Brasil remonta de último minuto a Japón y avanza a octavos de final en la Copa del Mundo 2026; Casemiro fue clave

Una falta de Casemiro en el filo del área brasileña representó la primera jugada de riesgo. Foto: EFE
Brasil remonta de último minuto a Japón y avanza a octavos de final en la Copa del Mundo 2026; Casemiro fue clave

Por: Martín Avilés
Gabriel Martinelli remató de parte interna y mandó guardar la pelota al fondo de las redes cuando el reloj agonizaba. Con ese gol, Brasil renació de entre sus cenizas para remontar y doblegar a un honroso Japón que puso contra las cuerdas al pentacampeón, pero que no pudo mantener su ventaja.
La Canarinha selló así su boleto a octavos de final de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 de forma agónica y los nipones se toparon con pared. Ahora volverán a casa con el amargo sabor de la derrota.
En el Estadio Houston, la Verdeamarela se sobrepuso a una desventaja temprana para ganar por 2-1 un bravo partido ante los incansables japoneses. Si bien los de Carlo Ancelotti acapararon el 62% de la posesión del balón y realizaron 20 remates, siete de ellos a puerta, la verticalidad nipona les causó estragos hasta ponerlos en jaque.
Pero Casemiro y Martinelli sacaron las papas del fuego y ahora, esperan al ganador del Noruega-Costa de Marfil en octavos.
No había pasado ni un minuto de partido cuando Lucas Paquetá se disputaba una pelota con Takehiro Tomiyasu y de inmediato sintió un pinchazo en la parte posterior del muslo, para encender las alarmas en el banquillo de Carlo Ancelotti.
Pero más allá de ese inconveniente, el Scratch du Oro ganaba metros hacia el frente con la posesión de su lado.
Una falta de Casemiro en el filo del área brasileña representó la primera jugada de riesgo para los pentacampeones. Pero Daichi Kamada cobró por debajo de la barrera y ahí estaba Paquetá recostado para impedir alguna sorpresa.
Y aunque Brasil era amplio dominador del esférico, los nipones veían en la pelota parada una rendija para encontrar luz de esperanza.
Precisamente en un tiro de esquina después de la pausa de hidratación, Ayase Ueda ganó la posición y remató de cabeza, aunque un tanto incómodo por la marca de Marquinhos. Pero era solo el aviso de la avalancha que se le avecinaba a la Verdeamarela.
Un error en la salida de Danilo, al regalar la pelota con desafortunado toque hacia el centro en el primer tercio del campo, fue capitalizado por Kaishū Sano. El del FSV Mainz 05 se subió a la motocicleta y arrastró la pelota hacia el filo del área rival, donde envió un misil de largo alcance colocado en el ángulo inferior derecho de la cabaña de Alisson Becker, quien a pesar de estirarse al máximo, no logró detener el disparo.
Y así Japón se fue al frente en el marcador poco antes de la media hora de partido, con el que fue apenas su cuarto gol en partidos de eliminación directa de Copa del Mundo y segundo de la historia nipona desde afuera del área, siendo hasta ahora el de Takashi Inui contra Bélgica en octavos de final en Rusia 2018, el único precedente.
Los amazónicos se volcaron al frente con transiciones rápidas y Bruno Guimarães como el de mayor participación con amplitud de sus laterales. Un disparo muy flojo de Matheus Cunha era de las pocas acciones generadas por un equipo parco y de pocas variantes mostradas hasta entonces.
Sin muchas más opciones, la Canarinha se fue al descanso en desventaja por primera vez en un duelo de eliminación directa ante un rival no europeo o sudamericano.
Y la icónica frase "Houston, tenemos un problema", cobraba más sentido que nunca para una selección que solía ser de otro planeta y se encontraba en serio aprietos ante el más humano de sus enemigos.
Apenas inició la segunda mitad y la pesadilla recrudecía. Ya con Endrick en cancha por el lesionado Paquetá, Daizen Maeda se escapaba con una monstruosa velocidad hasta que Danilo lo frenó entre jaloneos para ganarse la tarjeta amarilla y confirmar su desastroso partido.
El propio lateral del Flamengo envió minutos después un servicio al corazón del área donde Cunha remató un fortísimo testarazo que Zion Suzuki detuvo con heroica atajada.
Brasil era un torbellino que amenazaba con arrasar el área japonesa. Un servicio al manchón penal fue rematado de manera espectacular por Casemiro. Parecía el anhelado gol del empate, pero Takehiro Tomiyasu se mantuvo estoico en la raya para evitar el empate de manera casi milagrosa.
Pero sobre aviso, no hay engaño. A los 55 minutos, finalmente, tras un servicio perfecto de Gabriel Magalhães, fue el propio mediocampista del Manchester United el que clavó el tanto del empate con un providencial cabezazo que esta vez ni Suzuki ni Tomiyasu pudieron evitar. Casi al instante, Vinicius Jr estrelló un disparo en el poste. Y el Scratch confirmó así que estaba de vuelta.
Una pelota larga dejó a Ayase en posición franca para generar peligro. El del Feyenoord sorprendió con un disparo que pasó entre las piernas de Casemiro, pero Alisson leyó bien y pudo atajar una pelota brava que amenazaba con escapársele.
La pausa de hidratación, o bien rompió el ritmo amazónico, o ayudó al reordenamiento nipón, pero lo cierto es que a partir de ahí, los asiáticos taparon los huecos de su defensa y se atrincheraron en busca de algún contragolpe letal, su mejor arma, cual katana de samurái.
Una durísima entrada de Junnosuke Suzuki sobre Danilo, le hizo merecedor del cartón preventivo y dejó a Brasil en posición de peligro. El recién ingresado Rayan ejecutó, pero el propio dorsal 25 nipón desvió el remate para evitar una catástrofe.
El duelo parecía sentenciado para alargarse hasta los tiempos extra, y entonces, en el último suspiro del partido, Guimarães encontró al recién ingresado Gabriel Martinelli, quien remató de parte interna para colocar el balón pegado al palo, imposible para Suzuki.
Minuto 90+6 y por fin Brasil conseguía su anhelada remontada para instalarse en octavos de final tras sudar frio ante el honroso Japón.