El equipo dirigido por Javier Aguirre confirmó su clasificación tras un partido donde la defensa y el contragolpe fueron clave para el triunfo.

Foto: Mexsport
El equipo dirigido por Javier Aguirre confirmó su clasificación tras un partido donde la defensa y el contragolpe fueron clave para el triunfo.

Por: José Andrés Díaz
Que venga el que sea. A ver si es capaz de salir vivo de este Estadio Azteca y ante esta Selección Mexicana que se devora a cualquiera, tal y como lo hizo con Ecuador 2-0, para avanzar a los octavos de final.
El Tricolor entregó una muy buena presentación, que invariablemente nutre todavía más la enorme ilusión que hay en este pueblo mexicano que cada partido se convence más y más... ¿Y si sí? ¿Y si esta vez sí sucede?
Porque el equipo de Javier Aguirre ya le dio los argumentos necesarios para que crea; este equipo nacional no es de grandes estrellas, ni de figuras mundiales, eso ya se sabe desde hace mucho tiempo.
Pero claramente es de un grupo de futbolistas que confía a ciegas en el otro, que tiene muy claro a lo que debe jugar; es un equipo que entiende perfectamente que su fortaleza se hace de todos juntos y así lo demostró la noche del martes en este Coloso de Santa Úrsula, que a su vez es un devorador de rivales.
México entendió que esta noche era salir a pelear todas las pelotas; a morder, a presionar, a ahogar a un Ecuador que llegó muy motivado por derrotar a Alemania en su último juego de fase de grupos, con lo que clasificó como mejor tercero, pero que vino a morir sin realmente poner en aprietos a su rival.
El Tri no escatimó en lo absoluto desde el silbatazo inicial; Javier Aguirre no tuvo miedo de lanzar a Gilberto Mora de titular y la joya mexicana mostró que está para este tipo de escenarios.
El primer aviso peligroso mexicano fue justo de Morita con un disparo que pasó apenas por arriba del arco ecuatoriano a los cinco minutos; inmediatamente después, Raúl Jiménez se devoró una increíble tras un muy buen centro de Luis Romo... pero México ya estaba encima.
Si Gil Mora metía la que intentó al 15' el Estadio Azteca se caía; porque iba a ser un gol de crack, pero no pudo ser. Eso solo fue el preludio de los goles mexicanos, porque la bestia mundialista que es hoy el Coloso de Santa Úrsula ya saboreaba su nuevo bocadillo.
Al 22' en un contragolpe mexicano apareció una de las figuras y goleadores del Tri en esta Copa del Mundo: Julián Quiñones.
El Campeón Goleador en Arabia Saudita, corrió como demonio con pelota controlada; entró al área y ahí no la pensó para sacar un riflazo imposible para el arquero Hernán Galíndez.
Era demasiado superior México ante un Ecuador que claramente fue rebasado no solo en el terreno de juego, sino por la propia atmósfera, de un partido que tuvo que jugarse una hora después de lo estipulado por tormenta eléctrica.
Pues justo Quiñones sacó un rayo para poner el 1-0 mexicano y con ello la fiesta no solo en el estadio ni en la capital sino en todo el país, ya estaba más que prendida.
Por cierto que el futbolista es ya el mejor naturalizado en la historia para México, con un total de tres goles hasta esta instancia en esta Copa del Mundo, amén de que empató a Cuauhtémoc Blanco y a Rafael Márquez en la lista de anotadores mexicanos en Mundiales.
El Tri ya había dado el primer sablazo a un Ecuador que nunca pudo igualar la velocidad mexicana, principalmente en el primer tiempo. Y eso lo sabía muy bien el local.
Al 31' vino una magistral combinación entre Raúl Jiménez y Julián Quiñones; el Lobo Mexicano tenía la pelota controlada en tres cuartos de cancha, con un movimiento de cintura se quitó a un ecuatoriano y tocó a Julián.
A su vez, Quiñones se la regresó de forma exacta y casi cayéndose, Raúl Alonso sacó un derechazo que se clavó abajito del ángulo del arco de Galíndez.
El nueve de esta Selección salió eufórico a festejar su segundo gol en este certamen, porque se había ido en blanco en los dos juegos previos, aunado a que anotó en la inauguración ante Sudáfrica.
La afición en el Azteca estaba vuelta loca, además de que gritó con todo los goles ante los ecuatorianos, también porque en redes sociales hubo muchos comentarios desde aquel país en contra de la afición, organización y sociedad mexicana.
Y es que claro que también influyó la situación diplomática entre México y Ecuador, a partir del asalto a la embajada nacional en su territorio. Esto también fue un claro ejemplo de que la política y el futbol no están tan lejos el uno del otro.
Así acabó el primer tiempo y en el segundo se esperaba que México consiguiera al menos un tanto más; pero ya sea porque Javier Aguirre les dijo que se echaran para atrás o porque Ecuador lo logró, pero la realidad es que casi toda la parte complementaria, el Tri se dedicó a defenderse.
Eso es lo que se le puede criticar a este equipo, porque en este juego tenía para ir por más goles, pero dio la sensación de que la indicación técnica fue la de replegarse y que el rival, necesitado, hiciera el gasto, para cazarlo en un contragolpe.
Aguirre metió sus cambios, entró gente como Brian Gutiérrez en lugar de un Gil Mora que salió ovacionado; también entró Santiago Giménez, muy discreto en esta Copa del Mundo, en lugar de Raúl Jiménez.
La Selección transitó sin mayores problemas el segundo tiempo y aseguró su pase a los octavos de final, todavía hubo tiempo para la debacle ecuatoriana por la roja a Piero Hincapié, luego de que se tapó la boca al lanzarle un improperio a Santi.
Ahora, el Tri espera a la favorita Inglaterra o quizá Congo, si es que da el batacazo. Mientras tanto, México sigue de fiesta, sigue ilusionado y su pueblo está completamente embelesado con este sueño de llegar lo más lejos en este Mundial.
Nos vemos el domingo a ver qué depara la historia. Pero por ahora, que siga la pachanga en toda nuestra tierra y más allá; el mundo ya vio que México está listo para el rival que venga.
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