Irán y Bélgica cerraron con empate sin goles un partido marcado por un gol anulado a Mehdi Taremi y la expulsión de Nathan Ngoy.

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Irán y Bélgica cerraron con empate sin goles un partido marcado por un gol anulado a Mehdi Taremi y la expulsión de Nathan Ngoy.

Por: Martín Avilés
Irán ha dado una invaluable muestra de dignidad en Estados Unidos. Y no precisamente por un tema de guerra. La selección de futbol iraní puso contra las cuerdas a un equipo de mucho mayor rango como Bélgica, al que incluso puso en jaque al marcarle un gol cortesía de Mehdi Taremi que después fue anulado de manera polémica. Al final, empataron 0-0 en su segundo partido del Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Bélgica empató con Irán en Los Ángeles a pesar de que Diablos Rojos tuvieron que jugar la última media hora de un partido frustrante con 10 hombres tras la expulsión de Nathan Ngoy. Y así, el desierto de resultados sigue siendo el único paisaje común para los dirigidos por Roberto García en este Mundial.
Tras el empate sin goles, los europeos suman dos puntos al igual que los de Oriente y se enfrentarán a una última jornada de fase de grupos con el aliento en la nuca y la obligación de ganar si quieren mantener vivo el sueño.
El máximo goleador histórico, Romelu Lukaku, fue convocado inesperadamente al XI inicial tras haber sido relegado al banquillo en los últimos partidos debido a una lesión. Su compañero de ataque, Jeremy Doku, no pudo jugar por enfermedad. El partido ante los iraníes fue un duelo de arqueros más que de delanteros.
Thibaut Courtois, como siempre, respondió cuando fue exigido. Pero la noche tuvo un nombre propio, con Alireza Beiranvand como héroe. El guardameta de Irán se erigió como un muro infranqueable bajo los tres palos, con intervenciones que el estadio aplaudió sin importar colores. Fue de esas noches en las que el balón parece reacio a besar las redes, y los porteros se convierten en los protagonistas indiscutibles.
Bélgica dominó los primeros compases del partido, pero Irán se adelantó en el marcador a los 25 minutos. Sin embargo, el VAR anuló la sorprendente ventaja al determinar, de manera un tanto rigurosa, que Mehdi Taremi estaba en fuera de juego.
Los Diablos Rojos mantuvieron la posesión durante la primera mitad, pero no lograron superar la férrea defensa iraní.
El panorama se complicó aún más para los belgas cuando Ngoy vio la tarjeta roja en el segundo tiempo, dejando a su equipo con un hombre menos durante gran parte del tramo final. A pesar de la inferioridad numérica, Bélgica resistió y mantuvo el cero en su arco, pero la falta de contundencia ofensiva encendió las alarmas.
El empate no sorprende del todo si se mira el historial reciente de ambos equipos en el torneo. Bélgica ya había empatado en su debut contra Egipto, mientras que Irán hizo lo propio frente a Nueva Zelanda en su primer partido. Ahora, ambos equipos comparten dos puntos y una misma ansiedad: la necesidad imperiosa de sumar de a tres en la última fecha.
Para Bélgica, el camino se ha vuelto más angosto de lo previsto, y el fantasma de una eliminación temprana comienza a asomarse en el horizonte. La pregunta que queda flotando en el aire es si los Diablos Rojos encontrarán en su última bala la puntería que les ha faltado hasta ahora.
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