El aragonés mostró valor y oficio para cortar oreja frente a un encierro de Fuente Ymbro que puso a prueba a los tres matadores

Daniel Luque. Foto: Manolo Briones
El aragonés mostró valor y oficio para cortar oreja frente a un encierro de Fuente Ymbro que puso a prueba a los tres matadores

Por: NTR Toros
Pamplona.- La corrida de Fuente Ymbro no regaló una sola embestida. Fue un encierro áspero, de toros exigentes, deslucidos y de escasa entrega que obligó a los tres espadas a construir sus actuaciones desde el oficio y el valor.
En ese escenario, donde cada muletazo hubo que arrancarlo a base de firmeza, Aarón Palacio volvió a hacerse fuerte en la Monumental de Pamplona para cortar la única oreja de la tarde, un trofeo que reconoció su determinación frente a un lote de escasas concesiones y confirmó la conexión que mantiene con los tendidos sanfermineros.
El hierro gaditano presentó un encierro serio, bien armado y con presencia, pero muy lejos del juego esperado. La falta de clase fue una constante, como también las embestidas a media altura, la escasa raza y el continuo quedarse a mitad del viaje.
Ninguno de los seis toros terminó de romper hacia adelante y los tres matadores tuvieron que imponer siempre sus condiciones para sostener las faenas.
Daniel Luque abrió plaza con "Manirroto", un toro de genio y marcada querencia que nunca permitió el lucimiento. El sevillano encontró delante un animal que embestía con el pitón de fuera, sin entrega y buscando desentenderse de la muleta.
Con paciencia y mucho oficio fue robándole algunos muletazos estimables sobre la diestra, siempre desde la colocación y la limpieza, aunque la labor nunca alcanzó mayor vuelo por las limitaciones del astado. Mató de una estocada de efecto rápido y escuchó silencio.
La tarde sufrió pronto su primer contratiempo con la devolución de "Fanfarrón", un toro incapaz de sostenerse sobre las manos desde los primeros lances.
En su lugar salió el sobrero "Escribiente", que permitió a Víctor Hernández dejar los momentos de mayor calidad de su actuación. El madrileño ligó dos tandas de buen trazo por el pitón derecho, templando una embestida que poco a poco fue perdiendo recorrido hasta apagarse definitivamente. La espada le negó un premio que quedó reducido a una ovación.
Aarón Palacio volvió a demostrar en el tercero por qué atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Recibió a "Taranto" con dos faroles de rodillas y un ramillete de verónicas antes de enfrentarse a un toro con movilidad, pero sin clase, que se metía constantemente por dentro y obligaba a estar muy por encima de sus condiciones.
Sin aspavientos, el aragonés mantuvo siempre el sitio y buscó el toreo largo y mandón pese al peligro soterrado del de Fuente Ymbro. Una media estocada enfrió la fuerte petición de oreja y todo quedó en una vuelta al ruedo que el público reconoció con fuerza.
El cuarto permitió comprobar, una vez más, el oficio de Daniel Luque. "Improvisado", el ejemplar de mejor estampa del encierro, apuntó mejores maneras, aunque pronto acusó la falta de raza que caracterizó a la corrida.
El sevillano encontró los mejores pasajes al natural antes de que el toro terminara rajándose. Su inteligencia para administrar los escasos argumentos del astado fue premiada con una ovación tras una estocada efectiva.
No tuvo mejor suerte Víctor Hernández con "Tramposo", probablemente el ejemplar más deslucido de la tarde. Sin fuerza, sin entrega y con una embestida siempre defensiva, convirtió la faena en un auténtico ejercicio de supervivencia.
El madrileño resolvió con firmeza los violentos derrotes del toro, salvándose en varias ocasiones de los gañafones que buscaban el vientre. Tras una estocada atravesada pasó a la enfermería aquejado de un fuerte golpe abdominal provocado por esos secos derrotes.
El desenlace encontró a Aarón Palacio decidido a jugarse el todo por el todo. Se marchó a portagayola para recibir a "Botellero" en una larga cambiada de enorme compromiso que levantó a los tendidos, aunque el toro careció del ímpetu necesario para lucir el recibo.
Durante el tercio de banderillas se produjo además la lesión del subalterno Víctor Hugo, que tuvo que ser trasladado a la enfermería tras refugiarse en el callejón.
Con la muleta, el sexto confirmó la tónica del encierro. Apenas se tragó la primera tanda antes de venirse definitivamente abajo y buscar refugio en tablas. En uno de sus secos derrotes, Palacio perdió pie y quedó completamente a merced del astado, que por fortuna no humilló.
El susto terminó de encender a una plaza entregada al aragonés, que lejos de arredrarse insistió con firmeza hasta someter la incierta embestida. Una certera estocada hizo rodar al toro y el palco concedió una oreja que premió una actuación cimentada en el valor, la entrega y la capacidad para imponerse a una corrida que apenas ofreció una rendija para el triunfo.
Fuente Ymbro dejó en Pamplona un encierro de enorme exigencia y muy escaso lucimiento. Entre tanta aspereza, Aarón Palacio volvió a salir fortalecido de la Monumental, confirmando que su nombre empieza a ocupar un lugar propio en una plaza donde el valor, cuando es auténtico, siempre encuentra recompensa.
Pamplona (Navarra). Tercer festejo de la Feria del Toro de San Fermín 2026. Lleno. Se lidiaron toros de Fuente Ymbro, bien presentados y de juego complicado; fue devuelto el segundo y salió como sobrero el quinto reseñado.Daniel Luque: Silencio y ovación. Víctor Hernández: Ovación y silencio. Aarón Palacio: Vuelta al ruedo y oreja.