La escuadra sudamericana puede ser rival de México en 16avos de final, pero faltan resultados
Ecuador consiguió el triunfo más importante de su historia; remontó a Alemania y se metió como mejor tercero

Por: José Andrés Díaz
Ecuador consiguió el triunfo más importante de toda su historia en las Copas del Mundo. Con mucho corazón y sobre todo muy buen futbol por delante, remontó 2-1 a Alemania en Nueva Jersey y se metió como mejor tercero a 16avos de final.
Resultado con el que inclusive los ecuatorianos pudieran ser rival de México en esa ronda, pero para ello todavía falta que se termine la última fecha de todos los grupos para saber cómo se acomodan las llaves. Habrá que esperar pero si es ese rival, cuidado con ellos.
Mérito absoluto del conjunto sudamericano y castigo total para una escuadra teutona que especuló cuando iba arriba en el marcador, algo totalmente indigno de una estirpe como es la germana en justas mundialistas.
Si los teutones se habían colocado como un candidato para ganar el Mundial, este resultado les quita bastante crédito de cara a los 16avos de final.
Porque si bien clasificó como primer lugar del Grupo E, eso fue porque en el enfrentamiento directo le ganó a Costa de Marfil y goleó a una muy débil Curazao.
Pero cuando se le presentó un equipo como lo fue este Ecuador, exhibió su real cara: la de una Selección que no está realmente en la élite y sin verdaderas estrellas.
El gol de la gloria ecuatoriana fue marcado al 77' a través de un tiro de esquina que fue cobrado a primer poste.
Ahí apareció Kevin Rodríguez para peinar el esférico y antes de que el veterano arquero Manuel Neuer pudiera controlarlo, apareció Gonzalo Plata con la punta del pie izquierdo, para anticipársele y clavar la pelota en el arco germano.
La marea amarilla que inundó las gradas del Estadio de Nueva Jersey, hizo que el gol se sintiera hasta el centro del mundo, de donde Ecuador recibe su nombre porque fue para obtener un resultado glorioso e histórico.
Ecuador sabía que tenía que ganar sí o sí este partido y con eso en la mente salió al terreno de juego, pero apenas a los dos minutos de iniciado, la situación se les puso color de hormiga.
Ni siquiera habían pasado 120 segundos del silbatazo inicial, cuando Leroy Sané había marcado el 0-1 para Alemania con un disparo de zurda que puso pegado al poste, sin chances para el arquero Hernán Galindez.
El asunto estaba todavía más difícil si se considera que hasta antes de este juego, los ecuatorianos no le habían podido marcar ni a Costa de Marfil y tampoco a la débil Curazao, lo cual había dejado muchísimas dudas y críticas para el entrenador argentino Sebastián Beccacece.
Pero al fin llegó el primer gol ecuatoriano en este Mundial y a los nueve minutos del primer tiempo, Nilson Angulo se tuvo mucha fe y sacó un riflazo de larga distancia, imposible para Manuel Neuer.
Alemania pagó carísimo su displicencia; peor tantito porque antes del segundo gol ecuatoriano, Leroy Sané tuvo una clarísima para poner el 0-2 germano, pero la falló de manera terrible.
Aparte de eso, Ecuador se salvó de un penal que la silbante estadounidense Tori Penso le había marcado en contra por una falta dentro del área, pero fue echado para atrás porque tras revisar la jugada en el VAR se comprobó que en mediocampo le habían hecho una falta previa a Pedro Vite, jugador de Pumas.
Este apenas fue el sexto triunfo de una Selección Ecuatoriana en todas las Copas del Mundo, pero sin lugar a dudas el más importante.
Porque no solo fue para seguir vivo en esta edición mundialista, sino fue ante un gigante como es Alemania con toda su historia y sus cuatro estrellas de monarca en esta competencia.
Merecido para Ecuador que desde hace 20 años no superaba la fase de grupos, toda vez que lo hizo en la edición del 2006, cuando se quedó en los octavos de final.
Y Die Mannschaft mostró una muy mala versión y una cara que seguramente levantará muchísimas críticas en territorio alemán, porque si bien pudieron volver a superar la fase de grupos tras dos Mundiales, no pinta para que este equipo pueda aspirar a ser pentacampeón.