El Vasco dijo que se va de la Selección en paz: "Estamos a mano"; consoló a Gil Mora y lo felicitó por su valentía
"Me voy tranquilo"; Javier Aguirre lloró tras eliminación y defendió su estrategia

Por: José Andrés Díaz
Javier Aguirre concedió una larga entrevista horas después de la eliminación ante Inglaterra, en la que abrió sus sentimientos y compartió intimidades del vestidor de la Selección Mexicana tras quedar fuera del Mundial.
El Vasco finalizó su tercer Copa del Mundo al frente del Tri en el mismo lugar que los dos previos: los octavos de final, por lo que en su tercera y última oportunidad al frente del combinado nacional no pudo dar ese paso que tampoco logró en 2002 y 2010.
Y en esta edición del 2026, con todo a favor, en casa e Inglaterra con un hombre menos, su equipo tampoco lo pudo conseguir por errores puntuales tanto de los jugadores como del propio técnico.
"Les di un abrazo, uno por uno, lloré con ellos porque se cerraba un círculo fantástico de amistad. Más allá del profesional, el amigo, mi amigo Erik Lira, mi amigo Raúl Rangel, todos. Eso les dije, que estaba orgulloso de ellos y los iba a extrañar. Se me cortaban las palabras", dijo en entrevista con Denisse Maerker.
El Vasco sentía que esta vez, al ser locales en una Copa del Mundo, por fin se iba a dar el paso tan anhelado de estar entre los ocho mejores del mundo y aunque en el camino hubo problemas e incluso él ya había renunciado luego de que su compadre Juan Carlos Rodríguez se fue de la Femexfut, no terminó por claudicar porque el veterano entrenador sentía que estaba apto para esta vez sí conseguir el pase a cuartos.
"Cuando me hablaron (de FMF) dije: ‘es la mía, es la mía’. Estoy predestinado a ello. Estoy en el mejor momento de mi vida, emocionalmente hablando, equilibrado, estoy en paz. Soy un hombre mayor".
Defendió su estrategia ante Inglaterra
Sobre el juego ante los británicos y las decisiones que tomó en el transcurso del mismo, Javier Aguirre defendió su estrategia de sacar a Julián Quiñones y buscar una lluvia de centros para que Raúl Jiménez, Guillermo Martínez y un muy disminuido Santiago Giménez pudieran rematar.
"Las dos jugadas de mayor importancia en la primera parte vienen de centros. Raúl remata de cabeza y el portero atrapa dos veces. El gol viene de un centro que termina metiendo Quiñones. No queríamos centros frontales, en los cuales los centrales de 1.95 nos hubieran ganado; queríamos el centro hacia adentro, a media altura, que fuera picante. Tuvimos un par de acciones que por poco salen bien. Hubo disparos a media distancia también, que era una forma de abrir a los defensas. Uno intenta buscar alternativas, en ese momento consideramos que era lo mejor para el equipo mandar los centros”.
Javier Aguirre será por siempre cuestionado una vez más por sus cambios, porque decidió sacar a Gilberto Mora por un Santiago Giménez que a la luz de su desempeño jamás debió ir a la Copa del Mundo y a la figura Julián Quiñones por Guillermo Martínez, solo por su altura. Nada le salió.
"Era muy difícil intentar paredes por adentro. Un jugador como Gilberto si pudo haber entrado con una genialidad, él tiene ese don. Acepto que Gilberto pudo habernos dado algo más, pero son decisiones que tomé y ya está", lamentó.
Consoló a Gil Mora tras error ante Inglaterra
A propósito de Mora, también reveló que aunque el jovencito de 17 años fue el causante de que iniciara la jugada del segundo gol inglés con un error al perder una pelota, el entrenador lo felicitó por la valentía que mostró.
"Un chico de 17 años le das la pelota y su instinto es ir driblar. Él lo hizo, se la robaron y vino el gol. Nos garraron mal parados".
"Le dije, ‘estoy orgulloso’. Él estaba devastado, pero lo animé a que saliera a la segunda parte a hacer lo mismo. Contra Chequia yo quería que el tomara algún penalti, por que tiene 17 años y solo 4 jugadores con esa edad han anotado en Copas del Mundo. Uno de ellos es Pelé, y yo quería que él pasara a la historia".
Todo se terminó: "Estamos a mano, me voy tranquilo"
Así acabó la tercera y última etapa de Javier Aguirre al frente de la Selección Mexicana; una en la que otra vez se quedó a un pasito de los cuartos de final, pero esta vez con mucha nostalgia porque el pasito que no se dio tenía muchísimas más cosas a favor que en contra, con el simple hecho de ser locales.
Aún así, el Vasco dijo que se va del Tricolor con la mente serena y con la sensación de que lo dejó todo por hacer historia.
"Ahora no lo hicimos tan mal. Si hubo algo, una deuda en el pasado, más allá de que cargué con la culpa, creo que estamos a mano. Me voy tranquilo y orgulloso de la familia y conexión que formamos".