Guillermo Ochoa puso fin a su carrera en la selección mexicana tras participar en seis Copas del Mundo y recibir un homenaje en el Estadio Azteca.

Foto: MexSport
Guillermo Ochoa puso fin a su carrera en la selección mexicana tras participar en seis Copas del Mundo y recibir un homenaje en el Estadio Azteca.

Por: Martín Avilés
Cuando Edson Álvarez se quitó el gafete de capitán y lo puso en su brazo, una multitud de 80 mil 840 personas, coreaba su nombre.
La mirada de Guillermo Ochoa se cristalizó y pensó en aquel niño que pateaba la pelota con sus amigos en las calles de su natal Guadalajara, Jalisco. Y a él, le dedicó esos últimos minutos en una cancha. Ahí, en ese Estadio Azteca que tantas veces estuvo a sus pies.
Francisco Guillermo Ochoa Magaña nació el 13 de julio de 1985. Su destino estaba bajo los tres palos.
Con seis Copas del Mundo a cuestas —tres de ellas como titular— un 24 de junio de 2026, puso fin a una de las carreras más memorables en la historia del fútbol mexicano al ingresar al minuto 77.
Justo el tiempo perfecto para jugar los últimos 13 minutos del partido del Tri ante Chequia en el Mundial 2026. Ese cabalístico doble dígito que lo acompañó durante su prodigiosa carrera de casi un cuarto de siglo en las canchas.
"Agradecerle a la gente y también a ustedes, los medios de comunicación, porque durante 23 años han estado pendientes de mi carrera.
"Han vivido conmigo momentos buenos y malos, han visto cómo me he sobrepuesto a muchas situaciones, en distintos países, ligas y mundiales. Siempre he sentido el cariño de la afición donde quiera que me ha tocado jugar", dijo conmovido tras el juego.
"Que hoy me reconozcan de esta manera significa mucho. Siento que valoran el esfuerzo, el compromiso y todo lo que he entregado por la selección mexicana y por mi país. He sacrificado muchas cosas para intentar dejar el nombre de México en lo más alto posible.
"Eso es lo más bonito: que reconozcan tu trabajo y tu entrega. Siempre traté de hacerlo por ellos, por dejar una huella. Para mí fue un cierre perfecto. Además, fue en el estadio que me vio nacer futbolísticamente, donde crecí soñando con estar algún día en la cancha", agregó.
En esos últimos instantes en el campo, Ochoa pensó en cada uno de esos momentos icónicos que definieron su trayectoria. Desde su debut con la camisetas de las Águilas del América en este, su nido sagrado, hasta ahora.
"Recuerdo cuando estaba en la tribuna y pensaba: 'Quiero jugar aquí'. En esa misma portería debuté profesionalmente. Hoy solo tengo palabras de agradecimiento. Gracias por permitirme ser futbolista durante tantos años y por haberme regalado experiencias y momentos que jamás imaginé vivir", comentó.
Y luego, describió esos instantes previos a su entrada al campo. Mismos que vivió como la primera vez. Con ese nerviosismo de la adolescencia y esas ganas de devorarse al mundo por última ocasión.
"Eso es quizá lo más bonito de todo: el cariño de mis compañeros. Cuando el partido iba 1-0 y luego 2-0, todos me decían: 'Memo, vas a entrar', 'Memo, te toca', 'Memo, ve a calentar'. No fue sencillo porque el rival todavía se estaba jugando la vida y yo llevaba tiempo sin entrar al partido", señaló.
"Sí, son seis mundiales. Evidentemente no me comparo con ellos, pero compartir ese dato es algo muy especial. No es fácil llegar a un Mundial, y mucho menos mantenerse durante seis ediciones.
"Eso habla de constancia, disciplina, trabajo y regularidad a lo largo de muchos años. Afortunadamente, las lesiones me respetaron y siempre me cuidé mucho para poder mantenerme al máximo nivel. Que un mexicano forme parte de esa lista es algo que me llena de orgullo.
"Más allá de lo personal, me gusta pensar que es un logro que también puede hacer sentir orgullosos a los mexicanos", finalizó.
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