México enfrentará esta noche a Chequia en el Estadio Ciudad de México en la tercera fecha del Grupo A en la Copa Mundial 2026
México podría volver hacer historia en Copas del Mundo ante Chequia


Por: Saúl Cano
La Selección Mexicana volverá a enfrentarse a Chequia en una Copa del Mundo por primera vez desde Chile 1962, un partido que ocupa un lugar especial en la historia del futbol nacional.
Aquel 7 de junio de 1962, México consiguió la primera victoria mundialista de su historia al derrotar 3-1 a Checoslovaquia en el Estadio Sausalito de Viña del Mar. Los goles de Isidoro Díaz, Alfredo Del Águila y Héctor Hernández permitieron al Tricolor romper una racha de 32 años sin triunfos en Copas del Mundo desde su debut en Uruguay 1930.
Aunque aquella generación no logró avanzar a la siguiente ronda, el triunfo quedó marcado como uno de los momentos fundacionales del futbol mexicano en los Mundiales. Sesenta y cuatro años después, el destino vuelve a cruzar los caminos de ambas selecciones.
La actual República Checa es considerada heredera deportiva de la antigua Checoslovaquia, por lo que el enfrentamiento adquiere una carga histórica especial para el combinado mexicano.
El contexto, sin embargo, es muy distinto.
México llega a este encuentro convertido en una selección con amplia experiencia mundialista. El Tricolor suma ya 20 victorias en la historia de las Copas del Mundo y ha logrado superar la fase de grupos en múltiples ocasiones, consolidándose como uno de los equipos más constantes de la Concacaf en la máxima competición internacional.
Además, el equipo nacional tiene ante sí la posibilidad de cerrar una fase de grupos perfecta, algo que nunca ha conseguido en una Copa del Mundo. Tras sus triunfos ante Sudáfrica y Corea del Sur, una victoria frente a Chequia permitiría a México terminar la primera ronda con paso perfecto y llegar con confianza a la fase de eliminación directa.
El historial entre ambas selecciones es corto, pero significativo. Además del triunfo mexicano en Chile 1962, existe un antecedente amistoso favorable a los europeos en 1961 y un empate sin goles registrado en 2000. Esto deja una serie equilibrada en la que cada selección presume una victoria, además de una igualada.
Más allá de los números, el partido representa un puente entre dos épocas distintas del futbol mexicano. De un lado está aquella selección que consiguió el primer triunfo mundialista de la historia; del otro, un equipo que busca seguir escribiendo capítulos importantes en la Copa del Mundo organizada en Norteamérica.
Por eso, cuando México y Chequia salten al terreno de juego, no solo estarán disputando puntos y posiciones. También estarán reviviendo una historia que comenzó hace más de seis décadas y que ocupa un lugar especial en la memoria del futbol mexicano.