Ferran Torres anotó el gol español en el segundo tiempo extra; España igualó a Francia y Uruguay en títulos

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Ferran Torres anotó el gol español en el segundo tiempo extra; España igualó a Francia y Uruguay en títulos

Por: José Andrés Díaz
¡Que Viva España! ¡Y OLÉ! La Furia Roja se consagró por segunda vez en su historia como Campeón del Mundo, al derrotar 1-0 en tiempo extra a Argentina en Nueva Jersey.
De tal forma que tras 16 años y luego de su primer título en Sudáfrica 2010, los ibéricos se consagraron de nueva cuenta, además de que acabaron con el reinado de la Albiceleste, que fue superada de cabo a rabo en esta Gran Final.
Además, España igualó a Francia y a Uruguay con dos títulos, mientras que se puso a uno de Argentina en el listado de los Campeones del Mundo a lo largo de la historia.
De paso, se acabó de una manera triste la historia de Lionel Messi en Copas del Mundo con su amada Albiceleste , en la que de tres finales de Mundiales solo pudo ganar la de Qatar 2022, al tiempo de perder la de Brasil 2014 y esta de Canadá, Estados Unidos y México 2026.
Comenzaron los últimos 15 minutos de juego antes de los penales y por fin la escuadra ibérica consiguió su merecida recompensa, luego de un juego en el que había sido mucho mejor. Centro muy largo que parecía irse por la línea de meta, pero Nico Williams nunca renunció a ella.
Llegó a tiempo y ante la férrea marca, la alcanzó a cabecear para atrás; con eso se la dejó a placer a un Ferran Torres que justo venía como ferrocarril para meterle todo el zapato y con la fuerza de 50 millones de españoles, conseguir el gol de la Copa del Mundo.
Y gritó toda España: gritó Madrid, gritó Sevilla, gritó Canarias, gritó Barcelona, gritó Bilbao, gritó Palma de Mallorca, gritó todo un pueblo que esperó 16 años para levantar su segunda estrella y, de paso, acabar con el reinado de Messi y los argentinos.
España se consagró, merecidamente y a toda ley, como la mejor Selección de esta Copa del Mundo y el título vuelve así a Europa, mientras que hasta aquí llegó esta gran etapa de Argentina, que llegó al juego por el bicampeonato, pero que claramente nunca estuvo a la altura de un rival muchísimo mejor.
Así sean los mejores equipos de esta Copa del Mundo, manejar las emociones y los nervios en una Final es el reto más importante al estar en el escenario de escenarios; porque aquí se toca el cielo con las manos o se prueban las lágrimas más amargas de la derrota.
Por eso era muy difícil que alguno de los dos equipos se lanzara al ataque sin ningún tipo de reparo desde un inicio, por ansia de ponerse arriba lo más rápido posible.
Ahí radicó que ni España ni Argentina se desbocaran tan pronto; claramente fue un primer tiempo de puro estudio, de boxeadores que se presentan al ring y se miden en el round de inicio.
Aunque La Furia Roja poco a poco comenzó a mostrar su superioridad técnica y futbolistíca, en una primera mitad en la que lo más peligroso en el encuentro fue precisamente del equipo dirigido por Luis de la Fuente.
Principalmente con un intento de Lamine Yamal en los primeros minutos; pasados los 30', con un buen disparo del goleador Mikel Oyarzábal que el arquero Emiliano Dibu Martínez controló pese a la potencia y cerró la parte inicial con un tiro cruzado de Marc Cucurella que pasó apenas por un costado del poste.
La Furia Roja poco a poco se veía mejor; tocaba el doble que Argentina, que tampoco es que se viera asfixiada, si bien no estaba cómoda en el campo.
A esta altura del juego, Lionel Messi había participado muy poco del encuentro, porque el conjunto ibérico lo aisló bien, aunque se sabe que contra él no hay un solo método infalible.
Ya desde el primer tiempo dio la sensación de que podía ser un juego largo que se resolviera en los últimos minutos de la segunda mitad, los 30 del tiempo extra o inclusive los penales.
Había que superar el miedo a perder; el pavor de caer en una Final del Mundial y España poco a poquito avanzaba metros en el campo, con base en su gran futbol y esa capacidad de encontrar toques por resquicios que Argentina dejaba.
Del lado de la Albiceleste, el técnico Lionel Scaloni debió usar un cambio obligado en la parte final de la parte complementaria, porque Lisandro Martínez sufrió un tema muscular y en su lugar entró Nicolás Otamendi; así que la central argentina ya estaba tocada.
Pasado el show del mediotiempo con Madonna, Justin Bieber y Shakira, muy al estilo americano del Súper Bowl, el descanso entre tiempos fue un poco más largo de lo normal, lo cual ofreció algo importante para los dos equipos: descanso, perspectiva y posibilidades.
Al comenzar la segunda parte, los dos le aumentaron a la intensidad y ya superado el miedo a no verse muy temprano abajo en el marcador, presentaron propuestas mucho más incisivas.
Era muy importante también el equilibrio emocional en esta Final, porque se sabía que Argentina fiel a su estilo, convicción e idiosincracia, le iba a meter la pierna fuerte a los españoles; tal cual, dos sudamericanos amonestados: Lisandro Martínez, cuya amarilla se "resolvió" con su lesión y Leandro Paredes, quien apenas entró en el segundo tiempo por Nico González, vio la cartulina amarilla.
Pasados los 50 minutos, era momento de apretar y tras lo mostrado hasta esa altura del encuentro, era España la que se veía en mucho mejor forma.
Ahora sí ya tenía a Argentina contra la pared y asfixiada. A la altura del 65' y ya con cambios hechos por Luis de la Fuente, con la entrada de gente como Ferrán Torres y Pedri, España era mucho más vertical, directa y preocupante para una Albiceleste que debía aplicar su principal virtud en este mundial: saber sufrir.
Si Argentina tenía alguna chance de revalidar su título, era a través de atravesar ese sufrimiento de ser claramente superada en el terreno de juego, frente a una Selección mejor en cuanto a conjunto e individualidades. Ahí jugó un papel sumamente importante el Dibu Martínez, porque todo lo que España intentaba lo sacaba.
Lo malo para ellos es que se le cayó por lesión su otro central titular: Cuti Romero, por lo que entró Facundo Medina en la zaga. También entró Giuliano Simeone, para preocupar al lateral Marc Cucurella y no se lanzara tanto al ataque, en aras de resistir a una España que seguía siendo mejor pero sin reflejarlo en el marcador y haciendo todo el gasto.
Ya era el minuto 80 y España estaba completamente lanzada hacia el ataque, solo buscando la forma de fulminar a una presa que resistía y resistía, gracias en gran parte por su guardameta.
Parecía cuestión de tiempo, pero Argentina resistió e incluso tuvo una jugada interesante en los últimos minutos pero no la pudo aprovechar.
De por sí la misión para Messi y compañía ya lucía difícil por la calidad de España, la situación se agravó todavía más porque en el agregado, Enzo Fernández se fue expulsado por doble amarilla, luego de que taponeó con plancha una pelota en disputa con Pau Cubarsí.
España tuvo una última chance en un tiro libre cobrado por Lamine Yamal y una vez más Dibu Martínez, héroe argentino en esta Final, rechazó lo que iba a ser un golazo.
Se acabaron los 90' y vinieron 30 minutos más por delante, en los que Argentina ya se veía muy rebasado, cansado y peor aún con uno menos. Así que la única manera de sobrevivir era con base en su estirpe, historia y raza, que vaya tiene de sobra.
Comenzó la prórroga de la misma manera que acabó el tiempo regular: con España completamente encima, buscando los caminos ante una Argentina que ya estaba completamente cerrada.
A España le invalidaron un gol de Nico Williams por un pisotón de Mikel Merino dentro del área, por lo que Argentina se había salvado por enésima ocasión.
Hasta que ya no pudo más. La Furia Roja era demasiada. España era muy superior al grado de que tenía más de 20 intentos a gol y Argentina ni uno solo. Después llegó el gol de Ferran Torres y la consagración.
Saquen el vino, la cerveza, el jamón ibérico y la paella que la fiesta es toda española.