Los Leones del Atlas se pusieron arriba con un golazo de Saibari, pero la figura del Real Madrid clavó otro para el empate

Marruecos fue el primero en anotar.
Foto: Mexsport
Los Leones del Atlas se pusieron arriba con un golazo de Saibari, pero la figura del Real Madrid clavó otro para el empate

Por: José Andrés Díaz
Apenas fue el tercer día de actividades en la Copa del Mundo, pero vaya juegazo el que dieron Brasil y Marruecos en el estadio donde se jugará la Final de este torneo, en un juego que terminó 1-1 en Nueva Jersey.
Por ser la Verdeamarela y toda su historia, se puede decir que es un muy mal resultado para los sudamericanos; pero por lo que sucedió en este encuentro y la enorme calidad que tiene este conjunto africano, la realidad es que la Canarinha obtuvo un punto que le sacó a los marroquíes con muchísimo esfuerzo.
En el Mundial pasado, llegaron hasta las semifinales y no alcanzaron el juego por el título porque se encontraron con la poderosa Francia.
Y haciendo a un lado el escandalazo de la Final de la Copa Africana de Naciones, que le ganó Senegal de visita y que luego los marroquiés ganaron en el escritorio hace unos meses, esta escuadra está para cosas muy importantes en esta Copa del Mundo.
Porque principalmente en el primer tiempo, le pegaron un baile a Brasil. Sí, un baile al Pentacampeón del Mundo, que tardó bastante en agarrar la onda de lo que le estaba sucendiendo en su debut en este torneo y de no ser porque lo hizo a tiempo, hubiese sido una funesta presentación para el gigante sudamericano.
Hay que hablar de este Marruecos; un país que tiene una mezcla muy interesante entre potencia física, garra, técnica, y futbolistas de primerísimo nivel.
Este inciso claro que lo encabezan figuras como el defensa lateral Achraf Hakimi, Bicampeón de Europa con el París Saint-Germain, el experimentado arquero Yassine Bono y Brahim Díaz, atacante del Real Madrid.
Pero en este encuentro ante los brasileños y por si el mundo no los conocía, vaya jugadores que son Bilal El Khannouss, volante del VFB Stuttgart; el mediocampista Ayyoub Bouaddi, del Lille en Francia y el delantero Ismael Saibari del PSV Eindhoven.
Esos años en los que tan solo ver la playera brasileña causaba terror en sus rivales, claramente ya terminaron. Si la _Verdeamarela quiere aspirar al Hexa, tiene que hacer muchísimo más en esta Copa del Mundo.
Fueron poquito más de 20 minutos tras iniciado el juego que Marruecos arrolló a Brasil; le tocó la pelota, lo mordía, lo atosigaba, lo asfixiaba y en la banca brasileira, el viejo lobo de mar Carlo Ancelotti, comenzaba a maquinar cómo sacar adelante un partido que se le había complicado desde el mero inicio.
Porque al 21', en una jugada a espacio abierto, Brahim Díaz, quien tiene un toque excelso de pelota, vio que tenía una línea de pase exquisita para el delantero.
Así que le tocó el Trionda a Ismael Saibari, quien a pura velocidad y potencia, se le metió a los centrales brasileños, Marquinhos y Gabriel Magalhaes en el espacio que dejaron al centro.
A la desesperada, el arquero del Liverpool, Alisson Becker intentó achicarle el ángulo de tiro; pero Sabari, con excelente técnica y gracias a su velocidad, llegó primero a la pelota y la picó de manera magistral para el 0-1 marroquí, lo cual hizo explotar a todo su pueblo que lo acompañó en el estadio y allá en su patria también.
Este Brasil de Carletto Ancelotti, da la sensación de que no es un equipo consolidado. De por sí, Neymar ni siquiera pudo ser considerado porque, para variar, llegó al torneo lesionado y no pueden contar con él.
Pero más allá de eso, esta escuadra tiene muchísimo qué mejorar; necesita mostrar un futbol mucho más desarrollado, mucho más atractivo y sobre todo, mucho más digno de la historia y de la importancia que tiene Brasil en Copas del Mundo.
Lo bueno para ellos, es que cuando el conjunto falla, siempre tienen una figura que los saca de severos aprietos. Y en esta ocasión, fue Vinicius Júnior. El jugador del Real Madrid es de lo que mejor llega de Brasil a esta Copa del Mundo, y lo demostró once minutos después del gol de Marruecos.
En una acción individual, Vini hizo su jugada clásica: recibió la pelota por el costado izquierdo, metió el recorte hacia adentro para acomodarse la pelota y sacar un bombazo imposible para el arquero Bono, con lo que el marcador se puso 1-1.
Ese gol le dio mucha calma a Brasil, porque claramente estaba descontrolado y enfrente tenía a un rival que le podía pintar la cara, en cualquier momento.
Tras los dos goles, ambos equipos entendieron que era necesario bajar un poco las revoluciones y transitar lo que seguía de partido; es imposible mantener un ritmo bestial como el que estaban mostrando.
Pero al tener jugadores de grandísimo pie y por ello es que juegan donde juegan, cualquier jugada puede convertirse en una acción clara de gol. En el campo, también estaba Raphinha del Barcelona, Lucas Paquetá del Flamengo, Casemiro del Manchester United por el lado brasileño.
Mientras que del lado marroquí, el entrenador Mohamed Ouahbi hizo algunos movimientos para darle estabilidad, frescura y dureza a un equipo africano, que jamás flaqueó; jamás se dejó sorprender y jamás se achicó ante este Brasil.
Incluso, en los últimos minutos, el arquero Alisson Becker tuvo que emplearse en dos ocasiones para evitar la caída de su marco, lo que hubiese sido catastrófico para Brasil.
Así acabó un verdadero partidazo. Un encuentro entre dos serios candidatos, no solo a ganar el Grupo C, sino a llegar a instancias muy importantes en esta Copa del Mundo.
Los partidos que le vienen a ambos, ante Escocia y Haití, los dos tienen que aprovecharlo en el tema de goles a favor, para ver quién se gana el primer lugar del sector.
Por ahora, Brasil se salvó de un resultado muy bochornoso gracias a Vini y su calidad, mientras que Marruecos ya demostró que es una auténtica bestia y que le va a hacer la vida imposible al equipo que se le pare enfrente. Atención con ellos.