Romelu Lukaku salva a Bélgica de la derrota ante Egipto de Mohamed Salah

La selección de Bélgica evitó una sorpresiva derrota en su debut en la Copa Mundial 2026, mientras Egipto estuvo muy cerca de firmar una de las mayores hazañas de su historia

Foto:  Jonathan Duenas MexSport
Foto: Jonathan Duenas MexSport

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Romelu Lukaku había ingresado al campo del Seattle Stadium con la encomienda de cambiar el trágico destino de Bélgica. Y lo consiguió tan solo 23 segundos después.

El potente delantero belga entró al área y forzó el autogol de Mohamed Hany con el que emparejó el marcador ante Egipto. De esta manera, los dos favoritos del Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA 2026, se repartieron un punto cada uno.

La caluroso tarde en Seattle no tuvo un ganador, pero tampoco dejó perdedores. Bélgica y Egipto abrieron su participación en el Mundial con un empate 1-1 que, según el color de la camiseta que uno mirara, supo a alivio o a hazaña inconclusa.

Bélgica era dominador absoluto de la pelota en los primeros compases del encuentro. Pero de pronto, los Faraones aprovecharon los espacios generados por la quebradiza zaga defensiva europea y  en el minuto 19, Emam Ashour encontró un hueco en la defensa belga que nadie más parecía ver. 

Su disparo, seco y certero, se incrustó en el ángulo contrario del arco custodiado por Thibaut Courtois, ese gigante belga que suele tapar hasta los imposibles.

Era el primer gol egipcio en este Mundial. Y los Faraones, que nunca han ganado un partido en la historia de la Copa del Mundo, empezaron a creer que esta tarde podía ser la tarde.

Durante más de media hora, la selección egipcia sostuvo la ventaja con orden y corazón. Courtois, imbatido desde ese disparo, miraba el marcador con la incomodidad de quien no está acostumbrado a ir por detrás. Pero Bélgica, aunque no brillaba, esperaba su momento.

Ese momento llegó en el minuto 66, con un movimiento que parecía menor. 

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Foto: Jonathan Duenas

Lukaku saltó al campo en lugar de Charles De Ketelaere. Apenas unos segundos después, el delantero corpulento se metió en el área egipcia como una aplanadora.

La defensa, hasta entonces firme, sintió el peso de su presencia. Mohamed Hany, intentando despejar el peligro, terminó empujando el balón hacia su propia portería. Lukaku no tocó el balón. Pero su presión, su sola presencia, había forzado el empate.

El 1-1 se mantuvo hasta el final. Egipto se quedó a las puertas de esa primera victoria histórica que tanto busca. Bélgica, por su parte, evitó una derrota que habría sido un golpe duro para un equipo acostumbrado a mirar más arriba.

El punto repartido deja el Grupo G abierto, a la espera de lo que hagan Irán y Nueva Zelanda más tarde en el SoFi Stadium de Los Ángeles.

Pero en Seattle, Bélgica y Egipto se fueron con un sabor agridulce. Los Faraones, cerca de la gloria. Los diablos rojos, lejos de su mejor versión. Ambos con un punto que, en junio, puede valer oro. O puede saber a poco. Eso lo decidirá el resto del grupo.

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