Jude Bellingham metió doblete y Kane un gol de penal; Quiñones y Raúl marcaron por el Tri

México vs, Inglaterra
Foto: Aracely Martínez
Jude Bellingham metió doblete y Kane un gol de penal; Quiñones y Raúl marcaron por el Tri

Por: José Andrés Díaz
Se acabó el sueño Tricolor. México lo dio todo, murió de pie pero no le alcanzó para conseguir el ansiado pase a los cuartos de final del Mundial, tras caer 2-3 con Inglaterra en el Estadio Azteca.
De tal forma que de nueva cuenta, la Selección Nacional no pudo rebasar la barrera de los octavos de final y la maldición sigue. Y si no se pudo acabar con todo a favor, quién sabe cuándo suceda.
Aunque tampoco hay algo que reprocharle a este equipo que dirigió Javier Aguirre. Se entregó en cada juego, le brindó alegrías a una afición que lo acompañó siempre, hasta que llegó un rival de alcurnia como Inglaterra y todo se terminó.
El grado de dificultad en esta Copa del Mundo, le aumentó considerablemente a México de 16avos a octavos por el rival en turno.
Lo cual pudo el Estadio Azteca disminuir de alguna manera al principio del encuentro, porque Inglaterra salió a esperar a México, a alargar los primeros minutos del encuentro y aguardar con paciencia cuando le pudiera hacer rival al anfitrión.
Aunque el Tri, con toda la gente y el país entero apoyándolos, fue el que estuvo más cerca de abrir el marcador apenas a los 15 minutos, con un remate brutal de cabeza por parte de Raúl Jiménez, pero el arquero Jordan Pickford salió en una noche espectacular y se mandó el primer atajadón de varios en la parte inicial.
El plan inglés era aguantar al Tricolor durante los primeros 15 a 20 minutos, o inclusive 30 si era necesario y así lo consiguió; porque México tenía la pelota la intentaba distribuir por un lado y por el otro del campo, pero los británicos siempre estuvieron bien parados atrás.
Pasado el umbral de los 30 minutos, Inglaterra llegó a buen puerto luego de la tormenta que se dejó caer de nueva cuenta en la previa del juego, mismo que retrasó su silbatazo; y también de la tromba que significó el Coloso de Santa Úrsula en el comienzo del partido.
El tema con las potencias mundiales es que pueden aparentar ser controladas, como parecía que México tenía el juego hasta ese momento; pero en realidad es porque así lo quieren equipos como Inglaterra.
Un equipo que tiene estrellas por doquier; si no es Harry Kane es Jude Bellingham y fue aquí cuando apareció el futbolista del Real Madrid.
Pase a profundidad por la parcela izquierda del campo; Jesús Gallardo intentó aguantar a Bukayo Saka pero no lo logró y llegó a línea de fondo. Con mucho tiempo de sobra, el jugador del Arsenal esperó que sus compañeros entraran al área y puso el centro exacto para que Bellingham rematara de cabeza, sin nada que pudiera hacer el arquero Raúl Rangel.
Fue un mazazo para el equipo mexicano y por supuesto para la afición, porque el juego daba la sensación de que el Tri no estaba tan lejos de su primer gol, pero el que si llegó fue el primero inglés.
El tanto de Jude causó descontrol en el conjunto del Vasco Aguirre y dos minutos después, la aplanadora inglesa aprovechó que el Tri y su Azteca estaban descontrolados. Así que fue hacia adelante y arrolló a los jugadores mexicanos a su camino: Kane se la puso a Bellingham y llegó el 0-2 al 38'.
En dos minutos, Inglaterra estaba resolviendo un encuentro que en la previa y en los primeros minutos, se veía bastante complicado; aunque claro está que con jugadores de talla internacional como los que tiene, cualquier escenario y situación es menos difícil de solventar.
Si México quería hacer algo en esta eliminatoria, tenía que salir de ese trance tan difícil de recibir dos goles en tan poco tiempo y por lo menos descontar antes de irse al descanso.
Así sucedió. Al 42', México tuvo un tiro libre desde la parcela izquierda; la pelota viajó hasta el área y la defensa inglesa no pudo sacar bien el esférico. Ahí, para el rebote, estuvo Julián Quiñones para poner el 1-2 y darle esperanza a este México que se negaba a morir tan fácil.
El Tri ahora tenía en un puño a los ingleses, quienes sintieron nuevamente el peso del Azteca, su gente y quizá los estragos de la altura. Pero aguantaron y así terminó el primer tiempo.
El segundo tiempo comenzó con la obligación de México de ir con todo por el empate y parecía que el mar se le abría al equipo local, porque al 54' y luego de que el árbitro Alireza Faghani revisara la jugada en el VAR, Jarell Quansah se fue expulsado por una plancha sobre Roberto Alvarado.
Ahora México tenía superioridad numérica y solo faltaba un gol para empatar el partido; el Coloso de Santa Úrsula una vez más preparaba su magia.
Pero ante estos tipos que vienen de donde no sale el sol y no hay calor, como dice la canción de Caifanes que se hizo himno para este juego, no hay mística que valga.
En una descolgada inglesa, México quedó mal parado y en espacio abierto, el arquero Raúl Rangel se precipitó y cometió una clara falta sobre Anthony Gordon dentro del área; el árbitro no dudó en marcar la pena máxima.
Así que al 60', apareció la otra gran figura de Inglaterra: Harry Kane. El delantero del Bayern Munich sacó un rayo cruzado, imposible para el Tala , con la visita se ponía 1-3.
Pero este México bien lo dijo Javier Aguirre tiene mucha casta y no iba claudicar tan fácil; así que fue otra vez hacia adelante, porque si había que morir en este Mundial, se iba a dar peleando hasta el final.
En una acción al ataque, Brian Gutiérrez, quien tenía muy poco de haber entrado al campo, le ganó una pelota a Harry Kane dentro del área; el goleador le pegó una patada en su intento por despejar y tras revisar la acción en el VAR, el silbante Faghani concedió la pena máxima.
Al 69', apareció la garantía para cobrar penales de México: Raúl Jiménez. El delantero no falló ante Pickford y puso el 2-3, por lo que el Tri tenía todavía 20 minutos más el agregado y con un hombre más, para buscar el milagro del empate.
Vinieron más cambios; Javier Aguirre no se guardó nada y aventó al campo a Álvaro Fidalgo y a Guillermo Martínez, antes también ingresó a Santiago Giménez.
Así que México se fue con todo encima: tres delanteros en busca del gol para mandar al alargue. Inglaterra decidió defenderse y aguantar lo más posible, a que el reloj se consumara. Solo un milagro iba a darle vida al Tri.
Incluso hubo once minutos de agregado para que el Azteca y su gente hicieran la hazaña, pero enfrente siempre estuvo un equipo como Inglaterra de mucha categoría.
Así acabó el camino de México en esta su tercera Copa del Mundo como anfitrión, una en la que hizo algo de historia porque ganó su primer partido inaugural, consiguió una fase de grupos perfecta sin conceder gol y superó la ronda de 16avos que se inventó la FIFA con 48 selecciones.
Pero una vez más se consumó el fracaso de no superar los octavos de final y el futbol mexicano una vez más se quedó en ese umbral, el cual intentó superar pero no le alcanzó el futbol. México llora la eliminación, pero murió de pie y la conexión que se logró con la afición quedará por siempre en el recuerdo.