Solo una semana después de caer ante Alexander Zverev en la final de Roland Garros, Flavio Cobolli volvió a competir. Lo hizo en Halle, sobre una superficie que no le debe nada y a la que él todavía le debe mucho.
El italiano, número 10 del mundo y sexto cabeza de serie en el torneo alemán, perdió en primera ronda contra Frances Tiafoe, en una revancha de la final del Abierto Mexicano de Tenis que el estadounidense cobró aquella cuenta con intereses.
Análisis del desempeño de Flavio Cobolli en Halle
El de Hyattsville, Maryland, se impuso en sets corridos por parciales de 6-2 y 7-6 (4). La hierba, impasible, le recordó entonces al de Florencia, Italia, que París ya quedó atrás, pero sus fantasmas aún le acechan.
En el polvo de ladrillo de París, el italiano había demostrado que puede pelear con los mejores, mantener los puntos vivos y convertir cada pelota en una batalla. Pero la hierba es un monstruo aparte. Su juego, construido desde el fondo de la pista, no encuentra en los pastos verdes el mismo respiro.
No es un especialista en saque y volea, y eso, en torneos como Halle o Wimbledon, se paga caro.
Enfrente estaba Tiafoe, un rival que conoce bien la venganza. El estadounidense perdió la final del Abierto de Acapulco ante el propio Cobolli, y este lunes cobró su revancha. Tiafoe no es un fuera de serie sobre hierba, pero su mejor resultado en Wimbledon en la cuarta ronda, supera con creces lo que ha logrado en Roland Garros o Australia. Cuando saca bien, y en superficies rápidas, se vuelve un problema serio.
El primer set fue un manual de eficacia fría. Tiafoe solo metió el 53% de sus primeros saques, pero ganó todos esos puntos. Todos. Además, resolvió el 67% de los segundos servicios, una estadística demoledora que le alcanzó para llevarse la manga por 6-2.
No fue que el estadounidense estuviera inspirado. Fue que Cobolli, acostumbrado a construir desde el fondo, se sintió siempre apurado, sin el tiempo que necesita para tejer sus jugadas.
En el segundo set, el finalista de Roland Garros ajustó el rumbo. Logró extender los puntos con su servicio y mantuvo el ritmo de los ataques de Tiafoe hasta la mitad de la manga. Quien viera el partido podía pensar que Cobolli estaba a un solo quiebre de forzar un tercer set y, quizás, completar una remontada.
Pero ese quiebre nunca llegó. Frances sostuvo su saque con una solidez que rozó la indiferencia, y la manga se definió en un desempate.
Revancha y perspectivas de Frances Tiafoe
Allí, Cobolli consiguió el primer mini quiebre. Un destello, una esperanza breve. Pero duró menos de lo que el italiano tardó en volver a sacar. Tiafoe leyó su segundo servicio como si hubiera visto la jugada con anticipación. Acertó, adivinó o simplemente tuvo la intuición de los grandes en los momentos importantes.
A partir de ahí, Cobolli apenas sumó dos puntos más en el tiebreak. Tiafoe lo cerró 7-4 y con ello el partido, la posibilidad de una buena preparación para Wimbledon, y buena parte de la confianza que el italiano había acumulado en París.
Ahora Flavio se marcha de Halle con menos tiempo en pista del que necesitaba para adaptarse a la hierba. Wimbledon está a la vuelta de la esquina y las dudas sobre su capacidad en la superficie más rápida del circuito quedaron expuestas. Tiafoe, en cambio, sonríe.
No solo eliminó a uno de los jugadores en mejor forma del momento, sino que empieza a recuperar su mejor versión justo antes del torneo que mejor se adapta a sus características. En segunda ronda lo espera el ganador del duelo entre Tallon Griekspoor y Sho Shimabukuro. Allí parte como favorito. Y después, quizás, Wimbledon.