Tenía 17 años, un traje para graduarse y un sueño universitario; hoy nadie sabe dónde está

Bryan Uriel fue secuetrado junto con otras cuatro personas tras un partido de futbol en Salamanca; tres ya fueron liberadas, pero él y otro joven siguen desaparecidos

Privados de su libertad en Salamanca. Foto: Redes Sociales.
Privados de su libertad en Salamanca. Foto: Redes Sociales.

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Jessica López

Lo que debía ser uno de los momentos más importantes de su vida se convirtió en angustia. Bryan Uriel Licona Ramírez, de 17 años, estaba a unos días de concluir la preparatoria, ya tenía listo el traje que usaría en su graduación y soñaba con ingresar a la universidad.

Sin embargo, la noche del sábado 4 de julio salió a un partido de futbol en Salamanca, Guanajuato, y desde entonces nadie ha vuelto a saber de él.

De acuerdo con los primeros reportes, los hechos ocurrieron alrededor de las 23:30 horas en un campo de futbol de la comunidad San José de la Montaña, ubicada en los límites de los municipios de Salamanca y Juventino Rosas.

Versiones difundidas por habitantes de la zona señalan que varios hombres armados irrumpieron en el lugar y presuntamente privaron de la libertad a cinco personas que se encontraban en el sitio.

Con el avance de las investigaciones  comenzaron a conocerse más detalles sobre lo ocurrido aquella noche.

De acuerdo con familiares de las víctimas, tres de las cinco personas privadas de la libertad ya fueron liberadas; sin embargo, Bryan Uriel Licona Ramírez y Alejandro Enríquez continúan desaparecidos, por lo que sus familias mantienen la búsqueda y exigen a las autoridades acelerar las investigaciones.

También buscan a otro joven

Además de Bryan, familiares reportaron la desaparición de Alejandro Enríquez, de 21 años, quien también fue visto por última vez durante el partido celebrado en la comunidad de San José de la Montaña. Hasta el momento, se desconoce el paradero de ambos jóvenes y las circunstancias en las que desaparecieron.

De acuerdo con el testimonio de sus familiares, las personas que fueron liberadas relataron que durante el tiempo que permanecieron retenidas les cubrieron los ojos y la boca, por lo que no pudieron identificar a los responsables ni el sitio al que fueron llevadas.

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