegó por racimos. El oriundo de Porto Alegre, Río Grande del Sur, de inmediato cambió el rostro de los millonetas y dejó una huella para la posteridad.
"Hablaré 100% lo que pasó. Terminado el torneo, de una forma en la que no queríamos, digerimos el partido y pensamos en el futuro y teníamos que pensar en mi continuidad por varios aspectos. El desgaste de tres años al frente de un club con esta exigencia que tiene América, que lleva al entrenador a trabajar a un límite en todos los sentidos. Tres años te parecen días, te viene el pelo blanco (canas), un cansancio más grande de lo normal. Por más que tenga el cariño por el club, por los jugadores, el desgaste ya era bastante grande", reconoció.
Añadió: "Quiero agradecerles a todos por la forma en la que se dedicaron y creyeron en mí como líder. Aquí no faltó esa fuerza y creencia para hacer lo que queríamos, pero en especial a los líderes. Tengo que resaltar mi gran capitán que fue Henry (Martín). Yo no tengo duda de que sin él no lo habríamos logrado, yo desde el primer día sentí que tenía líderes que sentían lo mismo que yo".
La de Jardine y América fue la crónica de una ruptura anunciada desde un par de meses atrás. Los malos resultados dejaron de acompañar al club crema desde la irrupción de Toluca como bicampeón y luego el Cruz Azul con el último título de liga llevado a sus vitrinas.
Parecía que el míster de 46 años tenía el beneficio de la duda suficiente para apuntalar un proyecto renovado tras la salida de diversas figuras, pero al final, ese desgaste terminó por ser una fricción irreparable.
"Quiero aclarar para que no haya rumores. Terminado el torneo, fuimos digiriendo. Nos dimos tiempo de pensar el futuro, el siguiente paso y en mí fue creciendo un sentimiento de pensar la continuidad por varios aspectos. Por eso no descartó que exista otra nueva oportunidad de regresar al América. Fue madurando, platiqué con (Santiago) Baños, le expresé mis sentimientos, imagino la presión que él tiene, no es fácil estar al frente de este club. Por más que parece una ruptura abrupta no fue así", señaló.
André Jardiné reforzó que: "Es un cierre de una primera etapa, dejando el gusto de quiero un poco más y dejando algunos objetivos que no pudimos concretar, la segunda etapa será mejor. Después hubo una segunda junta con Emilio (Azcárraga)".
"Hablamos las cosas que pasaban en mi corazón, en mi cabeza, dejamos pasar algunos días para tomar la decisión y ahí el club pasó a tener los mismos pensamientos que yo. Cerramos esta etapa, después de lo que hicimos aquí, proteger un poco las relaciones", dijo.
A André Soares Jardine siempre le quedará la espina clavada al no poder trasladar ese rotundo éxito local a un plano internacional. Tropiezo tras tropiezo en Concacaf Champions Cup, miró con tristeza cómo otros clubes se quedaban con ese trofeo que tanto se le negó y que, quizás, habría sido suficiente para renovar sus votos con el equipo de Coapa en este último semestre, en que se quedaron de nuevo con manos vías y el idilio terminó.
"Me queda un sabor amargo por no lograr el título de la Concacaf, sobre todo en esta última edición donde nos quedamos lejos con sensaciones de penales y goles que no debimos sufrir. Estuvimos muy cerca. Me quedo con ese gusto de no haber escrito todo, y eso me deja el sabor de regresar en una segunda etapa y concretar estos objetivos", lamentó el timonel.
Para Jardine, su etapa en el "Nido" es sin duda la más exitosa hasta ahora en su carrera, más allá del oro olímpico. Pero no por eso se ha olvidado de cómo en conjunto tunero fue el que confió en él para su primera experiencia en México. Y por eso mismo, tampoco ha cerrado la puerta para dirigir algún otro club en la Liga MX en el futuro.
"No puedo olvidarme. También soy agradecido con San Luis, que fue el gran artífice de esta relación entre Jardine y México. Tampoco fue fácil salir de ahí. Estoy muy identificado con América, pero a futuro no puedo comprometerme con nada. La carrera del entrenador es muy larga", sentenció.