Con un gol decisivo de Álvaro Fidalgo y la destacada actuación de Gilberto Mora, México selló su pase a la siguiente ronda con nueve puntos en la fase de grupos.

Foto: Celyara
Con un gol decisivo de Álvaro Fidalgo y la destacada actuación de Gilberto Mora, México selló su pase a la siguiente ronda con nueve puntos en la fase de grupos.

Por: José Andrés Díaz
Una noche histórica para el futbol mexicano. Una noche que jamás se olvidará. Por primera vez en la historia, la Selección Nacional logró una fase de grupos perfecta en un Mundial, al golear 3-0 a una muy débil Chequia.
Nueve puntos ganados de nueve disputados, con lo que el Tricolor se declaró listo para el rival que le venga en 16avos.
Más allá de la estadística histórica, era sumamente importante que México por fin diera una presentación redonda, que convenciera y que haga aún más grande el sueño de llegar lo más lejos posible en este Mundial.
Y por fin el equipo de Javier Aguirre lo consiguió. Porque si bien le costó trabajo el primer tiempo ante un equipo checo rocoso, en el segundo tiempo el conjunto europeo se desfondó por completo, pero porque el Tri lo dominó de cabo a rabo.
Al ser Chequia el obligado a obtener el triunfo porque de no lograrlo se quedaba fuera de la Copa del Mundo, era previsible que fuera un equipo mucho más incisivo al ataque.
Lo cual le permitiría a México tener mucho más flujo de pelota, conectarse mejor en el terreno de juego y tratar de plasmar, de una vez por todas, el nivel futbolístico que pretendía Javier Aguirre.
Pero tardó para que sucediera. Un tanto porque los checos optaron por replegarse atrás lo más que pudieron, pero también porque a esta Selección Nacional le seguía faltando calidad cuando los partidos se le cierran.
Para este encuentro, Javier Aguirre sorprendió un tanto con la elección de Gilberto Mora, quien se convirtió en el jugador mexicano más joven en ser titular en una Copa del Mundo con 17 años, además de poner a Guillermo Martínez en punta, con la intención de aprovechar su estatura.
No es que México se vea mal en el terreno de juego; al contrario. Esta vez demostró que tiene lapsos muy agradables con la pelota y en este juego dominó a los checos porque no le prestaba el esférico.
Sin embargo, a esta Selección le hacía falta un incremento nivel futbolístico, un toque de genialidad y corazón que en Copas del Mundo es muy necesario para realmente hacer historia.
La propuesta de Chequia fue echarse atrás lo más que podía, aguantar al local y la abrumante atmósfera del Coloso de Santa Úrsula; después, cuando tenía la pelota, ahí sí intentaba desdoblar a velocidad.
Con esa propuesta, a los siete minutos de iniciado el juego, el volante por izquierda Denis Visinsky casi le saca pintura al segundo poste del arco defendido por Raúl Rangel, con lo que Chequia estuvo a nada de abrir el marcador.
Esa jugada fue una importante llamada de atención para la línea defensiva mexicana, que para esta ocasión tuvo el regreso de César Montes tras su juego de suspensión, más Israel Reyes como pareja de centrales; además de Mateo Chávez como lateral izquierdo (para darle descanso a Jesús Gallardo) y Jorge Sánchez por derecha.
Después de esa peligrosa acción checa, México comenzó a hacerse más dueño del escenario. Entendió que debía tener mucho más la pelota en posesiones más largas y así intentar construir sus jugadas en ofensiva.
También porque el equipo rival le permitió hacerlo; los checos optaron por regalar hasta tres cuartos de cancha y replegarse con doble línea defensiva, para aguantar al Tri a ver si le podía hacer daño en contragolpe.
Lo mejor que tuvo el combinado nacional en el primer tiempo, fue un riflazo de Jorge Sánchez al 38' que el guardameta Matej Kovar rechazó de gran forma; antes de acabar la parte inicial, Julián Quiñones intentó con otro disparo de larga distancia pero sin tanto ángulo que se fue arriba del arco.
Era muy riesgosa la propuesta checa y México se acercaba cada vez más y mejor al arco rival. Para fortuna nacional, apareció otra vez el jugador que hoy por hoy es el corazón de este equipo en esta Copa del Mundo: Luis Romo.
Al 55', justo en el círculo central, el mediocampista de las Chivas peleó una pelota con los jugadores checos. Se las ganó con base a riñones y observó que Mateo Chávez picó la carrera por la banda de la derecha.
Y Mateo en su debut en mundiales tocó el cielo con las manos, porque se enfiló hacia el área checa y ante la salida desesperada del arquero, definió a primer poste para hacer estallar al Estadio Ciudad de México, porque por fin pudo desahogar el estrés que acumuló en el primer tiempo.
A Chequia no le quedó de otra más que ahora sí ir hacia adelante, a ver si lograba al menos el empate. Pero ya fue demasiado tarde, México ya estaba encendido y pronto consiguió el segundo gol.
Al 61' en una jugada a velocidad, Gilberto Mora puso un pase filtrado a Jorge Sánchez dentro del área; el lateral llegó muy forzado pero alcanzó a rebotarle la pelota al arquero. El esférico quedó ahí y apareció Julián Quiñones para contrarrematar y poner el 2-0.
México trabajó el partido, construyó esta victoria poco a poco y así fue que consumó este triunfo. Solamente faltaba algo más para hacer esta noche completamente inolvidable... y sucedió.
Ya con este resultado histórico conseguido, había espacio para un poquito más de historia. Al 78', al fin entró el seis veces mundialista Guillermo Ochoa en lugar de Raúl Rangel, por lo que el Azteca se le entregó por completo al veterano guardameta.
Era el momento de ahora sí brindarle ese homenaje que por todo lo que le ha brindado a la Selección Mexicana a lo largo de 20 años, lo tenía bien merecido.
Los últimos minutos fueron completamente de fiesta mexicana. La Selección Mexicana acabó por primera vez con tres triunfos la fase de grupos.
La cereza en el pastel fue el 3-0 de Álvaro Fidalgo, con portería abierta. El Maguito no iba a desaprovechar esa pelota a placer y reventó las redes checas.
Ahora sí viene lo bueno, los juegos a eliminación directa comienzan para el Tri el próximo martes con los 16avos de final, encuentro que también jugará en este recinto, con más de 80 mil almas a favor en busca de seguir adelante en este Mundial.
Que siga el sueño, más grande que nunca.