Gran Premio de Mónaco 2026 ¿Cómo le ha ido a Checo Pérez en el Principado?

Checo Pérez ha tenido un buen desempeño en Mónaco con un triunfo en 2022

Gran Premio de Mónaco 2026 ¿Cómo le ha ido a Checo Pérez en el Principado?. Cuartoscuro.
Gran Premio de Mónaco 2026 ¿Cómo le ha ido a Checo Pérez en el Principado?. Cuartoscuro.

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Sergio Pérez ha corrido en el Gran Premio de Mónaco 11 veces a lo largo de su carrera en la Fórmula 1. Pero ninguna como en 2022, cuando Checo conquistó una espectacular victoria que lo llevó a lanzarse a la piscina —como dicta la tradición— junto al expresidente Felipe Calderón.

Porque cierto es que pocos trazados en el mundo condensan tanta gloria en tan pocos metros como el Circuito Callejero de Montecarlo

Sus muros de hormigón no solo delimitan el asfalto, sino que dibujan el destino de los pilotos. Para el piloto mexicano, esa delgada línea entre el paraíso y el infierno ha sido el escenario principal de su carrera en la Fórmula 1.

Y es que 11 veces ha salido a domar las calles del Principado, y 11 historias distintas quedaron grabadas entre la chicana de la Piscina y la curva del Casino.

La primera de ellas, en 2011, bien pudo haber sido la última. Con el ímpetu del novato que acababa de saborear sus primeros puntos en Barcelona, Checo tomó a fondo la salida del túnel.

Su Sauber volaba a más de 300 km/h cuando una imperceptible ondulación en el asfalto traicionó la aerodinámica. El impacto contra el riel derecho fue un latigazo; luego, el muro de la chicane lo recibió con una violencia que dejó el monoplaza reducido a escombros. 

Inconsciente por unos segundos, con conmoción cerebral y un esguince, el jalisciense no solo se perdió la carrera del domingo, sino también la cita de Canadá. Aquel golpe, sin embargo, no quebró su obsesión; la templó. Porque Mónaco, en su paradoja eterna, también fue el trampolín que impulsó su carrera. 

Años antes de llegar a la F1, en 2010, la GP2 lo vio brillar sobre el mismo asfalto. Partió tercero en la carrera larga, resistió el acoso incesante de Pastor Maldonado y Dani Clos para llevarse una victoria que, más que un trofeo, fue una carta de presentación al mundo. Mónaco le abrió las puertas de la F1, aunque la fiesta tardaría años en ser completa. Esa fiesta comenzó a gestarse bajo la lluvia de 2016

El cielo gris sobre el Principado igualó las oportunidades, y Checo, que arrancó noveno con Force India, demostró una virtud que definiría su carrera, con la inteligencia táctica como arma.

Mientras otros dudaban, él fue el primero en atreverse con los neumáticos de seco sobre el mojado, una apuesta de póker que lo catapultó hasta el tercer escalón del podio, detrás de Lewis Hamilton y Daniel Ricciardo. Fue su primer baile en lo más alto de Mónaco, un presagio de lo que vendría.

Pero la victoria, la ansiada joya de la corona, no llegó hasta 2022. Y llegó, como no podía ser de otra manera, desde la adversidad. Checo había golpeado el muro en clasificación, forzando a su equipo Red Bull a reconstruir el auto para salir tercero.

Ya en carrera, ejecutó un plan perfecto, con un undercut quirúrgico en la vuelta 22 lo puso líder, y desde ahí comenzó una agonía de resistencia. Vuelta tras vuelta, sintió en el cuello el aliento caliente del Ferrari de Carlos Sainz. 

El tapatío alargó la vida de sus neumáticos como quien estira un chicle al borde de la rotura. Al cruzar la meta, no solo había ganado su tercera carrera en F1; se había ganado un título inmortal, como el Rey de las Calles, dada su facilidad para conducir en circuitos urbanos.

Sin embargo, el reinado nunca es tranquilo. En 2024, cuando más necesitaba cambiar su suerte, Mónaco le asestó otra puñalada. Antes de completar la primera vuelta, Kevin Magnussen impactó su Red Bull por detrás.

El golpe lo lanzó contra el muro y, de rebote, contra el Haas de Nico Hülkenberg. Fue su primer abandono del año, el inicio de una espiral de malos resultados que recordó, por cruel, a aquel accidente de 2011.

Entre medias, hubo carreras de trámite, como un par de decimosegundos puestos en 2018 y 2019, un séptimo en 2015, un decepcionante decimosexto en 2023, y ese 2020 que no existió, cancelado por una pandemia que detuvo al mundo.

Pero también hubo retiros tempranos, como en 2014, cuando su monoplaza dijo basta en la vuelta 12. El saldo, visto en frío, es errático, con dos abandonos, un puñado de posiciones medias, un podio y una victoria. Sin embargo, el peso de esa victoria del 2022 es más grande que cualquier estadística.

Ahora, mientras el calendario se prepara para recibir del 5 al 7 de junio la sexta ronda de la temporada, el de Guadalajara, Jalisco, de 36 años de edad, se enfrenta a un nuevo capítulo. El asfalto de Mónaco sigue allí, inmutable, esperándolo con sus mismas curvas traicioneras y su misma gloria eterna. 

Porque si algo ha demostrado el mexicano más exitoso en la historia de la Fórmula 1, es que en estas calles, donde Ayrton Senna reinó con seis victorias y donde Lando Norris llega como defensor del título, la historia nunca termina de escribirse. Solo se transforma, a más de 300 km/h, en la salida de un túnel.

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