Argentina nunca muere: Messi rompió en llanto tras conseguir épica remontada ante Egipto y avanzar a cuartos

Falló un penal en el primer tiempo, pero una vez más inició la salvación de su equipo; Romero y Enzo Fernández, completaron la remontada

La leyenda del futbol argentino anotó dos tantos para vencer a Egipto. Foto: MexSport
La leyenda del futbol argentino anotó dos tantos para vencer a Egipto. Foto: MexSport

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Lágrimas de Messi: Lágrimas de desahogo, lágrimas después de un partido demasiado difícil, en el que él mismo se tuvo que sobreponer a sus propios errores, para una vez más ser el eje de la hazaña de la Albiceleste, la cual remontó 3-2 a Egipto en Atlanta, cuando iba perdiendo dos goles abajo a diez minutos de acabar los 90 reglamentarios.   

¿Cómo logró Argentina la remontada ante Egipto en Atlanta?

Esta Argentina volvió a demostrar que además de la grandísima calidad que tiene en cada uno de sus hombres, es una escuadra de mucha raza y muchísimo corazón.

Y para volver a ser campeón del mundo cuando parece que el futbol no alcanza, es necesario ese espíritu albiceleste que lo saca adelante cuando parece que todo está perdido. 

Porque Egipto había sido mejor durante prácticamente todo el encuentro; los Faraones habían amarrado a Lionel Messi que parecía derrotado mentalmente después de fallar un penal en el primer tiempo. 

Nada más alejado de la realidad. Messi es inconmensurable, es infranqueable, es invencible de la mente y futbolísticamente es mágico con casi 39 años de edad.

Si Argentina sigue en camino en este torneo y con el sueño de la cuarta estrella, es en su mayoría por él, porque cuando las piernas ya parece que no le dan, el corazón lo empuja, lo impulsa y ahí es donde esta versión de Lionel vuelve a mostrar por qué se le considera por muchos el mejor jugador de todos los tiempos. 

Faltaban once minutos para que acabara el juego. Egipto ganaba con justicia, solidez y muy buen futbol 0-2 en Atlanta, ante una Argentina que daba la sensación que estaba agotada después de una durísima fase de 16avos ante Cabo Verde que debió resolver hasta tiempo extra y ahora contra los Faraones que tenían el triunfo y el pase a cuartos en la bolsa. 

Pero enfrente estaba el Campeón del Mundo y con él estaba ese extraterrestre al que en la Tierra lo nombraron Messi. Al 79', controló una pelota y puso un exacto centro a la sorpresiva entrada al área del central Cristian Romero. El Cuti con su más de 1.90 metros de altura remató a placer y ponía el primer gol de Argentina para descontar 1-2. 

A Egipto le cambió la cara, pasó de estar en completo dominio del partido y confianza de tener el pase, a llenarse de nervios porque sabía que enfrente está una Selección de primerísimo nivel como es la Argentina, pero sobre todo, estaba él: Lionel. 

Y él apareció. Una vez más apareció como tiene acostumbrado no solo a su nación sino a todo el planeta. Así haya tenido en términos generales un mal partido, -porque falló un penal en el primer tiempo-, Messi es el más grande de todos. 

Al 83', quedó una pelota dentro del área y la Pulga le pegó con su zurda bendecida, pero le pegó también con la fuerza de millones de argentinos y de fanáticos alrededor del mundo que no querían verlo perder así. 

La pelota no la pudo parar el arquero egipcio Ahmed Abdelaziz, de grandísimo partido, porque iba con demasiada fuerza, con demasiada vida, con demasiada raza argentina. 2-2 y la Albiceleste no solo volvió a la vida. Sabía que podía darle la vuelta en 90'. 

Eso tienen las grandes naciones futbolísticas. No solo el peso de su historia, sino la calidad para revalidarla cuando más lo necesitan, tal y como lo volvió a hacer Argentina en el escenario más importante como lo es un Mundial

Ya en el tiempo agregado, Egipto parecía que se había sacudido los dos goles argentinos y se fue con todo en busca del gol del triunfo, porque había dejado ir una ventaja de dos goles. A través de su gran figura, Mohamed Salah, intentó entrar al área pero le sacaron la pelota. 

Contragolpe argentino, Julián Álvarez le sacó la pelota a Salah en el área argentina, dio un pase larguísimo para Lisandro Martínez quien estaba pegado a la banda de la derecha. 

Esperó y esperó a que Enzo Fernández entrara al área egipcia y en el momento exacto, le puso un balón preciso a su compañero. Enzo no falló, le metió toda la frente al balón Trionda y la puso cruzada para que el arquero Abdelaziz no pudiera hacer nada, con lo que la fanaticada argentina en Atlanta y en todo su país, explotó en júbilo. 

Reacciones y controversias tras el partido entre Argentina y Egipto

Las lágrimas rodaron de los ojos de Messi al término del encuentro, porque vaya que sufrió este encuentro. Una victoria muy sufrida, muy peleada, muy desgastante, y más para un hombre de 39 años que con todo lo que ha ganado en su carrera, no deja de tener esa hambre de querer más, de buscar más gloria y de alguna manera conseguirla. Así no sea de la manera más brillante como sucedió en este encuentro. 

Egipto se fue del campo con muchísima frustración, porque en el primer tiempo marcó al 15', por medio de Yasser Ibrahim al 15' y luego en el segundo tiempo a través de Mostafa Zico al 67'.

Incluso, les anularon un gol antes de esa anotación, por una falta muy atrás que fue vista por el VAR y ahí fue que le hablaron al árbitro francés Francois Letexier, quien validó la infracción, si bien por protocolo no debió ser revisada ya que no afectó en lo absoluto al parado argentino.     

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Messi.
Foto: MexSpor

Al final del encuentro, desde la banca egipcia reclamaron un improperio racista aparentemente por parte del arquero Emiliano Martínez, e incluso el entrenador Hossam Hassan hizo el gesto de X con los brazos, el cual en este Mundial indica el protocolo antirracismo.   

Argentina nunca se resignó y gracias a su casta, estirpe y gran futbol consiguió su pase a los cuartos de final, aunque también hay que decirlo: este combinado de Lionel Scaloni ha batallado demasiado en las fases de eliminatoria directa y quién sabe si le alcance para instancias más adelante, sobre todo por desgaste. 

Pero cuando las piernas ya no pueden y el pecho arde de esfuerzo, ahí estará siempre el espíritu argentino, ese que parece a prueba de todo.

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