La llegada de viajeros desde Uzbekistán a México es un flujo de carácter muy bajo o casi nulo

Los aficionados se preparan para el encuentro en el Estadio Azteca.
Foto: Martín Avilés
La llegada de viajeros desde Uzbekistán a México es un flujo de carácter muy bajo o casi nulo

Por: Martín Avilés
"¡Colombia, Colombia!", se escuchaba en los alrededores del Estadio Ciudad de México, que estaba pintado de amarillo por un mar de jerseys de la Selección Colombiana.
Pero en medio de dorsales del "Pibe" Valderrama, James Rodríguez y Luis Díaz, un grupo de aficionados de Uzbekistán presumían con orgullo su bandera entre selfies y latas de cerveza.
A Colombia y México los une la misma lengua, pero también un estrecho vínculo gracias a los rasgos culturales que comparten ambos países debido a su origen latinoamericano.
Es por eso que los miles de cafeteros presentes en el Coloso de Santa Úrsula, lo hicieron entre máscaras de luchador, sombreros de mariachi y matracas; además de sus tradicionales vueltiaos y mochilas Wayúu.
Pero los mexicanos, como buenos anfitriones, no dejaron de aplaudir a los escasos uzbekos que realizaron un prolongado y exhaustivo viaje de 13 mil 500 kilómetros para poder ser testigos de la histórica primera participación de su selección en una Copa del Mundo de la FIFA.
"Desde Tashkent a Nueva York, fueron casi 13 horas de vuelo. Y de Nueva York, desde la ciudad de Nueva York a Ciudad de México, casi 4 horas. Todo el mundo está emocionado por ver el partido.No importa cuánto tiempo tomó el vuelo. Muchos chicos llegaron y tomaron 30 horas de vuelo, porque volaron todo el camino desde Dubái a Qatar", dijo a Ovaciones, Ohud, un aficionado uzbeko sobre su travesía.
De Tashkent a Nueva York los separan unos 10 mil 200 kilómetros de distancia, mientras que de la "Gran Manzana" a la capital azteca hay unos 3 mil 300 km de diferencia. Pero ni el tener que dar la vuelta al mundo le impidió hacer este viaje junto a sus inseparables amigos.
"No (le fue difícil). Fue como que compramos el boleto antes, por eso. Pero ahora todo el mundo lo sabe, está vendido todo", comentó.
Decenas de aficionados le pedían una foto a Ohud. Y no es para menos. La llegada de viajeros desde Uzbekistán a México es un flujo de carácter muy bajo o casi nulo.
De hecho, las estadísticas migratorias oficiales del gobierno mexicano no registran un volumen significativo o constante que justifique un promedio siquiera cuantificable, al representar una fracción mínima dentro de los millones de visitantes que recibe el país anualmente. De ahí a que este aficionado causara sensación al igual que sus compatriotas.
"Ayer llegamos. Me gusta mucho, he estado en las pirámides (Teotihuacan) en la mañana. Es hermoso y natural. Es muy agradable", sentenció, no sin antes pronosticar un marcador de 2-2 para el histórico juego ante Colombia.